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Funfic del Detective U/tonterias y el caso u/Parkerpen

2018.07.11 00:00 nino23b Funfic del Detective U/tonterias y el caso u/Parkerpen

Ya casi eran las doce de la noche y el Detective u/tonterias miraba en su vieja computadora autos usados en ebay cuando sonó el teléfono. Estaba en su oficina, la cual debía ya mas de cuatro meses de alquiler por falta de trabajo. Ser detective no pagaba las cuentas como antes, le solía decir a todo el mundo con una sonrisa tristona. Por eso, cuando sonó el teléfono le pareció una alucinación, y tuvo que esperar al segundo tono para levantar. Trago saliva y contesto.
—¿Hola?— dijo u/tonterias un poco dormido—.
Pero nadie respondía al otro lado de la linea. Un sonido lejano de gaviotas se escuchaba a lo lejos. Acompañado de unas tranquilizantes olas. Después de varios segundos de silencio, la voz de una mujer contestó:
—¿Es usted u/tonterias?— dijo casi susurrando—. —Si, el habla ¿Quién es usted? —Le he acreditado 70.000 pesos a su cuenta bancaria, necesito encontrar a alguien. En unos días le llegará un sobre al buzón de su oficina con el resto de la información. Le pido que tenga mucho cuidado. Es el primer pago que puedo darle. Tenga paciencia. —Señora, yo no trabajo sin una entrevista previa, necesito primero que nada...
Pero del otro lado ya habían cortado. Se quedo con el teléfono en el aire por varios segundos tratando de entender que había pasado, si es que de verdad todo aquello había sucedido. Antes de entrar a la pagina del banco a chequear si tenia algún deposito, saco del primer cajón del escritorio una pequeña petaca de grapa miel. Hacía frío, y para ahorrar electricidad, la calefacción estaba siempre apagada. Tomo un sorbo mientras ingresaba sus datos y casi se atraganta al ver la cifra en su pantalla. 70.000 pesos habían sido acreditados hace cuarenta minutos. Sintió que se mareaba y se paro a dar vueltas en la pequeña oficina. Estaba bastante venida abajo y tenia solo un escritorio y un baño, el cual no tenía agua caliente. Pensó que con todo ese dinero podría arreglarla, y comenzó a fantasear con un viaje a México mientras trataba de componerse. Cuando sonó el teléfono de vuelta.
Se quedo mirándolo sonar tres o cuatro veces, no quería que el nuevo trabajo se le esfumara tan rápido, pero decidió contestar.
—¿Este es el numero de u/tonterias?—dijo una voz ronca—.
La voz le sonó familiar, pero no sabia de donde.
—Si, si, soy yo ¿En que puedo ayudarte?
La voz del otro lado comenzó a reír, Había un murmullo de fondo.
—Soy yo, Leo! Leonardo! no puedo creer que te encontré!— le respondieron del otro lado, el hombre parecía borracho por el tono de voz.
Leo... Leo, Leonardo! A u/tonterias se le vino la imagen mental de Leo. Un ex compañero de cuando trabajaba de despachante de aduanas. No eran tan cercanos, pero en su momento lo considero como un amigo.
—¿Leonardo Atorrich? No puedo creerlo, tantos años, ¿como estás?
u/tonterias estaba bastante absorto. Hace dos meses que el teléfono no sonaba, y en menos de diez minutos a esa hora había recibido un caso inexplicable y ahora lo llamaba un viejo conocido. Las cosas iban bien. O eso suponía.
—Estoy muy bien u/tonterias, que bueno escucharte. Ahora estoy en un boliche por ciudad vieja, porque no venís a hablar un rato, y nos ponemos al tanto, por los viejos tiempos. Te perdí el rastro después que renunciaste pero por alguien me entere que estas haciendo algunos trabajillos, y tengo algo que me gustaría que le eches un ojo—.
Hablaron un rato más, la petaca de grapamiel estaba ya por la mitad y el alcohol estaba empezando a hacer su efecto. Pensó en su pequeño apartamento, tenia que alimentar al pez dorado, su único compañero, pero pensó que podría esperar. Hacían dos grados afuera, aunque le venia bien hacer algo distinto después de tanto tiempo. Agarro su gabardina de cuero marrón y emprendió la caminata hacia ciudad vieja mirando hacia adelante. Presentía que se venia algo grande.
To be continued
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2017.08.06 19:26 EnciclopedistadeTlon Domingo de lectura 56: Bolaño, R. Carson, Denevi, Bukowski y Remender

Cada domingo elegimos al azar cinco textos del documento online en el que cargo las sugerencias de todos.
 
 
Los textos de este domingo (Tirada de números)
 
1) Ficción breve: “El policía de las ratas” de Roberto Bolaño, sugerido por ffuentes.
Roberto Bolaño (1953-2003)​ fue un novelista, cuentista y poeta chileno que vivió la mayor parte de su vida en México y España. Es conocido por sus novelas Los detectives salvajes y 2666 y por su influencia en la literatura hispanoamericana durante los últimos veinte años. Su obra está ligada a una estética melancólica, a la política y a ciertos aspectos de la narrativa policial o noir. Borges y Cortázar están entre sus principales influencias.
 
2) No ficción breve: Capítulos “Fábula para el día de mañana” y “La obligación de resistir” de Primavera silenciosa de Rachel Carson (PDF, pp. 5-17).
Rachel Carson (1907-64) fue una bióloga marina, limnóloga y conservacionista estadounidense que, a través de la publicación de Primavera silenciosa y otros escritos, contribuyó a la puesta en marcha de la conciencia ambiental moderna. Llamó la atención sobre el uso de pesticidas sintéticos y se encontró con la firme oposición de empresas químicas. Impulsó un cambio en la política nacional sobre pesticidas que eventualmente llevó a la prohibición del DDT y otros pesticidas y a la creación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.
 
3) Microrrelato: “El emperador de la China” de Marco Denevi, sugerido por -DAO.
Marcos Héctor Denevi (1922-98), conocido como Marco Denevi, fue un novelista, cuentista, dramaturgo y periodista argentino (bonaerense). Alcanzó el éxito con su primera obra, Rosaura a las diez. En su obra predominan los personajes estrafalarios, la intriga, un humor que tiende al negro y la ambigüedad de la percepción y el conocimiento. Varios de sus textos fueron adaptados al cine y a la televisión.
 
El emperador de la China
 
Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado del difunto emperador. “Veis —dijo—. Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser gobernador.” El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.
 
4) Poesía: “The History Of One Tough Motherfucker” de Charles Bukowski (en español), sugerido por GorilaPeronista.
Charles Bukowski (1920-94) fue un prolífico poeta, novelista y cuentista estadounidense nacido en Alemania. Sus escritos fueron fuertemente marcados por el ambiente cultural y socioeconómico de la ciudad de Los Ángeles. Escribe sobre la vida cotidiana de los estadounidenses pobres, el acto de la escritura, el alcohol, las relaciones con mujeres y el tedio de trabajar. Goza de persistente popularidad y es símbolo del realismo sucio y la ficción transgresiva.
 
The History Of One Tough Motherfucker
 
he came to the door one night wet thin beaten and
terrorized
a white cross-eyed tailless cat
I took him in and fed him and he stayed
grew to trust me until a friend drove up the driveway
and ran him over
I took what was left to a vet who said,"not much
chance…give him these pills…his backbone
is crushed, but is was crushed before and somehow
mended, if he lives he'll never walk, look at
these x-rays, he's been shot, look here, the pellets
are still there…also, he once had a tail, somebody
cut it off…"
I took the cat back, it was a hot summer, one of the
hottest in decades, I put him on the bathroom
floor, gave him water and pills, he wouldn't eat, he
wouldn't touch the water, I dipped my finger into it
and wet his mouth and I talked to him, I didn't go any-
where, I put in a lot of bathroom time and talked to
him and gently touched him and he looked back at
me with those pale blue crossed eyes and as the days went
by he made his first move
dragging himself forward by his front legs
(the rear ones wouldn't work)
he made it to the litter box
crawled over and in,
it was like the trumpet of possible victory
blowing in that bathroom and into the city, I
related to that cat-I'd had it bad, not that
bad but bad enough
one morning he got up, stood up, fell back down and
just looked at me.
"you can make it," I said to him.
he kept trying, getting up falling down, finally
he walked a few steps, he was like a drunk, the
rear legs just didn't want to do it and he fell again, rested,
then got up.
you know the rest: now he's better than ever, cross-eyed
almost toothless, but the grace is back, and that look in
his eyes never left…
and now sometimes I'm interviewed, they want to hear about
life and literature and I get drunk and hold up my cross-eyed,
shot, runover de-tailed cat and I say,"look, look
at this!"
but they don't understand, they say something like,"you
say you've been influenced by Celine?"
"no," I hold the cat up,"by what happens, by
things like this, by this, by this!"
I shake the cat, hold him up in
the smoky and drunken light, he's relaxed he knows…
it's then that the interviews end
although I am proud sometimes when I see the pictures
later and there I am and there is the cat and we are photo-
graphed together.
he too knows it's bullshit but that somehow it all helps.
   
La historia de un sufrido hijo de puta
 
una noche llegó piel y huesos a mi puerta, mojado apaleado
temeroso
era un gato blanco bizco rabón
lo dejé entrar lo alimenté fue uno más en la casa
desarrolló hacia mí cierta cariñosa confianza
hasta que un buen día un conocido,
estacionando en mi cochera
pasó con su auto por encima del gato blanco bizco rabón
de inmediato llevé lo que quedaba de él a un veterinario que dijo:
"no hay mucho para hacer…dale estas pastillas… su espinazo
está aplastado, pero fue aplastado anteriormente y de algún modo
logró sanar, si sobrevive no volverá a caminar, mirá
estas radiografías, le metieron un escopetazo,
mirá estos puntos oscuros
son perdigones enquistados…además, alguna vez tuvo una cola
y alguien se la cortó…
me llevé el gato a casa, era un verano caliente, uno
de los más calientes en décadas, puse al gato en el piso del baño,
le serví agua, sus pastillas, no deseaba comer ni beber agua,
yo sumergía mi dedo en el agua, le humedecía la boca el hocico
y le hablaba, ese verano no fui a ningún lado, pasé muchos días
de ese verano en el baño hablándole, acariciándolo suavemente,
él me miraba con esos ojos que se le entrecruzaban
mientras tanto pasaban los días,
una tarde realizó su primer movimiento
arrastrándose con sus patas delanteras
(las traseras no querían moverse)
llegó hasta el rincón donde yo había preparado su cama
se arrastró un poco más y se dejo caer en ella,
fue para mí como el sonido de un clarín presagiando la victoria posible
aturdiendo el baño, desparramándose por la ciudad, yo
le conté entonces a ese gato -que la había pasado mal también, no tan mal,
pero bastante mal…
una mañana se irguió, se paró sobre sus patas, cayendo luego de espaldas,
me observaba mansamente.
"lo podés hacer" le dije.
él insistió, se levantaba y volvía a caer, una y otra vez,
finalmente
caminó unos pocos pasos, era la viva imagen de un borracho
sus patas se negaban a obedecerle, cayó nuevamente, descansó
y nuevamente se levantó.
ustedes conocen el resto de la historia: está mejor que nunca,
bizco casi sin dientes, pero ha recuperado su gracia, y esa mirada
de sus ojos, pícara, no lo ha abandonado…
algunas veces me hacen entrevistas, ellos desean saber
de mi vida, de mi literatura,
yo me emborracho, alzo en brazos a mi gato
bizco, herido de bala, atropellado dos veces, rabón
y digo: "miren, miren esto!!!"
ellos no entienden nada, insisto, nada de nada, preguntan
algo por el estilo de: " "reconoce usted influencias de Celine?".
"no", levanto mi gato, "por lo que sucede, con cosas
como esta, como esta !!!".
sacudo a mi gato, lo llevo
hacia la luz brumosa por el humo y el alcohol, está relajado, él sabe…
este es el momento en que la entrevista finaliza
a veces me siento orgulloso cuando miro las fotografías
ahí estoy yo, ahí está mi gato, hemos sido
retratados juntos
él también comprende que son boludeces, pero que de alguna manera te ayudan.
   
5) Cómic: Deadly Class #1 de Rick Remender, Wes Craig y Lee Loughridge, sugerido por Fran.
Rick Remender (1973) es un historietista e ilustrador estadounidense. Es conocido por su trabajo en Image Comics (con Deadly Class, Fear Agent, Black Science) y en Marvel Comics (Uncanny X-Force). Ha trabajado también en las industrias de animación y videojuegos, como artista y escritor.
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2016.11.13 14:37 EDUARDOMOLINA Führer Trump: el presidente más obsceno emerge de las cenizas demócratas. La desigualdad se aproxima a niveles de los años 30, los demócratas se han hecho defensores del sistema que victimiza a su base electoral. Tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del lobyy militar y de Silicon Valley.

Álvaro Guzmán Bastida
http://ctxt.es/es/20161109/Politica/9431/elecciones-EEUU-victoria-Donald-Trump-Alvaro.htm
"El Apocalipsis ha sucedido. Donald Trump ha ganado las elecciones. Pero, sobre todo, ha perdido el Partido Demócrata. Se enfrentaba a un candidato que había fracturado a su propio partido e insultado a más de la mitad del electorado; a un multimillonario con oscuras conexiones mafiosas, que ha despedido a su equipo de campaña tres veces durante la misma. Los demócratas tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del establishment político y militar, de Silicon Valley, Robert de Niro, Michael Moore, Jay-Z, Beyoncé y Bruce Springsteen. Y han perdido con estrépito. No solo la Casa Blanca, sino prácticamente todo el poder del Estado: desde el legislativo –en el que los republicanos van a contar con una cómoda mayoría en ambas cámaras— al judicial, donde Trump nombrará al sustituto del fallecido Antonin Scalia y posiblemente a otros dos jueces, pasando por el poder en los estados federados, de los cuales los republicanos controlan 31, por 18 de los demócratas.
¿Cómo es posible? En los ocho años de gobierno de Obama, se han terminado imponiendo dos características aparentemente contradictorias, que solo analizadas en su conjunto ayudan a arrojar luz sobre el enigma del fracaso demócrata: se trata de la arrogancia y la obsesión por el consenso.
La arrogancia demócrata.- Los demócratas han desplegado una descomunal arrogancia, al menos en dos sentidos. Para empezar, han sido soberbios con su base política tradicional: la clase trabajadora. Lo viene denunciando Thomas Frank, cuyo libro Listen, Liberal está escrito como una desesperada advertencia a los demócratas, y hoy debería ser de lectura obligatoria como manual de instrucciones para la autopsia del cadáver. La arrogancia de clase de los demócratas, documentada exhaustivamente por Frank, que sostiene que el partido se ha convertido en el representante de las élites de profesiones liberales, tiene que ver con un cálculo electoral fundamentado en otra arrogancia: la demográfica.
Los New Democrats abandonaron, ya en los 80 pero de manera decisiva con Bill Clinton, al electorado trabajador blanco que había fundamentado sus mayorías, porque creyeron que el país iba en otra dirección. En poco tiempo, los profesionales liberales de sueldos altos (médicos, ingenieros, agentes de bolsa, economistas…) pasaron de ser el segmento de población más fiel al Partido Republicano a abrazar con igual entusiasmo a los demócratas.
Por la misma avenida por la que circulaban los profesionales liberales, pero en la dirección opuesta, desfiló la clase obrera blanca que anoche hizo presidente a Trump. La arrogancia demográfica consistió en dar por hecho que el agujero electoral que dejaban los trabajadores blancos lo iban a ocupar, con creces, las minorías. Thomas Edsall, veterano periodista de The New York Times, The Washington Post y The New Republic,lleva décadas documentando el creciente desencanto de los obreros blancos con los demócratas, por los que, señala Edsall, se sienten abandonados en favor de los negros, los latinos o el colectivo LGBT.
Dados los flujos migratorios, y sobre todo las tasas de natalidad de diversos grupos, Edsall prevé que para 2043 los Estados Unidos sean un país ‘majority-minority’, en el que los blancos pasen por primera vez a ser minoría. Preparándose para ese momento, los demócratas, que nunca fueron un partido ‘de clase obrera’ pero contaban con los sindicatos para forjar mayorías, eliminaron la justicia económica de su programa y de su horizonte político, a favor de otras justicias. En los sueños de los estrategas del partido, un electorado más diverso, seducido por políticas amables con los derechos civiles, permitiría a los demócratas cuadrar el círculo, representando desde la ‘modernidad’ un bloque electoral que aunara a los ejecutivos de las empresas tecnológicas y a las negras lesbianas del Bronx. El tiempo les daría la razón. Pero la política no es demografía.
En 2008, Barack Obama se convirtió en el primer presidente negro de un país fundado sobre la esclavitud y la segregación racial. Pero, antes de ganar en las urnas, Obama había logrado otro hito: fue el candidato demócrata en recaudar más fondos de Wall Street para su campaña que su contrincante republicano.
Obsesión por el consenso.- Quizá para saldar sus deudas, Obama no tardó en nombrar para su equipo económico a la misma gente que había llevado al mundo al borde del colapso financiero en el año anterior a su elección. Como recuerda en su libro Frank, fue uno de los mayores gatillazos políticos de la era moderna: Obama llegaba a la Casa Blanca empujado no solo los vientos de un enorme entusiasmo dentro y fuera del país (¿recuerdan el Nobel de la Paz?) sino también por el descomunal enfado con las élites que habían estado a punto de hacer saltar el sistema por los aires.
Con mayoría absoluta en ambas cámaras, cuando podía gobernar como quisiera, Obama decidió ser el presidente del consenso. “La elección de personal es política”, reza un viejo refrán de la política estadounidense. Pero la querencia de Obama por desproveer de conflicto partidista a la política trascendió con mucho sus nombramientos para la Secretaría de Estado o el Consejo Nacional de Economía. Obama ofreció a los republicanos, que estaban en la UVI política, un ‘Grand Bargain’, dilapidando sus dos años de mayoría absoluta legislativa demócrata al buscar consensos imposibles en economía, su reforma sanitaria o el cierre de Guantánamo. La Derecha, maximalista por naturaleza, olió la sangre y no cedió ni agua.
Brecha blancos-negros.- Como señaló en 2011 el entonces corresponsal de The Guardian en EEUU, Gary Younge, “la brecha económica entre los blancos y negros ha aumentado desde que Barack Obama llegó al poder”. (La tendencia ha continuado durante sus ochos años de mandato). Younge añadía: “Bajo su presidencia, el desempleo, la pobreza y los desahucios entre los negros están en su niveles más altos en más de una década”. Younge, británico de raza negra y una de las firmas más clarividentes a la hora de entender la división racial en EEUU, sentenciaba: “Millones de niños negros pueden aspirar a la presidencia ahora que hay un negro en la Casa Blanca. Pero dicha trayectoria es menos probable para ellos hoy de lo que era durante el mandato de Bush. Ahí descansa lo que en el mejor de los casos es una paradoja y en el peor la gran contradicción de la base social que aupó al poder a Obama. El grupo que más le apoya –los negros— es al que peor le va bajo su mandato”.
Ese año vio florecer dos movimientos de protesta radicalmente opuestos, pero con un elemento en común. Tanto Occupy Wall Street como el Tea Party reclamaban un rechazo a las élites y una política de confrontación que Obama, estaba claro, no estaba dispuesto a ofrecer.
Mientras tanto, los republicanos escupían sobre el brazo tendido de Obama, negándole cualquier victoria ‘bipartidista’, y afilando los cuchillos para 2010. La estrategia funcionó a la perfección.
Desde la llegada de Obama a la Casa Blanca, tres de las cuatro últimas elecciones –2010, 2014 y ahora 2016— resultaron en debacles demócratas, otorgando cómodas mayorías a unos republicanos que extendían además su poder por todo el país a nivel local y regional.
Obama ganó en 2008 con 69,4 millones de votos. El martes, Clinton obtuvo 59,8. En 2008, los demócratas tenían un poder casi absoluto, y el mandato ciudadano para gobernar sin miedo a las élites. Ocho años después, con diez millones de votos perdidos por el desagüe, están desahuciados. La arrogancia y la obsesión por el consenso han matado al Partido Demócrata.
Rebelión blanca.- La presidencia de Obama está llena de sombras. Presume entre sus méritos del desarrollo del programa de drones, que convierte la guerra en un videojuego, y la instauración de reuniones semanales en el despacho oval en las que el Presidente repasa una ‘kill lists’ y decide a quién se va asesinar sumariamente y –quizá por aquello de honrar a la Academia Noruega— a quién no.
Pero Obama, que ha sido verdugo de muchos, fue también víctima desde su ascenso al poder de una campaña de racismo visceral, que le negaba incluso la legitimidad como presidente. Al frente de esa campaña se situó desde el principio un hombre de tez naranja y tupé platino, el ahora presidente electo Donald J. Trump.
Trump pasó años difundiendo rumores sobre la supuesta nacionalidad extrajera de Obama, agitando así la sombra del pasado racista de un país que tenía a su primer presidente negro. Fue así como el magnate fraguó su transmutación de bufón mediático de la telerrealidad más chusquera a la primera línea política. ¿Era Obama musulmán? ¿Acaso no sería keniano? Trump ya tenía en su historial importantes medallas al xenófobo: en 1989, pagó de su bolsillo para pedir, en anuncios de prensa a toda página, la ejecución de un grupo de menores negros acusados de violar a una banquera blanca. (Aunque los jóvenes terminaron saliendo absueltos e indemnizados por los perjuicios que la ciudad de Nueva York les causó, Trump nunca se disculpó, y sigue manteniendo en público, hasta una semana antes de las elecciones, que los jóvenes eran culpables y tendrían que haber sido ejecutados, lo que hubiera sido ilegal, ya que el estado de Nueva York había eliminado la pena de muerte cinco años antes del crimen).
Cuando Obama se vio obligado a hacer pública su partida de nacimiento, que dejaba claro que llegó a este mundo en Hawaii, Trump se anotó el escarnio público como una victoria personal. Los racistas ya tenían su mesías.
El partido del ‘establishment’.- Pero Trump nunca hubiera llegado a la Casa Blanca si solo fuera el mesías de los racistas estadounidenses, figura que sigue ostentando, pero insuficiente para lograr casi sesenta millones de votos. En un momento en el que la desigualdad se aproxima a niveles de los años treinta, y en el que la Universidad de Princeton declara que los Estados Unidos no son ya una democracia, sino una oligarquía, el partido progresista ha logrado situarse en el imaginario colectivo el defensor del sistema que victimiza a la que un día fue su base electoral.
Para coronar tamaña proeza, el partido eligió a la candidata con más lastre, menos capacidad de ilusión, y probablemente menos conectada con los problemas de la clase trabajadora de su historia: Hillary Clinton. Eran las elecciones del tiempo político abierto por el Tea Party y Ocuppy Wall Street. Los demócratas tuvieron su oportunidad para presentar a un candidato más acorde con los anhelos de la clase trabajadora: Bernie Sanders. La desaprovecharon.
Durante la campaña, Hillary Clinton jugó a empatar un partido que reclamaba encerrar al adversario en su área. Agobiada por los numerosos escándalos que le rodean, rehuyendo el papel de mujer política en un panorama en el que los Estados Unidos podrían haber elegido a su primera presidenta, Clinton y su partido no han sido capaces de ofrecer nada más que ‘más de lo mismo’.
Al Partido Demócrata le toca hacer penitencia y refundarse. El liberalismo corporativo inaugurado por Bill Clinton ha muerto con la derrota de su mujer, Hillary, en las urnas. Habrá voces entre los demócratas que aboguen por un giro a la derecha, por mostrar una cara más dura en inmigración (¿más dura que la de una administración que ha deportado hasta agosto 2,8 millones de inmigrantes, más que ninguna otra en la historia del país?), por ejemplo. Se equivocarán. Los demócratas tienen dos años para ilusionar a su electorado antes de las elecciones de mitad de mandato de 2018. Solo es verosímil que lo logren recuperando la bandera de la redistribución económica.
China, China, China.- Trump, que perdió el voto popular, ganó la presidencia por el paupérrimo resultado de Clinton en los antiguos feudos demócratas del ‘Rust Belt’, el cinturón industrial que era un histórico bastión demócrata. Pero su victoria va más allá. Se entiende todavía mejor si se superpone al mapa de la desindustrialización del país, que ha visto cómo se cerraban en masa minas, fábricas, no solo en Ohio y Pensilvania, o West Virginia, sino también en estados de la región de los Apalaches, como Carolina del Norte, el Medio Oeste, como Iowa, o el Sureste, como Louisiana.
Cuando Trump hablaba obsesivamente de China y México en sus mítines y echaba en cara a Clinton la firma del tratado comercial NAFTA durante los debates, sabía lo que hacía. Estaba activando la pulsión de un electorado que se siente, en palabras de Arlie Russell Hochschild, la autora del otro libro de lectura obligatoria para el momento, extranjero en su propia tierra.
Una vez más, llegó primero el abandono de ese electorado por parte de los demócratas y solo después –-décadas después— el triunfo de Trump en esos feudos. Es una historia conocida, y que no entiende de fronteras: pregúntenselo al Partido Socialista francés o a los laboristas británicos, que tienen en Marine Lepen y Nigel Farage a sus Trumps particulares. Como ellos, Trump utiliza el comercio como subterfugio para afrontar los verdaderos problemas de sus sociedades. Son tan estadounidenses los ricos que deciden producir lo que venden en China como los trabajadores que se quedan sin empleo con la deslocalización de la producción. Pero hincarle el diente a esa contradicción supondría hablar de clase, cosa que los demócratas no hacen desde… Bernie Sanders.
¿Uno de los nuestros?.- Observar la victoria de Trump desde el Nueva York cosmopolita y liberal, y a través de medios como The New York Times o The New Yorker ha sido como ver hundirse al Titanic desde los ojos del director de la orquesta. Las élites liberales no entienden qué ha sucedido. Viven en un país que les es ajeno, como los protagonistas del libro de Arlie Russell Hochschild. La campaña de Clinton y sus aliados en la prensa han pasado meses, acusando –con razón— a Trump de ser un evasor de impuestos, un demagogo racista, un misógino depredador sexual. Le han comparado con Hitler y Mussolini. Y, sin embargo, ahora se apresuran a encontrar un “tono conciliador” en su discurso de la victoria. Clinton, que no dio la cara hasta 24 horas después de la derrota, habló de “respetar el proceso”, y de “la obligación” de aceptar el resultado. ¿No habíamos quedado en que si ganaba Trump llegaba el fascismo a América? ¿Van a hacer Hillary Clinton y el Partido Demócrata de comparsa del ascenso del Führer Trump, que ni siquiera ganó en votos, sino gracias a la disfunción decimonónica del sistema electoral estadounidense?
¿En qué quedamos? ¿Advenimiento del fascismo o todos somos un equipo? Ambas cosas no pueden ser. (Trump pareció devolver el favor por adelantado: si en campaña había prometido hasta la saciedad que nombraría un fiscal especial para meter a Clinton en la cárcel por su supuesta corrupción, en la noche electoral se apresuró a felicitarle (¿por la derrota?) y a dejar claro que tiene con ella una enorme “deuda de gratitud”. Democracy in America.
Bonus y víctimas.- Al Trump que pedía como un energúmeno el certificado de nacimiento de Obama y al que ha llegado a la presidencia de la mano de la promesa de devolver el trabajo a los estadounidenses los une un vector: el miedo al otro. La xenofobia ha ocupado un lugar central en la vida y obra de Donald J. Trump, así como en su campaña electoral. Cuando se presentó, en junio de 2015, lo hizo acusando a los mexicanos que cruzan la frontera de ser violadores, criminales, traficantes de drogas que venían a sembrar el caos en EEUU. Los momentos más calientes de sus mítines eran los que dedicaba a prometer la construcción de un muro en la frontera o la prohibición de entrar en el país a los musulmanes.
Muchos ponen en duda que vaya a implementar ahora dicho programa. Es imposible saber si lo hará. Pero, aunque quisiera frenarlas, ha puesto en marcha fuerzas xenófobas con su retórica incendiaria que serán difíciles de frenar. Si Trump –-como es predecible— no es capaz de contentar al electorado de la clase trabajadora empobrecida al que tanto ha prometido esta campaña, lo lógico para su supervivencia política sería que recurra a la estrategia que mejor le ha funcionado en campaña: la de buscar chivos expiatorios entre los más débiles, léase los negros, los latinos, las mujeres, el colectivo LGBT o los musulmanes. A ellos no les debe nada.
La mañana posterior a la victoria de Trump, una emisora de radio neoyorquina conectaba con la puerta de las oficinas Goldman Sachs, donde "el sentir era sombrío". Acto seguido, el locutor daba paso a un joven trabajador de la firma, cuyo rango no identificó.
“¿Cómo están viviendo un momento político de tanta incertidumbre para la nación?” espetaba el reportero.
"Nos preocupa el descenso que van a sufrir nuestros bonus", declaraba el joven. Solo en esta campaña, Hillary Clinton recibió 945.744 dólares en donativos individuales de trabajadores de Goldman Sachs.
Pocos minutos después, llamaba al mismo programa el profesor de un colegio en Long Island, al Norte de Nueva York. Contaba que la mitad de sus alumnos, guatemaltecos y hondureños en su mayoría, no habían ido a clase. “Sus padres son indocumentados”, contaba con la voz rota. “Tienen miedo”."
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2016.05.23 22:34 ShaunaDorothy ¡Romper con los Demócratas! ¡Forjar un partido obrero! Huelga del transporte público paraliza Nueva York ¡La acción obrera unida puede aplastar la Ley Taylor! (Primavera de 2006)

https://archive.is/ut7F8
Espartaco No. 25 Primavera de 2006
El siguiente volante fue publicado originalmente el 20 de diciembre pasado por nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S. y reimpreso en su periódico Workers Vanguard No. 861, 6 de enero de 2006, bajo el título de “¡Victoria a la huelga de los trabajadores del transporte!”. El 20 de diciembre más de 30 mil trabajadores del metro y los autobuses urbanos de Nueva York, organizados en la Sección 100 del Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU, por sus siglas en inglés) y las secciones 726 y 1056 del Sindicato Unido del Transporte (ATU), se fueron a huelga en defensa de sus planes de jubilación y atención médica y otros derechos sindicales, no sólo para sí mismos, sino para los futuros trabajadores. Mostrando la falsedad de la ideología nacionalista generalizada en el Tercer Mundo, que sostiene que no hay lucha de clases al norte del Río Bravo, los poderosos sindicatos del transporte paralizaron durante tres días la capital financiera del monstruo imperialista y del mundo entero en una lucha en defensa de conquistas elementales que en México y casi todo el mundo han sido blanco de la ofensiva patronal.
Esta huelga demostró el potencial de vincular el poder social de la clase obrera a la furia de las masas negras de los guetos e inmigrantes de los barrios. Los huelguistas fueron vitoreados por la ciudad entera y, durante el segundo día de huelga, residentes del empobrecido vecindario de East New York en Brooklyn alzaron sus puños en apoyo a los cientos de piquetes del TWU que marchaban por la zona. Sin embargo, la demagogia antisindical del gobierno y los patrones sí ayudó a alimentar algo de sentimiento antihuelga, incluyendo entre tenderos e inmigrantes desesperados y temerosos de perder sus empleos.
Invocando la rompehuelgas Ley Taylor —que prohíbe huelgas en los servicios públicos— el estado y la patronal amenazaron con multas de dos días de pago por cada día en huelga a cada trabajador huelguista, multas millonarias al sindicato mismo e incluso con encarcelar a sus dirigentes. En este contexto, los dirigentes obreros de la ciudad y los traidores de la Internacional del TWU le dieron una puñalada por la espalda a los huelguistas. Los mencionados traidores “notificaron” a los huelguistas que tenían que “cesar toda actividad huelguística o relacionada a la huelga y presentarse a trabajar”. Abandonado por el resto de los dirigentes obreros, enfrentando multas y posible encarcelamiento, y con sus falsos “amigos de la clase obrera” Demócratas principalmente buscando dónde esconderse, el presidente de la Sección 100 del TWU, Roger Toussaint, levantó la huelga la tarde del día 22, sin tener siquiera un nuevo contrato y sin haber ganado la amnistía para los huelguistas.
Aunque la huelga hizo retroceder a los patrones en cuanto a sus exigencias respecto a las pensiones y a combinar trabajos para reducir la planta laboral y obligar a cada obrero a trabajar más y bajo condiciones más peligrosas, los dirigentes sindicales acordaron una nueva propuesta con los patrones que otorgaba a éstos concesiones importantes respecto a los planes de atención médica para los jubilados. El resentimiento de los huelguistas ante el despilfarro de su poder creció conforme se fueron enterando de los términos del nuevo contrato. A pesar de la campaña de los dirigentes sindicales a favor de la propuesta, ésta fue rechazada por la membresía a finales de enero por un estrecho margen de siete votos entre más de 22 mil. Sin embargo, el 14 de marzo, ¡Toussaint anunció que presentaría el mismo contrato a la membresía para que se votara otra vez!
Las membresías de las tres secciones huelguistas ya han sido golpeadas con multas, y los trabajadores de la Sección 100 del TWU siguen trabajando sin contrato. Además, sus dirigentes siguen bajo la amenaza de ir a prisión y los sindicatos bajo la amenaza de pauperización. La clase obrera mexicana —y del mundo entero— tiene un interés vital en apoyar a sus hermanos en lucha en las entrañas del monstruo imperialista.
Al irse a huelga por primera vez en 25 años, la Sección 100 del TWU (Sindicato de Trabajadores del Transporte) está desafiando la Ley Taylor y al poder represivo del gobierno capitalista. Todo trabajador —en Nueva York y alrededor del país— toda persona negra, todo latino, todo inmigrante tiene un interés directo en el resultado de esta batalla de clase. Si el TWU gana, comenzará a revertir años de derrotas de los trabajadores y de ataques racistas. Si los patrones no son detenidos, esto significará más ataques a los derechos sindicales, pensiones y prestaciones médicas para otros trabajadores de la ciudad y el estado. La clave para ganar esta huelga es forjar una alianza combativa de todos los sindicatos que dirija a las masas trabajadoras de la ciudad y a los pobres de los guetos y los barrios. Para empezar, eso significa parar las líneas regionales de LIRR, PATH y Metro-North hacia dentro y fuera de la ciudad de Nueva York. Los trabajadores ferroviarios en Metro-North se comprometieron a respetar las líneas de piquete del TWU. ¡Bien! ¡Rodeen Grand Central y Penn Station con piquetes masivos reforzados por todos los sindicatos! Los trabajadores del transporte no deben estar solos —¡por acción unida de los trabajadores para aplastar la Ley Taylor!—.
Con la antiobrera administración de Bush y su arsenal de la “guerra contra el terrorismo” erigido tras ellos, el gobernador Republicano Pataki, el multimillonario alcalde Bloomberg, los barones de los bienes raíces y los obscenamente ricos financieros que componen el consejo de administración de la MTA (Autoridad Metropolitana de Transporte) provocaron esta confrontación. Ellos quieren dividir a la fuerza laboral con esquemas multinivel, imponiendo condiciones más onerosas en la cobertura médica y las pensiones para los nuevos empleados. Pataki y compañía denuncian como “codiciosos” y “criminales” a los industriosos trabajadores miembros del TWU que mantienen esta ciudad andando y que están peleando no sólo por ellos mismos sino por la siguiente generación. Los criminales en esta sociedad son los gobernantes capitalistas que cruelmente dejaron a decenas de miles de negros y pobres pasar hambre y morir en Nueva Orleáns, que cierran escuelas y echan a nuestros jóvenes a infiernos en prisión, que masacran mujeres y niños en Irak y otros países en búsqueda de ganancias y poder. ¿Y qué hay de la criminalidad de los jefes de la MTA, que dejaron morir en el trabajo al operador de trenes Lewis Moore a principios de este mes al negarle atención médica por más de 20 minutos?
Si no tenemos el derecho a huelga, entonces no tenemos sindicatos en cualquier sentido verdadero. Pataki, el Demócrata procurador general estatal Eliot Spitzer y la MTA ya han invocado la Ley Taylor en contra de los trabajadores transportistas. Ahora los tribunales han seguido la demanda de Bloomberg por masivas multas de un millón de dólares al día, intentando hacer quebrar al sindicato y a sus miembros. Mientras tanto, el anterior alcalde Demócrata y completo cerdo racista Ed Koch chilla por duplicar estas multas cada día. En vista de posibles arrestos de funcionarios sindicales, es necesario organizar comités de huelga electos. Esto asegurará que la huelga no pueda ser decapitada y también que será dirigida por la membresía en su conjunto. Los abogados de la ciudad fueron capaces de usar la oposición criminal de la Internacional del TWU a la huelga de la Sección 100 para reforzar el ataque rompehuelgas contra el sindicato. ¡Todo miembro del TWU alrededor del país debe demandar que la Internacional repudie esta traición y apoye la huelga hasta el fin!
Bloomberg no puede arrestar a todos los 34 mil trabajadores del transporte, y Wall Street sabe que no puede dirigir el centro financiero del capitalismo estadounidense y mundial sin el metro y los autobuses. La única huelga “ilegal” es la que pierde: ¡ninguna represalia, ninguna multa y ninguna victimización! El TWU tiene un poder social verdadero —puede paralizar la Ciudad de Nueva York, y puede convertir a la Ley Taylor en letra muerta, justo como la huelga de 1966 hizo con la Ley Condon-Wadlin, la predecesora de la Ley Taylor—.
Pero no será fácil. Para que esta huelga gane, como puede y debe, el sindicato debe tener claro quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. La sociedad entre el capital y el trabajo es una mentira. Cada huelga se reduce a una lucha frontal entre dos fuerzas —el trabajo y el capital— cuyos intereses son irreconciliables y están contrapuestos. El TWU debe contar solamente con el apoyo del resto del movimiento sindical y de los millones de pobres y trabajadores que usan los metros y autobuses. La solidaridad obrera no es una cuestión de discursos de aire caliente y donaciones simbólicas, sino la acción sindical conjunta en las líneas de piquete. ¡El sindicato de transportistas puede movilizar un amplio apoyo levantando su histórica demanda por transporte de masas gratuito y de calidad!
En el otro lado están los enemigos de la clase obrera: son el gobierno capitalista, los políticos capitalistas, los tribunales capitalistas y los policías que hacen cumplir los mandatos de los tribunales. Toda huelga muestra cómo el estado no es neutral sino un instrumento de coerción que salvaguarda los intereses capitalistas. Demandar al sindicato ante los tribunales, tal como casi cada fracción en la dirección del TWU lo ha hecho, es como tomar veneno de acción lenta. El PBA y los otros “sindicatos” de policías son enemigos de los obreros cuyo trabajo es salvaguardar la propiedad privada de los jefes. Patrick Lynch, dirigente del PBA, dijo que sus miembros, “aunque están del otro lado de las barreras ahora están con ustedes en sus corazones”. Claro que están en el otro lado de las barreras de la huelga, y quebrarán las cabezas de los trabajadores del transporte para demostrarlo —como lo hacen cada día con la gente en los guetos y los barrios—. Los policías, los guardias de seguridad y los Agentes de Protección de la Propiedad de la MTA no son trabajadores; ellos no tienen lugar en el movimiento obrero.
La membresía del TWU refleja que los negros, hispanos e inmigrantes de Nueva York, y muchos de los pobres y los obreros de la ciudad, simpatizan activamente con el sindicato y saludarían una victoria de éste como suya. Los ataques al sindicato, incluyendo la cruel disciplina de la administración que los trabajadores del TWU correctamente han denunciado como “justicia de plantación”, subrayan una verdad básica en los racistas Estados Unidos capitalistas: el destino del proletariado organizado está estrechamente unido al de las masas negras.
Al Sharpton, Jesse Jackson y las otras celebridades del Partido Demócrata que fueron invitados a adornar los templetes de las manifestaciones contractuales del TWU, promueven al partido de la Ley Taylor, del procurador general Spitzer y de la senadora Hillary Clinton, quien saludó el uso por parte de Spitzer de la Ley Taylor en contra del TWU en 1999. Jackson vincula la “seguridad laboral” con la “seguridad nacional”, como si los trabajadores debieran tomar parte en la reaccionaria “guerra contra el terrorismo” —una guerra contra los trabajadores, los inmigrantes y los negros—. Los Demócratas se presentan como “amigos de los trabajadores” para tomar una mejor posición para estrangular la lucha obrera, como lo hizo Jackson en el caso de la huelga de transportistas de L.A. en el año 2000.
Los trabajadores necesitan un partido que represente sus intereses de clase, un partido obrero que defienda la causa de todos los explotados y oprimidos. Los transportistas están demandado correctamente una parte del enorme excedente que su trabajo ha producido para la MTA. Pero no se trata sólo de la MTA. Todos los miles y miles de millones en ganancias que actualmente van a los cofres de un puñado de banqueros y corredores de Wall Street y acaudalados industriales es plusvalía generada por el sudor y la sangre de los trabajadores. En una sociedad socialista, ese excedente sería usado para reconstruir el decadente sistema del metro, las escuelas y los hospitales; para proporcionar transporte masivo y cuidado médico gratuitos, y educación gratuita, de calidad y racialmente integrada para todos; para proporcionar vivienda decente y accesible para todos. Pero para asegurar todas estas cosas se requiere una revolución obrera dirigida por un partido obrero multirracial que derroque el sistema capitalista y lo remplace con una sociedad socialista igualitaria al nivel internacional. La Spartacist League busca educar a los trabajadores en el entendimiento marxista de su papel histórico como los sepultureros de este sistema de explotación, racismo y guerra. ¡Victoria a la huelga de transportistas!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/25/twu.html
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2016.05.21 17:35 ShaunaDorothy ¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! (invierno de 2002) (1 - 2)

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¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! ¡Ninguna ilusión en el PRD nacionalista burgués!
Reproducido de Espartaco No. 17, invierno de 2001-2001.
17 de noviembre—El siguiente artículo ha sido adaptado de Workers Vanguard No. 768, (9 de noviembre de 2001), periódico de la Spartacist League/U.S., sección estadounidense de la LCI. Aunque los ataques imperialistas no han cesado, los talibanes han sido echados de la parte norte de Afganistán por la Alianza del Norte respaldada por EE.UU., y ésta ha tomado Kabul, mientras que los imperialistas se aprestan a formar un nuevo gobierno títere. Sea lo que sea que tramen Washington y sus aliados, hay muy poca probabilidad de estabilidad en Afganistán en cualquier caso. Las fuerzas que integran la Alianza del Norte no son menos reaccionarias que el Talibán y fueron infames durante su gobierno en Afganistán de 1992 a 1996, perpetrando asesinatos y violaciones masivas, y estuvieron envueltos en disputas sanguinarias que finalmente llevaron a su caída. Un gobierno centrado en la Alianza del Norte, que se basa en su mayor parte en las minorías étnicas tajika y uzbeka, sería aun menos estable que el Talibán, que se basa en las tribus pashtún dominantes.
Las semanas de implacable bombardeo de Afganistán con miles de bombas han producido el resultado deseado. Poblados han sido reducidos a escombros y reducidos consecutivamente a escombros más pequeños, con hospitales destruidos, instalaciones de la Cruz Roja arrasadas, familias enteras voladas en pedazos. “Ayuda humanitaria”, es decir, mantequilla de cacahuate, es lanzada envuelta en color amarillo, el color de las bombas de dispersión, siendo el único propósito de las últimas mutilar y masacrar al azar. La guerra ha sembrado discordia en las filas del bloque de aliados del imperialista EE.UU., primordialmente aquellos en el mundo árabe/musulmán y en Europa. Estos son perturbados por una serie de “qué tal si”. ¿Qué tal si la guerra desestabiliza a Pakistán, poniendo su capacidad nuclear al alcance de cualquiera? ¿Qué tal si ésta desata una guerra posterior entre India y Pakistán, hundiendo a la región en el caos? ¿Qué tal si el acceso al petróleo es interrumpido violentamente? ¿Qué tal si estas potencias son inexorablemente movidas de su condición actual de porristas hacia una guerra en la cual no tienen ningún interés directo?
La destrucción del World Trade Center fue un acto criminal que incineró a miles de personas ordinarias inocentes. Pero no es la muerte de personas ordinarias la que impulsa a los gobernantes estadounidenses. Después de todo, bin Laden es el monstruo de Frankenstein que se volteó contra su creador, el imperialismo estadounidense, que lo desató junto con otros reaccionarios islámicos, como el Talibán, en contra del Ejército Rojo en Afganistán en los años ochenta como parte de su campaña, que duró décadas, para aplastar a la Unión Soviética. En su cruzada en contra del “Comunismo ateo”, Washington aceptó de buena gana la reesclavitud de las mujeres afganas como un “daño colateral”. Hace pocos años, Madeleine Albright también hizo claro que la muerte por inanición y enfermedades de más de un millón de iraquíes en la defensa de los intereses imperiales de EE.UU. en el Cercano Oriente fue un daño colateral aceptable. Utilizando ese cálculo brutal, es justo preguntar si los miles de muertos en el World Trade Center fueron también un “daño colateral aceptable” en la victoria del imperialismo de EE.UU. en la Guerra Fría.
Los gobernantes de EE.UU. se valen del horror real de la población estadounidense causado por el ataque al World Trade Center. Como escribieron nuestros camaradas de la SL/U.S. en su declaración inicial sobre el ataque al WTC (ver Espartaco No. 16, otoño-invierno de 2001): “Es una oportunidad para que los explotadores azucen el patriotismo de la ‘nación única e indivisible’ para tratar de encauzar la creciente rabia en el fondo de la sociedad lejos de ellos mismos y hacia un indefinible ‘enemigo’ extranjero, así como hacia inmigrantes en Estados Unidos, y reforzar su propio arsenal de represión estatal en el propio país contra todos los trabajadores.” Desde la perspectiva de los imperialistas, el crimen del 11 de septiembre fue que se perpetró un insulto a sus apetitos para la dominación mundial, representado por el ataque al centro nervioso del poder militar de EE.UU., el Pentágono. La respuesta de la administración de Bush a los ataques fue proclamar que el mundo tenía que decidir: o estar con “nosotros” o contra “nosotros” en una guerra planeada para que dure, tal vez de por vida, en contra de cualquier y cada reto al imperialismo estadounidense. Ésta es la respuesta de un bravucón. Los gobernantes estadounidenses buscan asegurar que su campaña para obtener ganancias, basada en la explotación de la clase obrera en EE.UU. y en el extranjero, no encuentre obstáculos.
Los empleos que a veces, en el corto plazo, son disponibles como resultado de las aventuras y guerras imperialistas, hoy, en el contexto de la depresión mundial, no están por ningún lado. Más de 600 mil trabajos han sido eliminados en todo EE.UU. sólo desde septiembre, y esos desempleados se unirán a las filas de millones más en medio de una recesión que se profundiza.
Más de mil 100 personas sin ciudadanía estadounidense han sido detenidas, la mayoría privadas del acceso a abogados o a sus familias. La cínicamente etiquetada “Ley Patriota de EE.UU. 2001” autoriza la detención preventiva de personas sin ciudadanía por siete días sin cargos y de hecho indefinidamente una vez que son acusadas, y legaliza los allanamientos del FBI y autoriza a la CIA a que se involucre en espionaje interno. También define “terrorista” para incluir a cualquiera que sea considerado oponente del gobierno. La siniestra naturaleza de esta ley ya es evidente para muchos estadounidenses negros. Reflejando tales aprensiones, el congresista del área de Chicago, Jesse Jackson Jr. señaló: “Los terroristas no atacaron la Estatua de la Libertad, la Constitución o la Declaración de Derechos o la Declaración de Independencia. Atacaron los símbolos de nuestro poder económico y militar en el mundo. Son los partidarios de esta iniciativa los que están atacando realmente las libertades estadounidenses que están contenidas en nuestros documentos históricos más sagrados.”
El “terror” que le preocupa a los imperialistas estadounidenses es cualquier resistencia a sus prerrogativas y a su dominio de clase. La defensa de Afganistán contra el ataque imperialista está íntegramente ligada a la defensa de las masas obreras en EE.UU. contra la explotación y la opresión crecientes, lo que requiere el derrocamiento del orden imperialista a través de la revolución obrera. La tarea que hacen suya nuestros camaradas en EE.UU. es educar y movilizar al proletariado con ese fin. Y eso requiere romper la lealtad de los trabajadores hacia sus dirigentes socialchovinistas y colaboracionistas de clase.
México: Crisis económica y represión capitalista
El gobierno de Fox, enfrentado a una grave crisis económica y desesperado por atraer inversión, está haciendo su mejor esfuerzo para mostrar su servilismo a sus amos imperialistas. El gobierno se solidarizó con los bombardeos imperialistas contra Afganistán y ayuda a cerrar las fronteras de Estados Unidos contra los inmigrantes. Desde el 11 de septiembre, los blancos principales de las deportaciones han sido personas originarias del Medio Oriente, particularmente iraquíes, mientras continúa la cacería de inmigrantes centroamericanos que tratan de llegar a los Estados Unidos. Tan sólo este año, han habido ya más de 72 mil deportaciones, la mayoría de ellas de centroamericanos (La Jornada, 15 de octubre).
Temiendo un estallido social, todas las alas de la burguesía mexicana están de acuerdo en utilizar los ataques contra el WTC para impulsar su supuesta “guerra contra el terrorismo”. La burguesía está reforzando su aparato represivo para utilizarlo contra cualquier cosa que perciba como una oposición, desde obreros descontentos hasta activistas estudiantiles. Tan sólo en lo que va del año los despidos ascienden a cientos de miles, especialmente en la zona de las maquiladoras, golpeando primero y sobre todo a las horriblemente oprimidas y superexplotadas obreras, que forman la mayoría de la fuerza laboral en la franja fronteriza. Ahora algunas plantas en la zona están siendo vigiladas por el ejército. Al mismo tiempo, la UNAM ha sido caracterizada repetidamente por funcionarios del gobierno y jefes militares como un “semillero” de supuestos “terroristas” y de la “delincuencia organizada”, haciendo blanco de las organizaciones estudiantiles y de izquierda. Como los espartaquistas hemos advertido, la “guerra contra el terrorismo” es en realidad una guerra contra los obreros, los inmigrantes y los izquierdistas.
Con el descontento de mucha de la población respecto a la situación económica en casa y la agresión del imperialismo a Afganistán, el PRD burgués trata de parecer más izquierdista e incluso “antiimperialista” para recuperar algo de la autoridad que ha perdido. ¡Pero este partido burgués ni siquiera se opone al TLC de la rapiña imperialista contra México! Su propósito es bloquear cualquier oposición real a la guerra y llevar a los elementos en movimiento a la izquierda de regreso al nacionalismo burgués. El interés del PRD no es otro que perpetuar este sistema capitalista de explotación y opresión.
Es muy barato para los voceros “izquierdistas” del PRD, como Adolfo Gilly, o el periodista Luis Hernández Navarro, denunciar a los imperialistas por su previo apoyo a los talibanes en sus ataques contra la Unión Soviética ahora que ésta y su Ejército Rojo han dejado de existir (La Jornada, 9 de octubre). Pero la crítica central de estos nacionalistas burgueses es que el gobierno de Fox ha roto con la supuesta (inexistente) “política internacional mexicana de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos”. ¡Se necesita mucha desvergüenza para hablar de la vocación “pacifista” de los gobernantes mexicanos! Si estos no han participado en más guerras, es porque los imperialistas no necesitan de su apoyo militar. De hecho, México participó en la Segunda Guerra Mundial interimperialista al lado de los aliados, y hubo redadas y ataques antijaponeses dentro de México en la misma época. Sobre todo el estado mexicano ha dirigido su fuego salvajemente contra la propia población mexicana, abatiendo a sangre y fuego a estudiantes, campesinos, indígenas y obreros en lucha. El PRD mismo ha tenido amplia oportunidad de mostrar la realidad de su propia “vocación pacifista”, desatando a sus granaderos en la Ciudad de México para romper las cabezas de los estudiantes huelguistas del CGH, los trabajadores de Chapingo, los maestros de la CNTE, etc.
El asesinato político de la abogada Digna Ochoa el 19 de octubre muestra la brutal realidad del “nuevo México democrático”: que el terror brutal contra la izquierda es inherente al México capitalista y un propósito central del estado burgués. Digna Ochoa defendía ante los tribunales a estudiantes huelguistas, campesinos ecologistas, e izquierdistas acusados de “terrorismo”. Nos solidarizamos con quienes protestan contra este asesinato y buscamos movilizar la fuerza de las masas trabajadoras para detener los ataques a los derechos democráticos y defender a quienes luchan contra la injusticia capitalista, mientras impulsamos en la clase obrera y la izquierda el entendimiento de que es sólo mediante la lucha por el poder obrero y un estado obrero que la represión del estado capitalista se detendrá para siempre. En cambio, los organizadores de varias protestas en el D.F. tratan de encauzar la indignación y rabia contra este asesinato hacia fútiles apelaciones por “justicia” dirigidas a Fox y su gobierno que, tratando de mantener su careta de “democracia”, ha liberado subsecuentemente a varios prisioneros políticos.
Centristas y renegados
Nosotros los marxistas decimos que sólo la revolución obrera puede acabar con la guerra imperialista, y como parte de esa tarea nuestros camaradas de la SL/U.S. buscan que el proletariado rompa con el “frente nacional” chovinista; internacionalmente, los espartaquistas buscamos movilizar una oposición a la guerra basada en la lucha de clases.
Nuestra perspectiva está basada en la experiencia de la Revolución de Octubre de 1917, que triunfó en medio de la carnicería de la Primera Guerra Mundial gracias al programa bolchevique de convertir la guerra imperialista en una guerra civil. La oposición proletaria a la depredación imperialista de los explotadores puede, en palabras de León Trotsky, ser llevada a cabo “sólo a través de la movilización revolucionaria de las masas, es decir, ensanchando, profundizando y agudizando esos métodos revolucionarios que constituyen el contenido de la lucha de clases en ‘tiempos de paz’” (“Aprendan a pensar”, mayo de 1938).
El principal obstáculo ideológico que tenemos que vencer en el camino a la revolución es la ideología del nacionalismo burgués, que incluye un gran componente de craso antiamericanismo, identificando falsamente a las masas explotadas estadounidenses con sus explotadores y gobernantes imperialistas. Muchos supuestos “izquierdistas” celebran absurdamente los ataques contra el WTC como un “golpe” al imperialismo, y es común escuchar afirmaciones estúpidas como que “todos los estadounidenses son culpables” de la explotación en el mundo. Lo que hacen realmente es retratar la carnicería de miles de personas inocentes como “antiimperialismo”. En realidad es una expresión sedienta de sangre de la mentira de una supuesta unidad de intereses entre los obreros y sus burguesías.
El grotescamente mal llamado Grupo Internacionalista (GI), un puñado de renegados centristas que huyeron de nuestra organización a mediados de los 90 bajo las presiones del triunfalismo imperialista de la “muerte del comunismo”, es un nítido ejemplo de la seudoizquierda que se adapta a la conciencia nacionalista, disfrazándola bajo palabrería hueca supuestamente “combativa”. Recientemente, el GI de Estados Unidos criticó a nuestros camaradas de la Spartacist League por haber “vacilado” frente al belicismo patriotero ahora rampante en EE.UU. En un manifiesto de internet, fechado octubre de 2001, el GI reprende a nuestros camaradas por su supuesta “oposición a llamar por la derrota de ‘su propia’ burguesía en una guerra imperialista. Toda la palabrería acerca de la revolución socialista se reduce a nada si no estás claramente por la derrota de ‘tu propia’ burguesía en una guerra imperialista”.
En el fondo, el GI deliberadamente embrolla la cuestión de la derrota militar en una guerra particular con la derrota proletaria de la “propia” burguesía a través de la revolución socialista. Esto último es el programa que anima a cualquier partido auténticamente revolucionario tanto en tiempos de paz como de guerra. Las consignas utilizadas para proceder hacia ese fin —para dirigir a las masas trabajadoras de su actual nivel de conciencia a la toma del poder estatal— son, sin embargo, necesariamente coyunturales. De ese modo, después de regresar a Rusia tras el derrocamiento del zar a principios de 1917, Lenin tuvo que luchar contra aquellos en el Partido Bolchevique que querían darle apoyo al Gobierno Provisional burgués. Habiendo ganado esta batalla, entonces tuvo que advertir a los elementos proletarios de izquierda que querían llamar de inmediato por el derrocamiento del Gobierno Provisional. El 5 de mayo de 1917, el Comité Central aprobó la siguiente moción escrita por Lenin: “La consigna ‘¡Abajo con el Gobierno Provisional!’ es incorrecta en el momento actual, porque en ausencia de una sólida (es decir, consciente de clase y organizada) mayoría del pueblo del lado del proletariado revolucionario, una consigna así es o una frase vacía, o, objetivamente, equivale a intentos de un carácter aventurero.”
El GI, en un esfuerzo por respaldar su palabrería vacía, ofrece el siguiente ejemplo: “La derrota francesa a manos de los luchadores por la independencia argelinos que culminó en 1962, desmoralizó a la burguesía francesa y ayudó a llevar a la revuelta obrero-estudiantil de 1968, que planteó la primera crisis potencialmente revolucionaria en Europa en años.” En realidad, la guerra colonial de ocho años en Argelia no tiene similitud alguna con lo que está sucediendo hoy en Afganistán.
Es interesante examinar nuestra posición de defensa de Afganistán contra la embestida estadounidense, comparada con una situación que era, en cierto modo, similar: la invasión de Etiopía en 1935 por parte de la Italia imperialista. Etiopía bajo el emperador Haile Selassie era una sociedad cruelmente opresiva —uno de los últimos bastiones de la esclavitud en el mundo— caracterizada por el atraso tribal, la subyugación de los pueblos minoritarios y la explotación sin freno de las masas campesinas. Los revolucionarios defendieron a Etiopía contra la Italia de Mussolini, porque esta última era una potencia imperialista, sin importar el hecho de que la forma de gobierno imperialista era fascista en vez de democrático.
Al llamar a la clase obrera a defender a Afganistán contra el imperialismo estadounidense, aplicamos el mismo principio leninista de ponerse del lado de los países atrasados contra el ataque imperialista. Eso dicho, la guerra de EE.UU. contra Afganistán es diferente en cuestiones importantes de la invasión italiana de Etiopía, que estaba dirigida a cumplir la intención de mucho tiempo por parte de Italia de colonizar ese país. EE.UU. no busca ocupar Afganistán —al menos no en este punto— aunque ahora que están en Asia Central los imperialistas van a arrebatar lo que puedan. Al atacar Afganistán, los EE.UU. buscan venganza por un insulto a su poder imperial.
Eso no siempre es fácil, incluso para la potencia imperialista más poderosa. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña era el principal estado imperialista en el mundo, su embajador a Bolivia desdeñosamente rechazó una copa de cerveza boliviana. Los representantes de gobierno bolivianos se ofendieron tanto por su actitud que lo arrastraron por las calles de La Paz amarrado a la espalda de un burro y después lo obligaron a beber un barril entero de la cerveza. Enfurecida por este acto de lesa majestad, la Reina Victoria insistió en que la Marina Real bombardeara Bolivia en represalia. Cuando uno de sus asesores finalmente reunió el coraje para informarle que Bolivia no tenía salida al mar, la reina exigió un mapa y, sumergiendo su pluma en el tintero, marcó una gruesa X a lo largo del país, declarando “¡Bolivia no existe!”.
Independientemente de la analogía espuria del GI con las guerras coloniales, parece improbable actualmente que EE.UU. inicie una invasión terrestre significativa de Afganistán. De hecho, sus esfuerzos pioneros en este sentido, el ataque por parte de un comando en octubre, dio resultados que deben haber inducido pesadillas de la humillante derrota estadounidense en Vietnam entre la oficialía del Pentágono. El Independent de Londres (30 de octubre) reportó: “El ataque fue puramente cosmético para beneficio de los medios y el público, sobre un blanco que, según había asegurado inteligencia, estaría pobremente defendido.”
La variante más probable de Washington en este momento es el bombardeo incesante, continuo y sin propósito, al cual el Talibán no tiene respuesta militar posible. De nuevo,al éste no era el caso en la guerra entre Italia y Etiopía en 1935. Italia era una potencia imperialista de segundo nivel dividida por agudas contradicciones de clase y restringida en sus intenciones por sus rivales imperialistas más grandes. Aunque al fin y al cabo Italia obtuvo la victoria después de una guerra terrestre de siete meses de duración, no era irracional para el entonces trotskista Socialist Workers Party de EE.UU. prever una posible victoria militar por parte de Etiopía:
“Se puede decir sin exageración que una derrota de Italia y una revolución en la península apenina puede tener resultados inesperados. Todo el sistema europeo de alianzas y estados se vendría abajo. El proletariado en Alemania, Austria, España, en los Balcanes, y sin ninguna menor importancia en Francia, recibiría un enorme impulso; la cara de Europa se vería alterada. Eso recae en los intereses de clase directos del proletariado internacional. Pero aún más. Una derrota de Italia en África, una victoria de Etiopía, podría asestar un grandioso golpe a los bandidos imperialistas en África.”
—“Cuestiones sobre la Guerra Ítalo-Etiope”, New International (octubre de 1935)
Ninguno de estos factores restringe actualmente a EE.UU., aunque, seguramente, la guerra exacerbará las tensiones entre las potencias imperialistas, y su precio en la miseria en EE.UU. mismo podría despertar la combatividad de clase en el proletariado estadounidense. Es por eso que el llamado por la derrota militar de EE.UU. es, en este momento, puro e ilusorio aire caliente y fraseología “revolucionaria” —y que se deriva de renunciar a la movilización del proletariado de EE.UU. con el propósito de la conquista del poder estatal—.
A diferencia de la fraudulenta “internacional” del GI, el GEM combate sin cuartel al venenoso nacionalismo burgués que mantiene al proletariado encadenado a sus explotadores y separado de su aliado potencial más poderoso en el norte, el proletariado estadounidense, como parte estratégica de nuestra lucha por la revolución proletaria en este país. Mientras que el GI se pinta como muy revolucionario en el éter del ciberespacio, nosotros de hecho luchamos por una perspectiva internacionalista, revolucionaria y proletaria sobre la tierra. Después de semanas de simplemente distribuir la declaración que su “sección” estadounidense produjo tras los ataques al WTC sin una palabra sobre la burguesía mexicana, un vocero del GI mexicano asistió a un foro espartaquista en la Ciudad de México el 6 de octubre para acusarnos estúpidamente de “socialpatriotas” proimperialistas, sin mencionar siquiera al principal enemigo que los obreros mexicanos enfrentan: su “propia” burguesía. Y cuando el GI mexicano finalmente publicó un suplemento propio, ¡aún no dice ni media pa-labra contra el burdo antiamericanismo que permea las protestas en México! Es muy fácil para cualquier nacionalista tercermundista señalar los crímenes de los imperialistas, pero es en la actitud hacia su “propia” burguesía que se conoce al verdadero revolucionario. El GI se rehusa a combatir las expresiones concretas del atraso nacionalista en la conciencia de los obreros y estudiantes izquierdistas en México porque ve en ello algo inherentemente “progresista”. De hecho, el GI “denuncia” al GEM como “idealista” por combatir al nacionalismo burgués como el principal obstáculo ideológico en el camino a la revolución obrera en México.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Afghan17.htm
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