Perspectiva de las mujeres en el matrimonio

También hay que tener en cuenta el consentimiento. Trágicamente, a la mayoría de las mujeres en la época de Aisha no se les pidió consentimiento en sus matrimonios. A Ella si. Y ella consintió. El Islam exige el consentimiento. ¡Oh vosotros que creéis! Está prohibido heredar [en el matrimonio] a las mujeres contra su voluntad. Ella citó el libro de Regnerus como evidencia del desastroso estado del mercado de citas que ella ve a su alrededor, el cual refleja una colosal falta de igualdad en las relaciones entre hombres y mujeres. Wente escribió: “Desde que colapsó el cartel de las mujeres, el poder de negociación de las mujeres se vio seriamente erosionado. Buenos Aires, 7/11/04 (SEVI).- El pasado jueves 4 de noviembre de 2004 se realizó en la Pontificia Universidad Católica Argentina un encuentro sobre 'Perspectiva de género: raíces y ... Welcome! Log into your account. tu nombre de usuario. tu contraseña El artículo 24 del Código de Familia imposibilita a las mujeres de volver a contraer matrimonio los primeros trecientos días de disuelto el anterior ... perspectiva de igualdad de género, en ... Existe un principio fundamental cuando un hombre y una mujer deciden unir sus vidas para iniciar un proyecto común mediante el matrimonio. Se trata del precepto bíblico de “dejar a su padre y su madre y de unirse a su cónyuge para ser uno solo”. Al entender este precepto en su verdadero sentido, se posibilita … Continue reading 'Las terceras personas en el matrimonio'

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Horóscopo para hoy Martes, 14 de Enero de 2020 todos los signos del zodiaco

Aries:

Aries el rechazo es parte de la vida, no te sientas solo ni lastimado. Quédate con quienes te amen y te acepten.
El amor. El amor encontrará un buen terreno donde asentarse, a los astros te obsequian autoconfianza y mejoran las condiciones para liberar las emociones de tu corazón. La economía. En el ámbito laboral, el lugar que hoy ocupas es el premio a la dedicación con que llevas a cabo tus tareas. Su salud. La práctica de actividad física en forma regular te permitirá descargar las tensiones acumuladas, que de otra manera repercuten en la salud.

Tauro:

Tauro: pueden hacer que te enamore de una mirada, gesto o caricia.
El amor. Las relaciones sentimentales que se inicien por estos días tendrán viento a favor: la pasión y la ternura unificadas dulcifican un vínculo que posibilita momentos felices (tal vez mucho más que momentos). La economía. Se superan contratiempos en el ámbito laboral; la economía se reactiva, habrá posibilidad de percibir dividendos a través de acciones mercantiles. Su salud. Es preciso que descanses un poco más, de lo contrario, tus nervios pueden verse afectados.

Geminis:

Géminis: Las cosas claras desde un primer momento es algo que necesitas tener. En el amor como en el resto de los ámbitos, deberás empezar a ser más cauto y a no adelantarte a los acontecimientos
El amor. El amor requerirá más atención, será importante no dejarse llevar por las emociones, y tener los oídos atentos a la hora de escuchar a tu pareja. La economía. Tu espíritu emprendedor avivará el entusiasmo por nuevas actividades: las perspectivas laborales serán variadas e interesantes. Su salud. Te haría muy bien practicar algún deporte para descargar tus tensiones.

Cancer:

La personalidad de los Cáncer es blandita, aunque lo nieguen. Por eso a veces son vulnerables y sensibles. Pero ojo, tienen genio, y mucho.
El amor. Pensamientos negativos no te permiten desprenderte de historias pasadas que deberían estar cerradas; trata de cortar con la dependencia sentimental que te corta alas para encontrar una nueva felicidad. La economía. Momento ideal para ampliar tus contactos laborales: las reuniones sociales o fiestas en esta época del año pueden ser una excelente oportunidad para establecer relaciones profesionales. Su salud. Trata de buscar actividades que te relajen, como la lectura, o escuchar música suave.

Leo:

Como Leo quiera algo, lo tiene. Tiene mil recursos para ello y mil contactos que le ayuden.
El amor. La ternura abre paso a una renovada pasión y a una necesidad de intensificar el vínculo en algo más comprometido en una velada de enorme disfrute y alegría compartida. La economía. Cautela en el escenario laboral: recuerda que la forma en que te relacionas, determinará en parte los resultados que persigues. Su salud. Necesitas relajarte.

Virgo:

A Virgo dale el lugar que le corresponde, si siente que no lo haces no esperes que te de a ti el tuyo...
El amor. El amor y la vida social deparan algunas sorpresas: miradas sugestivas, seducción, conversaciones picantes, y la posibilidad de pasar buenos momentos en la intimidad. La economía. Evita el exceso de confianza en el ámbito laboral, tu vida privada no debe ser un libro abierto para quienes comparten tus tareas, sin darte cuenta podrías crear recelos o envidias. Su salud. Pasa el día al aire libre, te sentirás muy bien.

Libra:

Aunque es costumbre dejar todo para el último momento, Libra siempre hará lo que se tiene que hacer y usualmente lo hará lo mejor posible.
El amor. Choques en tu vida sentimental: controla tus celos en esta jornada porque corres el riesgo de que tu pareja tome la decisión de alejarse; la pasión no siempre es la medicina más adecuada cuando los vínculos están en peligro (serénate y ríe más). La economía. Mantener buenas relaciones laborales será importante para prestigiar tu trabajo: asimilar las ideas ajenas e incorporarlas a tus proyectos personales optimizará la laboral en equipo. Su salud. Será un día para buscar actividades que te relajen, y te ayuden a olvidar tus preocupaciones.

Escorpio:

Es realmente difícil ganarse la confianza de Escorpio. No se fían ni de su sombra. Les tendrás que demostrar mucho.
El amor. Si estás solo, contarás con los astros de tu lado para iniciar una nueva relación que resultará muy estimulante; la conquista y la seducción estarán muy favorecidas. La economía. Clima hostil en el ámbito laboral; trata de ser más puntilloso en el manejo de todo lo que esté referido a tu área de influencia, especialmente documentos y asuntos bancarios, para evitar retrocesos y perjuicios. Su salud. Canaliza tu energía con alguna actividad física.

Sagitario:

Sagitario necesita motivación constante, si se acaba y no hay nada interesante, Hasta Luego.
El amor. Asume tu realidad amorosa sea cual fuere, para no caer luego en depresiones profundas o en el aislamiento que tanto daño te hace: siempre será mejor aceptar las verdades, por mucho que duelan. La economía. En el marco de tus actividades, intenta ser un poco más comprensivo y tolerante con la gente que tiene opiniones distintas a las tuyas. Su salud. Jaquecas.

Capricornio:

A Capricornio ♑ le fijas una meta y llega él y se la pone aún más alta.
El amor. Las discusiones y peleas innecesarias sólo sirven para desgastar la pareja: tómate tu tiempo para relajarte, meditar y analizar las cosas como a ti te gusta. La economía. La jornada se presenta excelente para los quehaceres prácticos y las transacciones comerciales: tu energía desborda en un despliegue que hará que consigas todo lo que te propongas. Su salud. Salud y bienestar, en armonía.

Acuario:

El problema de Acuario en cuanto a sus relaciones personales se presenta cuando tienden a replegar velas y huir ante un problema.
El amor. Se neutralizan los enfrentamientos en la pareja gracias una tendencia a conciliar y a aceptar las opiniones del otro; los solos encontrarán en los amigos el refugio más propicio para sobrellevar la soledad. La economía. Algunos contratiempos y conflictos laborales que parecen difíciles de superar podrían derivar en inesperadas ventajas profesionales; saca partido de todo lo que se presente. Su salud. Necesitas descargar energías mal acumuladas.

Piscis:

Piscis: En tus días buenos, tienes energía para hacer todo lo que se te venga a la mente, como Aries.
El amor. Tu atractivo se ve reforzado por una renovada sensualidad y una sugestiva actitud de conquista; se avecinan cambios importantes en el amor. La economía. Ciertas operaciones profesionales culminan favorablemente y posibilitan el aumento de ingresos, te sentirás muy entusiasmado por el desarrollo profesional o laboral. Su salud. Cuidate de los cambios bruscos de temperatura.
TAROT
Para el número 806 El precio máximo por minuto de la llamada al número 806 es de 1 euro y 18 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 53 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos.
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Quintanilla del Olivar, Atico 1Apartado de correos 57204. 28223, Madrid
Teléfono 932 995 463

Preguntas frecuentes

1. Quiero hacer una consulta de Tarot , ¿sobre qué puedo consultar?
Puede consultar sobre lo todo aquello que le preocupe, el Tarot es ideal para temas sentimentales de todo tipo, matrimonios, divorcios, parejas, infidelidad, etc, para temas laborales y de juicios, viene muy bien para preguntas sencillas, afirmativas o negativas, también para cuestiones financieras, de herencias, etc. En cuestiones de salud somos muy precavidos, porque no somos dioses y podemos equivocarnos en temas tan delicados.
2. ¿Por qué tiene tan mala fama los servicios de Tarot y a menudo se les persigue como estafadores?
No entendemos muy bien la caza de brujas a la que siempre estamos sometidos, bien es cierto que estafadores existen en este sector, pero como en cualquier otro sector ( abogados, médicos, jueces, etc ), al igual que también existen muy buenos profesionales. Pensamos que la valía de cada empresa se demuestra por sus hechos, sea del sector que sea, y siempre el miedo y el desconocimiento hace que las personas desconfíen del servicio, sea cual sea éste.
3. ¿Las consultas de Tarot por teléfono son igual de fiables que en directo?
Nosotros diríamos que son incluso más fiables, por la sencilla razón de que el tarotista es más objetivo, está en su entorno, concentrado, puede visualizar mejor porque no está pendiente de los gestos del cliente, su canal está más limpio y ve más y mejor.
4. ¿Cuántas veces se puede consultar el Tarot?
El Tarot no se debe utilizar a la ligera , primero porque es un sistema que pierde efectividad si se consulta muy a menudo con las mismas preguntas una y otra vez , y segundo, porque es un servicio que te puede salir muy caro si no controlas tus consultas. Debe ser un servicio que se consulte cuando hay necesidad, no como juego o diversión.
5. ¿Por qué cobráis el servicio que prestáis?
No entendemos porque no debemos cobrar el servicio, nuestro equipo está formado por profesionales que se han dedicado toda su vida a esto, ya sea de forma innata o estudiada, dedican su tiempo, su esfuerzo en conseguir ver aquello que los consultantes no ven y de muchas formas ayudan a personas a diario, por lo tanto, deben cobrar por su trabajo, como cualquier profesional que dedique esfuerzos y trabajo en su actividad profesional.
6. ¿Quién consulta el Tarot?
El Tarot lo consulta todo aquel que lo necesite en algún momento de su vida, tenemos clientes de todas las clases sociales, de todas las profesiones posibles, de todos los países del mundo, y con multitud de problemas de toda índole, por lo tanto, el tarot lo consulta quien quiera y quien sea, si es mayor de 18 años, claro.
7. ¿Las consultas que yo haga son privadas?
Por supuesto, todas las consultas que usted realice con cualquiera de nuestros profesionales son confidenciales y no pueden ser desveladas a nadie, ni grabadas, garantizamos su privacidad.
8. ¿Vosotros acertáis en las consultas que hacéis?, ¿ qué tanto por ciento acertáis?
Aquel Tarotista o equipo de Tarotistas que diga que acierta en un tanto por ciento, realmente no lo dice correctamente. No tenemos unas estadísticas o tablas fiables que nos digan nuestro porcentaje de aciertos. Lo único que confirman nuestros aciertos son los testimonios de nuestros clientes, que son los que comprueban si con el tiempo las predicciones realizadas se han cumplido, y por ahora hay muchísimas que se han cumplido, algunas esperando ser cumplidas y otras que por ahora no se han cumplido. Creemos que nuestro Gabinete es uno de los más consultados actualmente porque tenemos grandes profesionales con un índice de aciertos muy alto, recibimos a diario cientos de confirmaciones y agradecimientos por ello.
9. ¿Por qué es tan difícil que el tarotista adivine con exactitud el tiempo o las fechas en que se van a realizar las predicciones?
No somos una ciencia exacta, por lo tanto, es normal, que en cuestiones de fechas, nos aproximemos, pero no somos exactos. Si fuera así, adivinaríamos con mucha facilidad números de loterías, premios diversos, etc, y no es el caso.El Tarot es más complicado de lo que parece, no es fácil “ver“ lo que se pregunta, y muchas veces se ve lo que no se pregunta, por esto, necesitamos mucha concentración y energía.
10. ¿Por qué una tarotista me acierta a mí y otra no, y ésta le acierta todo a otra persona y la mía no?
Los tarotistas son como los médicos, lo psicólogos, los abogados, etc, el que es bueno para unos no lo es tanto para otros, por esto, siempre aconsejamos que se pruebe a varios tarotistas y con mucha paciencia, se quede con el que mejor les acierte. Somos seres con energía, conectamos con algunos, pero con otros no tanto, por eso decimos que la lectura del Tarot depende del consultante y del consultado, no hay un solo canal, se necesitan los dos canales para conectar bien.
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2019.07.03 01:08 Severianes Martes de... literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
~
Mis posts se publican en
También me pueden contactar en
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2019.07.03 01:06 Severianes Martes de literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
La novela cuenta la historia de su anciano protagonista, pero es básicamente una excusa para elucubrar sobre la libertad, la política, la felicidad, la sexualidad, en monólogos y diálogos que mantiene Long mientras se somete a un tratamiento de rejuvenecimiento.
Y claro, la novela de Heinlein, que hubiera justificado su carrera de escritor incluso si sus otras obras no fueran geniales, es Stranger in a strange land (Forastero en tierra extraña). La historia de Valentine Michael Smith, huérfano terrestre criado por marcianos.
Mike es el hijo bastardo de dos astronautas muertos durante la primera expedición a Marte. Criado por una raza aliena que consideró una necesidad artística la destrucción de un planeta entero, y cuyos individuos se describen como algo similar a un portaaviones. Llega a la Tierra para verse convertido en el hombre más rico del mundo, presa deseada de políticos ambiciosos y predicadores televisivos. Rescatado por un escritor anciano libertario y hippie, y su corte de colaboradores, amigos y secretarias adolescentes.
Stranger in a strange land es una novela icónica de los 60's, y una de las mejores representaciones de la ideología libertaria e individualista de Heinlein. Si vas a leer una sola de las novelas que te recomiendo acá, que sea ésta. Te van a dar ganas de leer las otras.
Cuentos de Heinlein hay miles, no terminaría nunca. Lean All you zombies (Todos vosotros zombis), o vean la excelente película Predestination. Y lean también El hombre que vendió la Luna si quieren ver al capitalismo emprendedor desde una óptica positiva.
Cierro con lo siguiente: en su hermosa saga de Los ocho mundos, el escritor americano John Varley imagina una logia de heinlenianos, de ideas individualistas, humanistas, y libertarias, que se concentran en ignorar cualquier ley humana que no les guste con el único objetivo de llegar a las estrellas. Yo quisiera pertenecer a ella.
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2016.08.19 00:08 RaulMarti PRINCIPIOS DEL COMUNISMO: F. ENGELS (6a. parte)

DESAPARICIÓN DE LA OPOSICIÓN ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO
De ahí se desprende que ha de desaparecer igualmente la oposición entre la ciudad y el campo.
Unos mismos hombres se dedicarán al trabajo agrícola y al industrial, en lugar de dejar que lo hagan dos clases diferentes.
Esto es una condición necesaria de la asociación comunista y por razones muy materiales.
La dispersión de la población rural dedicada a la agricultura, a la par con la concentración de la población industrial en las grandes ciudades, corresponde sólo a una etapa todavía inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un obstáculo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza.
La asociación general de todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producción en proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidación del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de otros; la supresión completa de las clases y del antagonismo entre ellas; el desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad merced a la eliminación de la anterior división del trabajo, mediante la educación industrial, merced al cambio de actividad, a la participación de todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante la fusión de la ciudad con el campo serán los principales resultados de la supresión de la propiedad privada.
XXI.¿ QUE INFLUENCIA EJERCERÁ EL REGIMEN SOCIAL COMUNISTA EN LA FAMILIA?
Las relaciones entre los sexos tendrán un carácter puramente privado, perteneciente sólo a las personas que toman parte en ellas, sin el menor motivo para la ingerencia de la sociedad.
Eso es posible merced a la supresión de la propiedad privada y a la educación de los niños por la sociedad, con lo cual se destruyen las dos bases del matrimonio actual ligadas a la propiedad privada: la dependencia de la mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres.
En ello reside, precisamente, la respuesta a los alaridos altamente moralistas de los burguesotes con motivo de la comunidad de las mujeres, que, según éstos, quieren implantar los comunistas.
La comunidad de las mujeres es un fenómeno que pertenece enteramente a la sociedad burguesa y existe hoy plenamente bajo la forma de prostitución.
Pero, la prostitución descansa en la propiedad privada y desaparecerá junto con ella.
Por consiguiente, la organización comunista, en lugar de implantar la comunidad de las mujeres, la suprimirá.
XXII. ¿Cuál será la actitud de la organización comunista hacia las nacionalidades existentes? - Queda 2.(Textual en el manuscrito)
XXIII. ¿Cuál será su actitud hacia las religiones existentes? - Queda.(Textual en el manuscrito)
XXIV. ¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE LOS COMUNISTAS Y LOS SOCIALISTAS?
Los llamados socialistas se dividen en tres categorías. La primera consta de partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue siéndolo a diario por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad burguesa creada por ambos.
Esta categoría saca de los males de la sociedad moderna la conclusión de que hay que restablecer la sociedad feudal y patriarcal, ya que estaba libre de estos males.
Todas sus propuestas persiguen, directa o indirectamente, este objetivo.
Los comunistas lucharán siempre enérgicamente contra esa categoría de socialistas reaccionarios, pese a su fingida compasión de la miseria del proletariado y las amargas lágrimas que vierten con tal motivo, puesto que estos socialistas:
1) se proponen un objetivo absolutamente imposible;
2) se esfuerzan por restablecer la dominación de la aristocracia, los maestros de gremio y los propietarios de manufacturas, con su séquito de monarcas absolutos o feudales, funcionarios, soldados y curas, una sociedad que, cierto, estaría libre de los vicios de la sociedad actual, pero, en cambio, acarrearía, cuando menos, otros tantos males y, además, no ofrecería la menor perspectiva de liberación, con ayuda de la organización comunista, de los obreros oprimidos;
3) muestran sus verdaderos sentimientos cada vez que el proletariado se hace revolucionario y comunista: se alían inmediatamente a la burguesía contra los proletarios.
La segunda categoría consta de partidarios de la sociedad actual, a los que los males necesariamente provocados por ésta inspiran temores en cuanto a la existencia de la misma.
Ellos quieren, por consiguiente, conservar la sociedad actual, pero suprimir los males ligados a ella. A tal objeto, unos proponen medidas de simple beneficencia; otros, grandiosos planes de reformas que, so pretexto de reorganización de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual.
Los comunistas deberán igualmente combatir con energía contra estos socialistas burgueses, puesto que éstos trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad que los comunistas quieren destruir. Finalmente, la tercera categoría consta de socialistas democráticos.
Al seguir el mismo camino que los comunistas, se proponen llevar a cabo una parte de las medidas señaladas en la pregunta... 3, pero no como medidas de transición al comunismo, sino como un medio suficiente para acabar con la miseria y los males de la sociedad actual.
Estos socialistas democráticos son proletarios que no ven todavía con bastante claridad las condiciones de su liberación, o representantes de la pequeña burguesía, es decir, de la clase que, hasta la conquista de la democracia y la aplicación de las medidas socialistas dimanantes de ésta, tiene en muchos aspectos los mismos intereses que los proletarios.
Por eso, los comunistas se entenderán con esos socialistas democráticos en los momentos de acción y deben, en general, atenerse en esas ocasiones y en lo posible a una política común con ellos, siempre que estos socialistas no se pongan al servicio de la burguesía dominante y no ataquen a los comunistas.
Por supuesto, estas acciones comunes no excluyen la discusión de las divergencias que existen entre ellos y los comunistas.
XXIV. ¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE LOS COMUNISTAS Y LOS SOCIALISTAS ?
 CONTINUARÁ y final 
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2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 03:07 ShaunaDorothy Protestas en Hong Kong: Punta de lanza de la contrarrevolución capitalista ¡Expropiar a los magnates de Hong Kong! ¡Por la revolución política proletaria en China! (Marzo de 2015)

https://archive.is/phvdQ
Espartaco No. 43 Marzo de 2015
El siguiente artículo es una traducción de Workers Vanguard No. 1054 (17 de octubre), e incorpora una corrección al nombre de una publicación. El Movimiento Paraguas terminó a mediados de diciembre sin haber obtenido concesión alguna de parte del gobierno chino.
Los activistas por la “democracia” respaldados por el imperialismo, que buscan terminar con el control del Partido Comunista Chino (PCCh) sobre el enclave capitalista de Hong Kong, continúan bloqueando calles en algunas partes de la ciudad como lo han hecho desde finales de septiembre. Los manifestantes, conocidos como el Movimiento Paraguas, utilizando la exigencia de sufragio universal como cuña, buscan abrirle paso a los partidos capitalistas de Hong Kong para que ejerzan directamente el poder político. Está en interés de los trabajadores de todo el mundo oponerse a estas protestas. Si la burguesía de Hong Kong se hiciera con el poder político, la isla se convertiría en una plataforma para destruir el estado obrero burocráticamente deformado chino y abrir la China continental a la explotación capitalista desenfrenada.
Un coro de fuerzas reaccionarias, que abarca desde la Casa Blanca y Fox News hasta el Vaticano, ha expresado su apoyo a las exigencias del Movimiento Paraguas. En una reunión el 1° de octubre con el ministro de relaciones exteriores chino, Wang Yi, el secretario de estado estadounidense, John Kerry, subrayó el interés de Washington en las “elecciones libres” en Hong Kong. Gran Bretaña, que mantuvo la isla como colonia durante más de un siglo y medio sin la más mínima pretensión democrática, se sumó a esta exigencia; Nick Clegg, el viceprimer ministro, mandó llamar al embajador chino para expresarle su “consternación y alarma” ante la negativa de Beijing de darle “al pueblo de Hong Kong lo que tiene todo el derecho a esperar”. La “democracia” ha sido uno de los pretextos favoritos para las maquinaciones imperialistas, particularmente durante la Guerra Fría antisoviética. En el caso de las protestas de Hong Kong, sin embargo, los imperialistas han actuado con cierta reserva para no afectar su relación comercial con China.
China no es un país capitalista, aunque sus “reformas de mercado” han abierto las puertas a la inversión a gran escala de las compañías extranjeras y propiciado el surgimiento de una capa de capitalistas en la China continental. La economía china está estrechamente controlada por el régimen del PCCh; los sectores más importantes de la industria permanecen colectivizados y en manos del estado. El objetivo de los imperialistas es destruir el control del estado a través de la contrarrevolución capitalista. Para lograrlo, buscan intervenir económicamente en China y promueven fuerzas contrarrevolucionarias internas como el Movimiento Paraguas. La otra parte de esta estrategia es la presión militar que ejercen EE.UU. y aliados suyos como Japón, subrayada recientemente por una serie de provocaciones en el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional, por no mencionar los vuelos espías en la costa oriental china. La reacción de China ha sido bastante contenida. ¡Basta imaginar la histeria que desataría el gobierno estadounidense si la marina china fuera avistada a 80 kilómetros de las costas de California!
El Hong Kong capitalista representa una oportunidad dorada para que las potencias imperialistas fomenten un “cambio de régimen”. Y vaya que se han esforzado en hacerlo; Washington gasta cientos de miles de dólares al año en financiamientos del Departamento de Estado para desarrollar “instituciones democráticas” en el enclave y capacitar a jóvenes como activistas políticos. También han establecido operaciones de espionaje en Hong Kong, como la intervención de teléfonos celulares chinos operada por la NSA y revelada por Edward Snowden. El Movimiento Paraguas no es más que la última expresión de las manifestaciones “democráticas” anticomunistas que el imperialismo respalda desde que éstas iniciaron hace más de una década. Su exigencia actual de “elecciones libres” surge de la oposición al reciente plan de Beijing, según el cual el ejecutivo en jefe de Hong Kong será elegido a partir de una lista de candidatos aprobada por un comité bajo la influencia del PCCh.
En 1997, cuando Hong Kong regresó a ser parte de China después de estar bajo dominio británico, el PCCh se comprometió a mantener una economía capitalista en Hong Kong bajo el lema “un país, dos sistemas”, un proceso que también otorgó voz a los capitalistas locales en la selección del gobierno. Para los burócratas estalinistas de Beijing, este sistema tenía como objetivo promover la inversión extranjera en la China continental, demostrando a los capitalistas extranjeros que era seguro hacer negocios con China. Cuando tuvo lugar la transición, la Liga Comunista Internacional “se unió a las ovaciones mientras el Imperio Británico podrido perdía su última colonia importante”, pero advertimos que la continuación del capitalismo en Hong Kong era “un puñal dirigido a las conquistas remanentes de la Revolución China de 1949” (Espartaco No. 10, otoño-invierno de 1997). A diferencia de los capitalistas atomizados de la China continental, la burguesía de Hong Kong está políticamente organizada, con partidos que representan sus intereses de clase y una variedad de periódicos y demás medios de comunicación.
La oposición de la LCI al Movimiento Paraguas deriva de nuestra defensa militar incondicional del estado obrero chino contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Llamamos por la expropiación de la burguesía de Hong Kong, incluidas sus propiedades en la China continental. De igual forma, es necesario expropiar a los nuevos empresarios capitalistas en China y renegociar los términos de la inversión extranjera en el interés de los trabajadores. Estos objetivos, sin embargo, plantean la necesidad de la revolución política obrera para derrocar a la venal burocracia de Beijing, que actúa como un cáncer sobre el estado obrero y que, a través de sus políticas, ha envalentonado a las fuerzas favorables a la restauración del capitalismo en China.
Desde hace tiempo, los estalinistas de Beijing promueven la reunificación con Taiwán bajo la misma fórmula de “un país, dos sistemas” aplicada en Hong Kong. La burguesía de Taiwán, que opera bajo la protección militar directa del imperialismo estadounidense, estableció su gobierno sobre la isla después de huir de las fuerzas del PCCh de Mao Zedong. La reunificación con un Taiwán capitalista, por improbable que sea, ayudaría enormemente a las fuerzas de la restauración capitalista en la China continental, mucho más que en el caso de Hong Kong. Estamos por la reunificación revolucionaria: la revolución política proletaria en la República Popular China junto con la revolución socialista proletaria en Taiwán, que resultaría en la expropiación de la burguesía.
El que paga manda
En un útil y revelador reportaje sobre el Movimiento Paraguas aparecido en la revista New Eastern Outlook (1° de octubre), Tony Cartalucci escribe: “Basta identificar a los dirigentes, rastrear el dinero y examinar el modo en que los medios occidentales cubren estos sucesos para descubrir con certeza que, una vez más, Washington y Wall Street están trabajando duro para hacer que la isla china de Hong Kong sea tan difícil de gobernar para Beijing como sea posible”. En particular, Cartalucci detalla el papel de la National Endowment for Democracy (NED, Fundación Nacional para la Democracia), operada por el Departamento de Estado estadounidense —una fundación que estuvo metida hasta el cuello en el golpe, infestado de fascistas, en Ucrania [el año pasado]— y el National Democratic Institute (NDI, Instituto Nacional Demócrata, una subsidiaria de la NED). Las iglesias cristianas, con sus extensos y escabrosos antecedentes de organización de disidentes anticomunistas en los estados obreros deformados, también han jugado un papel prominente en el movimiento. Estas iglesias, herencia del colonialismo británico, constituyen una poderosa fuerza para la reacción social en Hong Kong, donde hay una iglesia prácticamente en cada calle.
El Movimiento Paraguas emergió de una huelga estudiantil del 22 de septiembre convocada por la Federación de Estudiantes de Hong Kong y una organización de estudiantes de secundaria y preparatoria llamada Escolarismo. Cada 1° de julio, la Federación de Estudiantes forma una parte significativa de las protestas contra el hecho de que la antigua colonia británica haya sido devuelta a China. Escolarismo es fundamentalmente la creación de Joshua Wong, de 18 años de edad, que se convirtió en activista político bajo la tutela de sus padres, militantes religiosos. (Su padre, un alto mando de la iglesia luterana, es un aguerrido opositor a los derechos homosexuales). Wong dio sus primeros pasos en la política, y se ganó la aprobación del NDI, organizando una campaña contra el temario escolar pro-Beijing, al que acusaba de ser “un lavado de cerebro”.
Otra fuerza en las protestas a favor de la “democracia” capitalista es la dirección de Occupy Central, que mantiene, desde hace tiempo, estrechos lazos con los imperialistas. El más celebrado de los fundadores de Occupy, el profesor de derecho Benny Tai, es un ponente habitual en los eventos patrocinados por la NED. Otros dirigentes incluyen a Chu Yiu-ming, un ministro de la iglesia bautista que ayudó a llevar disidentes procapitalistas a EE.UU. después de las protestas de 1989 en la Plaza Tiananmen de Beijing, y Martin Lee, presidente y fundador del capitalista Partido Demócrata de Hong Kong y ganador del Premio a la Democracia otorgado por la NED en 1997. En abril de 2014, Lee y la también dirigente de Occupy, Anson Chan, viajaron a Washington, donde se entrevistaron con [el vicepresidente] Joe Biden y [la congresista republicana] Nancy Pelosi. Otro líder de Occupy Central, el magnate de los medios Jimmy Lai, negó estar conspirando con EE.UU. después de que en mayo se reuniera por cinco horas en su yate privado con su “buen amigo”, el antiguo subsecretario de defensa estadounidense y neoconservador, Paul Wolfowitz (Standard de Hong Kong, 20 de junio).
Después de que la policía usara gas lacrimógeno y gas pimienta para desalojar a los estudiantes que habían bloqueado el área alrededor de las oficinas centrales del gobierno a finales de septiembre, la Confederación de Organizaciones Sindicales de Hong Kong (CTU) convocó a una huelga general de un día. Esta organización sindical, que representa fundamentalmente a maestros y oficinistas, forma parte de la tradición anticomunista de “sindicatos libres” respaldados por los imperialistas, en contraste con la Federación Sindical de Hong Kong, favorable a Beijing. Entre los patrones que respaldaron la huelga de la CTU se encuentra la compañía publicitaria McCann Worldgroup Hong Kong, que le hizo saber a sus empleados que “la compañía no castigará a nadie que apoye algo más importante que el trabajo” (South China Morning Post, 30 de septiembre).
No hay duda alguna acerca de la naturaleza reaccionaria de las protestas “democráticas”, dominadas por estudiantes y otros estratos pequeñoburgueses. Un manifestante le dijo al New York Times (7 de octubre) que prefería “ser gobernado por un país democrático”; su playera con la bandera británica, el delantal de carnicero de los antiguos gobernantes coloniales de Hong Kong, dejó en claro a qué se refería. Los manifestantes frecuentemente combinan el anticomunismo más descarado con el altivo desdén por los habitantes de la China continental, a los que se refieren despectivamente como una “plaga”.
Hong Kong: Maquiladora de “cuello blanco”
La Revolución China de 1949 tuvo una importancia histórica mundial. Cientos de millones de campesinos se levantaron y tomaron la tierra en la que sus ancestros habían sido explotados desde tiempos inmemoriales. La creación subsecuente de una economía colectivizada y centralmente planificada sentó las bases para un progreso social enorme. La revolución permitió un avance exponencial en la situación de la mujer respecto a la condición miserable en la que vivían, arraigada en prácticas confucianas como el matrimonio forzado. Una nación que había sido expoliada y dividida por las potencias extranjeras logró unificarse (con la excepción de Hong Kong, Taiwán y Macao) y liberarse del yugo imperialista.
Sin embargo, la dirección del PCCh de Mao Zedong, una casta burocrática montada sobre el estado obrero, hizo que la revolución estuviera deformada desde el inicio. A diferencia de la Revolución de Octubre rusa de 1917, llevada a cabo por un proletariado con conciencia de clase dirigido por el internacionalismo bolchevique de V.I. Lenin y León Trotsky, la Revolución China de 1949 fue el resultado de una guerra de guerrillas campesina dirigida por las fuerzas nacionalistas estalinistas de Mao. Los regímenes de Mao y sus sucesores (incluido el actual, Xi Jinping), modelados a partir de la burocracia estalinista que usurpó el poder político en la Unión Soviética en 1923-24, han predicado la noción profundamente antimarxista de que el socialismo, una sociedad igualitaria y sin clases, basada en la abundancia material, puede construirse en un solo país. En oposición a la perspectiva de la revolución obrera internacional, el “socialismo en un solo país” siempre ha significado acomodarse al imperialismo mundial.
Un ejemplo notorio es la actitud de la dirección del PCCh con respecto al dominio de Gran Bretaña sobre Hong Kong. Durante la guerra civil que antecedió a la Revolución de 1949, Mao ordenó que las fuerzas del PCCh se detuvieran frente al Río Shenzhen, que separa Hong Kong del continente. A cambio, Gran Bretaña estuvo entre los primeros países en reconocer a la República Popular China. En 1959, Mao declaró: “Es mejor que Hong Kong se mantenga como está... Su estado actual todavía nos es útil”. En 1967, comunistas y dirigentes sindicales en Hong Kong organizaron un movimiento de protesta contra el dominio británico, coronado por huelgas a gran escala a lo largo de más de ocho meses. Esta lucha fue traicionada por el régimen maoísta, que prefería mantener relaciones amistosas con los colonizadores imperialistas.
Al mantener Hong Kong como un centro del capital financiero, Beijing otorga a la población ciertas libertades políticas que le niega a la población de la China continental. Estas libertades van de la mano con la reputación de Hong Kong como maquiladora de “cuello blanco”, en la que los oficinistas trabajan frecuentemente doce horas para recibir el salario de ocho. En el periodo previo a 1997, Hong Kong era un centro del comercio y la industria ligera, donde los obreros sufrían una explotación brutal, eran obligados a vivir en condiciones horrendas y carecían de los derechos más básicos. El 80 por ciento de los empleos en la manufactura han desaparecido de la ciudad desde el inicio de la década de 1990, conforme los capitalistas de Hong Kong han trasladado sus operaciones a la China continental. En una de las ciudades más caras del mundo, repleta de tiendas de diseñador y hoteles de lujo, un quinto de la población vive debajo de la línea de pobreza oficial. Para la mayoría de los jóvenes el porvenir pinta muy mal. Pero, mientras tanto, muchos funcionarios corruptos del PCCh continúan enriqueciéndose gracias a sus conexiones con los operadores financieros de Hong Kong.
La situación desesperada de los más de 300 mil trabajadores domésticos de Hong Kong —97 por ciento de ellos provenientes de Indonesia y las Filipinas— subraya de manera especialmente aguda la división de clases en el territorio. Después de vivir por siete años en Hong Kong, otros inmigrantes reciben el derecho al voto. No sucede lo mismo con los trabajadores domésticos. Sin recurso alguno contra los patrones violentos o abusivos, los trabajadores domésticos despedidos deben abandonar el país en un plazo de dos semanas. Como explicaba un artículo de Al Jazeera (30 de septiembre): “Los manifestantes en Hong Kong exigen democracia, pero no para sus trabajadores domésticos”. Nuestra exigencia de expropiar a los magnates de Hong Kong traza una aguda línea de clases contra los manifestantes proimperialistas y hace concreto el llamado por defender y extender las conquistas de la Revolución de 1949.
¡Por la democracia obrera, no la contrarrevolución capitalista!
La democracia capitalista es, en realidad, una de las formas políticas que asume la dictadura de la burguesía. Bajo este sistema, la clase obrera se ve reducida políticamente a individuos atomizados. La burguesía puede manipular eficazmente al electorado gracias a su control sobre los medios de comunicación, el sistema educativo y otras instituciones que forman la opinión pública. En todas las democracias capitalistas, los funcionarios del gobierno, elegidos o no, están esencialmente en el bolsillo de los bancos y las grandes corporaciones.
La democracia parlamentaria, que existe principalmente en los países imperialistas ricos, le da al grueso de la población la oportunidad de decidir cada cierto número de años qué representante de la clase dominante va a reprimirla. Como explicó Lenin en su polémica de 1918 La revolución proletaria y el renegado Kautsky:
“Mil obstáculos impiden a las masas trabajadoras participar en el parlamento burgués (que nunca resuelve las cuestiones más importantes dentro de la democracia burguesa: las resuelven la Bolsa y los Bancos) y los obreros saben y sienten, ven y perciben perfectamente que el parlamento burgués es una institución extraña, un instrumento de opresión de los proletarios por la burguesía, la institución de una clase hostil, de la minoría de explotadores”.
Lenin también enfatizó: “No hay estado, incluso el más democrático, cuya constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc. ‘en caso de alteración del orden’ —en realidad, en caso de que la clase explotada ‘altere’ su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos—”.
En su campaña por destruir al estado obrero degenerado soviético y a sus aliados en el bloque oriental, los imperialistas promovieron toda clase de fuerzas contrarrevolucionarias que agitaban la bandera de la “democracia” contra el “totalitarismo” estalinista. Su propósito era derrocar a los regímenes comunistas como fuera, incluidas las elecciones libres en las que los campesinos y otras capas pequeñoburguesas pudieran ser movilizadas junto con sectores de obreros políticamente atrasados contra el estado obrero. Cuando los regímenes estalinistas se acercaban al punto del colapso terminal, las elecciones de 1989 en Polonia llevaron al poder a un gobierno contrarrevolucionario encabezado por Solidarność, cuya consolidación marcó la restauración del dominio capitalista. Un suceso decisivo en la reunificación capitalista de Alemania en la primavera de 1990 fueron las elecciones que ganó la Unión Democrática Cristiana, el partido gobernante del imperialismo alemán.
Al resquebrajarse frente a la ofensiva capitalista, las burocracias estalinistas demostraron que no eran una clase propietaria, sino una casta frágil y contradictoria que descansaba sobre el estado obrero. Una condición clave para la victoria de la contrarrevolución en Europa del Este, Europa Central y en la propia Unión Soviética en 1991-92 fue que la clase obrera, desmoralizada y atomizada después de décadas de mal gobierno estalinista, no actuó para detener las fuerzas de la restauración capitalista y tomar el poder político en su propio nombre. Estas contrarrevoluciones constituyeron una derrota histórica para los trabajadores al nivel mundial. Millones de obreros en los antiguos estados obreros perdieron sus empleos y las prestaciones que tenían garantizadas, los derechos de las mujeres retrocedieron (por ejemplo, con la prohibición del aborto en Polonia) y los pueblos de la antigua Unión Soviética y Yugoslavia se vieron desgarrados por masivos baños de sangre nacionalistas. Mientras tanto, EE.UU. y otras potencias imperialistas se sintieron envalentonadas para extender sus depredaciones alrededor del mundo y contra la población trabajadora en sus propios países.
En China, una contrarrevolución capitalista significaría regresar a la esclavitud imperialista y la destrucción de conquistas sociales históricas. En respuesta a las aspiraciones de los trabajadores tanto en Hong Kong como en el continente de obtener derechos democráticos y un gobierno que represente sus intereses, los trotskistas retomamos el modelo del estado obrero soviético durante sus primeros años. Como explicó Lenin en una polémica contra Kautsky, un enconado opositor a la Revolución de Octubre: “El Poder soviético es el primero del mundo (mejor dicho el segundo, porque la Comuna de París empezó a hacer lo mismo) que incorpora al gobierno a las masas, precisamente a las masas explotadas”.
Una revolución política obrera en China pondría las decisiones sobre el rumbo de la economía y la organización de la sociedad en manos de consejos electos de obreros y campesinos, acabando con los malos manejos y la corrupción de la burocracia. Bajo la dirección de la gigantesca clase obrera china, los sectores no proletarios, como el campesinado, tendrían de hecho una mayor voz mediante su representación en esos consejos de la que tienen en cualquier república capitalista. China ha dado pasos gigantescos en términos de urbanización e industria en las últimas décadas, acumulando al mismo tiempo enormes reservas financieras. Sin embargo, el desarrollo de China en todas las áreas, y particularmente en términos de su actualmente atrasada agricultura, depende crucialmente de la revolución proletaria en los países capitalistas avanzados, que abriría el camino a una economía planificada mundial basada en los niveles más altos de tecnología e industria. Esta perspectiva trotskista, cuya premisa es la defensa incondicional del estado obrero chino contra los imperialistas y los enemigos de clase internos, no tiene nada en común con el programa de contrarrevolución “democrática” del campo proimperialista.
Lamebotas de los demócratas capitalistas
Uno de los ejemplos más flagrantes del apoyo a la causa burguesa en Hong Kong es el de Socialist Action [Acción Socialista], que, al igual que Socialist Alternative [Alternativa Socialista] en EE.UU., forma parte del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT) de Peter Taaffe. Esta organización, con una reputación falsa de trotskista, tiene una larga y deplorable historia de apoyo a la contrarrevolución capitalista en nombre de la oposición a la dictadura. En la Unión Soviética, entre agosto y septiembre de 1991, los antecesores del CIT en la tendencia Militante se sumaron a las fuerzas de la restauración capitalista en las barricadas de Boris Yeltsin en Moscú. En contraste, nuestra internacional trotskista distribuyó decenas de miles de volantes llamando a los obreros soviéticos a aplastar las fuerzas contrarrevolucionarias dirigidas por Yeltsin y respaldadas por la Casa Blanca de George H.W. Bush.
El CIT, que descarta a China como capitalista y autoritaria, se encuentra entre los porristas más rabiosos del Movimiento Paraguas. Un artículo en China Worker (30 de septiembre) del CIT describe entusiasta la posibilidad de que “la lucha por la democracia se extienda a toda China; la chispa inicial muy bien podría darla el movimiento que protesta en Hong Kong”. ¡El CIT comparte con el Departamento de Estado estadounidense su deseo ferviente de que el movimiento a favor de la “democracia” sea utilizado contra la “dictadura del PCCh” en la China continental!
El CIT sugiere que el Movimiento Paraguas puede convertirse en un nuevo Tiananmen, en referencia a la revuelta entre mayo y junio de 1989 que sacudió a la China continental. Los partidarios de la “democracia” en Hong Kong organizan cada junio una enorme conmemoración del aniversario del levantamiento de Tiananmen, pintándolo como una protesta estudiantil a favor de la democracia capitalista contra el malvado régimen comunista. Nada podría estar más lejos de la verdad.
Los acontecimientos de 1989 alrededor de la Plaza Tiananmen comenzaron con una protesta estudiantil a favor de mayores libertades políticas y contra la corrupción de los altos mandos de la burocracia. Inicialmente, a la protesta se sumaron obreros individuales, pero pronto se unieron contingentes organizados de fábricas y otros lugares de trabajo; la elevada inflación y la creciente desigualdad, causadas por el programa burocrático de construir el “socialismo” a través de las reformas de mercado, empujaron a los obreros a la acción. Aunque algunos jóvenes aspiraban a una democracia capitalista estilo occidental, las protestas estuvieron dominadas por el canto de La Internacional —el himno internacional de la clase obrera— y otras expresiones de conciencia prosocialista.
Varias organizaciones obreras que surgieron durante las protestas tenían las características de los órganos embrionarios del poder obrero. “Cuerpos de piquetes obreros” y grupos “dispuestos a morir” basados en las fábricas se organizaron para defender a los estudiantes de la represión, en abierto desafío al decreto de ley marcial del régimen de Deng Xiaoping. Los grupos obreros empezaron a asumir la responsabilidad de la seguridad pública después de que el gobierno de Beijing se desvaneciera y la policía desapareciera de las calles. La participación del proletariado chino en las protestas, tanto en Beijing como a lo largo del país, fue lo que las convirtió en una revolución política incipiente. Después de estar paralizado durante semanas, el régimen del PCCh desató una sangrienta represión en Beijing entre el 3 y el 4 de junio.
Los obreros demostraron enorme capacidad de lucha y establecieron lazos con los soldados, algunos de los cuales se negaron a disparar sobre los manifestantes. Pero, por sí solos, no pudieron llegar al entendimiento de que era necesaria una revolución política para deshacerse del dominio deformante de la burocracia del PCCh. Para que la clase obrera adquiera esta conciencia es indispensable la intervención de un partido marxista revolucionario.
Los imperialistas no se detendrán hasta que hayan destruido al estado obrero chino y estén nuevamente en total libertad de saquear al país. El orden mundial capitalista, dominado por los imperialistas, con su impulso por controlar mercados y reducir el salario y los niveles de vida de los obreros, es incompatible con el desarrollo hacia el socialismo. Para abrir ese camino son indispensables revoluciones obreras en Japón, EE.UU. y otros países capitalistas avanzados. Para hacer este programa realidad buscamos unir las luchas de los obreros en los centros imperialistas con la defensa de las conquistas ya obtenidas, incluidas las de la Revolución China de 1949.■
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2016.06.06 15:03 ShaunaDorothy Alemania ¡Abajo los intentos por criminalizar la prostitución! (Junio de 2014)

Espartaco No. 41 Junio de 2014
A continuación presentamos la traducción de extractos de un artículo de Spartakist No. 201 (enero de 2014), publicado por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania. Aunque la prostitución en sí no es actualmente un crimen en Alemania, el nuevo gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha anunciado que planea imponer nuevas restricciones, disfrazadas de medidas para combatir el “tráfico sexual”.
Durante la presentación del último libro de la reaccionaria feminista burguesa Alice Schwarzer —una colección de artículos bajo el título amarillista de Prostitution—Ein deutscher Skandal. Wie konnten wir zum Paradies der Frauenhändler werden? (Prostitución: Un escándalo alemán; ¿Cómo pudimos convertirnos en el paraíso de los traficantes de mujeres?)—, grupos de trabajadoras sexuales, la Organización Alemana de Servicios Contra el SIDA y otros miembros de la audiencia protestaron activamente. En el evento, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2013 en Berlín, el podio estuvo ocupado exclusivamente por partidarios de Schwarzer. Entre ellos se encontraba un investigador de la policía, ¡que llamó por la reinstauración del registro de prostitutas! Previo al evento, Juanita Henning (presidenta de la Asociación Doña Carmen, un grupo defensor de los derechos de las prostitutas) explicó correctamente que lo que Schwarzer propone es una “ley policiaca, simple y llanamente” y la describió como una “feminista policiaca alemana”. Hacia el final del evento, una de las personas que hablaron en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales recibió un aplauso de tal magnitud que los oradores se sintieron obligados a abandonar el podio.
Desde que lanzaron su “Llamado Contra la Prostitución” en otoño del año pasado, Schwarzer y su revista Emma han estado en campaña para volver a criminalizar la prostitución. Para lograrlo, Schwarzer equipara la prostitución con la esclavitud, exigiendo “el ostracismo y, cuando sea necesario, también el castigo legal para sus clientes”. La “gran coalición” entre la CDU y el SPD ya ha anunciado que se va a “castigar...la prostitución derivada de la pobreza, al igual que la prostitución forzada, de manera más severa, con la introducción de nuevas figuras delictivas” (“Futuros castigos para los clientes de prostitutas forzadas”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 2 de diciembre de 2013).
Como marxistas, nos oponemos sin ambigüedades a estas medidas. La criminalización de los clientes sería un paso decisivo hacia la criminalización renovada de la prostitución —y de las prostitutas—. Decimos: ¡intercambiar dinero por sexo no es un crimen, ni por parte de las prostitutas ni de sus clientes! Afirmar que los únicos blancos de la legislación serían los clientes que pagan a sabiendas de que la persona ha sido forzada a prostituirse es un pretexto: esto es prácticamente imposible de demostrar y, en realidad, sirve sólo como excusa para fomentar la represión estatal, incrementar el número de redadas contra los burdeles y aterrorizar a las prostitutas, muchas de ellas inmigrantes, en las calles y donde sea.
Una ley similar rige desde hace años en Gran Bretaña. Nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain escribieron: “De hecho, las inmigrantes ‘rescatadas’ por la policía durante las redadas ‘antitráfico’ son rutinariamente deportadas” (“Down With Labour’s Crackdown on Prostitution” [Abajo las medidas represoras del Partido Laborista contra la prostitución], Workers Hammer No. 205, invierno de 2008-09). En Francia, una ley basada en el “modelo sueco” de 1999, que considera un crimen pagar por sexo, recientemente superó la primera lectura, a pesar de las sostenidas protestas en contra.
La propaganda gubernamental a favor de reprimir la prostitución viene acompañada del discurso racista sobre las supuestas “bandas criminales” que, se asegura, han estado inundando el país con “prostitutas forzadas”, particularmente desde la extensión de la Unión Europea (UE) hacia el oriente. Es de esperarse que este alarmismo se incrementará aún más cuando los ciudadanos de Rumania y Bulgaria, con sus considerables minorías romaníes [gitanas], que viven en la pobreza abyecta, reciban el derecho formal a trabajar en Alemania a partir de enero de 2014.
En Europa Occidental, la actual crisis económica ha dado como resultado un rápido incremento de los ataques contra la vulnerable minoría romaní, que ha sufrido en la marginación durante siglos. Los gobiernos capitalistas están utilizando a los romaníes como chivos expiatorios, echando mano incluso de campañas mediáticas que reciclan difamaciones de origen medieval, como la mentira de que los romaníes roban niños y trafican con seres humanos. Alice Schwarzer es una aguerrida impulsora de esta campaña: su libro incluye artículos titulados “Un viaje a la patria de la prostitución forzada” (Europa Oriental, en especial Rumania y Bulgaria) y “Un viaje a la tierra de los vampiros”, con todo y citas de Drácula de Bram Stoker. Su “Llamado” propone protección contra la deportación únicamente para los “testigos”, es decir sólo para quienes se decidan a cooperar con el estado burgués.
La Liga Comunista Internacional se ha opuesto siempre a la UE como un bloque comercial imperialista en el que Alemania, Francia y Gran Bretaña llevan la voz cantante. Otros miembros, entre ellos los antiguos países del Bloque Soviético [dominado por los estalinistas], proporcionan mano de obra barata y mercados. La desesperada situación de los romaníes en estos países es un resultado directo de la contrarrevolución capitalista en estos antiguos estados obreros deformados, que condujo a masacres interétnicas y al nacionalismo genocida. El deseo de los romaníes de emigrar es frecuentemente nada más que un intento desesperado de escapar de la persecución racista y de la más abyecta pobreza. La única razón por la que las siniestras bandas que trafican con inmigrantes ilegales pueden operar es que los gobiernos capitalistas están decididos a mantener fuera a los trabajadores extranjeros y actúan con violencia homicida contra los refugiados. Nuestra demanda es: ¡plenos derechos de ciudadanía para quienes hayan llegado hasta aquí!
¡La prostitución forzada, por ejemplo a través de la esclavitud por deudas, la violación y la brutalidad sexual son auténticos crímenes! Sin embargo, nos oponemos a los intentos por parte del estado de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución en sí y de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como una forma potencial de esclavitud. La prostitución con mucha frecuencia degrada y explota, pero criminalizarla sólo empuja a las prostitutas hacia los medios lúmpenes, donde prácticamente pierden la posibilidad de acceder a los servicios sociales y de salud y donde se vuelven mucho más vulnerables a la criminalidad de pandillas y a la violencia de los proxenetas. Como marxistas advertimos que todas y cada una de las intervenciones del estado burgués no harán sino incrementar directamente la miseria de la gente involucrada; su único objetivo es servir de pretexto para incitar a la policía y los tribunales a atacar a los inmigrantes, a las mujeres y a la sexualidad misma.
A todo esto, ¿qué es la prostitución?
El estatus de la prostituta está relacionado con el estatus de la mujer en general, que es a su vez una medida del avance de una sociedad determinada. De ese modo, las condiciones que enfrentan las prostitutas varían ampliamente dependiendo de la época, el lugar y la clase social. Como escribimos en “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’” (Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005):
“Hay un mundo de diferencias entre la vida lujosa y llevadera de una dueña de un burdel de Hollywood como Heidi Fleiss (que igual terminó tras las rejas) y la de la prostituta callejera drogadicta e infectada de SIDA en un gueto empobrecido, sin opciones y sin salida. Sin embargo, todas las prostitutas son sometidas al oprobio social generalizado de la hipocresía y el moralismo burgueses, que las hace víctimas fáciles del abuso, las golpizas, la violación y el robo”.
El principal instrumento para la opresión de la mujer en la sociedad de clases es la institución de la familia, como explicó Friedrich Engels en su brillante obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). En las antiguas sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres y los hombres vivían en igualdad y era la madre la que determinaba el linaje porque sólo podía establecerse con certeza la maternidad de un niño. Pero con el desarrollo de una clase dominante poseedora se hizo necesario establecer un criterio incuestionable para transmitir la propiedad, algo que estableciera sin ambigüedades la paternidad de los niños. Fue así como emergió la familia monógama, en la que el matrimonio representa la subyugación de las mujeres frente a los hombres; en palabras de Engels, fue “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
Fue la institución de la familia la que introdujo el dinero en las relaciones sexuales. Tanto en la contratación de prostitutas por hora como en la “adquisición” de una esposa, la familia y la opresión de la mujer están siempre basadas en la propiedad privada; básicamente, son sólo la moral religiosa y las leyes capitalistas las que marcan la diferencia entre el papel de esposa y el de prostituta. Los destacados científicos sexuales William H. Masters y Virginia E. Johnson (ninguno de ellos marxista) llegaron a la misma conclusión: “Es complicado definir la prostitución ya que los seres humanos siempre han utilizado el sexo para obtener lo que desean: alimentos, dinero, objetos valiosos, promociones y poder” (Sex and Human Loving [Sexo y amor humano], Little, Brown, 1988).
Al mismo tiempo, la gente no se constriñe a lo que prescriben los reaccionarios conceptos religiosos de moral relacionados con la institución de la familia. Divididos entre la compulsión de la sociedad de clases y sus deseos y emociones más íntimos, los seres humanos deciden ignorar las normas de “rectitud” en el comportamiento sexual. Durante la presentación del libro de Schwarzer, un parapléjico señaló que visitar prostitutas con frecuencia era su única posibilidad para experimentar la sexualidad. En respuesta, ¡Schwarzer lo puso en cintura diciéndole que lo que tenía que hacer era ponerse en serio a buscar una pareja!
El desprecio de Schwarzer por aquéllos que sufren el acoso y el aislamiento social en la sociedad capitalista va de la mano con su promoción de la feliz familia nuclear, en la que marido y mujer deben tener sexo sólo entre ellos (ver en su libro el artículo “Ayuda: Mi marido va al burdel”). Las personas que desean explorar el sexo “no convencional” y mantenerlo en secreto de su pareja o amigos porque contradice la “moral pública” imperante, frecuentemente recurren a prostitutas. No, lo que “brutaliza la lujuria” y “destruye la sexualidad” (como dice Schwarzer en su “Llamado” y en su libro) no es la prostitución: es la sociedad capitalista, represiva e inhumana.
Estamos en contra de que la prostitución sea considerada un crimen, pero consideramos que ésta es de cualquier modo un componente de la opresión de la mujer, análoga a la institución de la familia. En una sociedad sin clases, el cuidado infantil y las tareas domésticas colectivizadas sustituirán a la familia y permitirán que las mujeres participen plenamente en la vida social. El control natal y el aborto libre serán gratuitos, al igual que los servicios de salud de alta calidad. Sólo en una sociedad así podrá el sexo ser verdaderamente libre y basarse en el consentimiento mutuo, sin el acoso de los guardianes de la moral pública y la brutal represión policiaca. La única manera de llegar ahí es derrocando el sistema capitalista mediante una revolución obrera bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad de la sociedad entera. La liberación de las prostitutas está ligada inseparablemente a la liberación de las mujeres en su conjunto; la prostitución desaparecerá sólo cuando la institución de la familia haya sido remplazada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Schwarzer, una feminista burguesa con una cómoda vida bajo el capitalismo, sostiene que los hombres son el enemigo (excluyendo desde luego a los policías, que comparten sus opiniones). En 1971, orquestó una historia de portada en la revista ilustrada Stern, en la que un grupo de mujeres se levantaron contra las leyes sobre el aborto, proclamando: “¡Tuvimos un aborto!”. Esto fue algo positivo. Sin embargo, a partir de entonces, Schwarzer debe su fama principalmente a las reaccionarias cacerías de brujas que ha emprendido, tanto contra los musulmanes como contra el Día Internacional de la Mujer, debido a los orígenes comunistas de éste. Se opone incluso a la ley liberalizadora sobre la prostitución aprobada en 2002 bajo el gobierno del SPD y los verdes, que, con desgano, intentó eliminar el concepto medieval de “atentado contra la moral pública”. Desde entonces, las prostitutas pueden, como no había sucedido nunca antes, presentar demandas legales para garantizar el pago de salarios y acceder a la cobertura del seguro médico y al derecho a los beneficios sociales.
Sin embargo, esta ley no implica de ninguna manera la completa despenalización. Todo lo contrario, afirma la Asociación Profesional de Servicios Eróticos y Sexuales (dentro de la que trabaja Hydra, un servicio de asesoría para la gente dedicada a la prostitución). La asociación lanzó un “Llamado A FAVOR de la prostitución” que afirma: “La ley no ha cambiado absolutamente nada en lo que respecta al derecho de la policía a irrumpir en lugares de prostitución en cualquier momento. Desde entonces, el número de redadas se ha incrementado” (sexwork-deutschland.de). Después de 2002, el sindicato de trabajadores de servicios, ver.di, estableció un “grupo de trabajo” para la prostitución dentro de su departamento de “servicios especiales”. Pero hacer modelos de contratos y cosas por el estilo no es suficiente. Ver.di es una de las mayores organizaciones de mujeres en este país, en la que mujeres alemanas e inmigrantes frecuentemente trabajan de la mano. Este sindicato integrado debe oponerse a la campaña del gobierno y movilizar su poder social a la cabeza de los inmigrantes y todos los oprimidos en la lucha por plenos derechos de ciudadanía para todos.
Guardianes “de izquierda” de la moral
No es de sorprender que la actual cacería de brujas contra la prostitución haya sido iniciada por Schwarzer, cuyo llamado fue suscrito por la organización femenil de los partidos democristianos y por muchos miembros del SPD. Pero también encontramos guardianes de la moral que se dicen “de izquierda”. La organización Sozialistische Alternative Voran (SAV, seguidores del seudotrotskista británico Peter Taaffe), que está liquidada en el Partido de la Izquierda, publicó en su sitio sozialismus.info (noviembre de 2013) un artículo titulado “Una perspectiva socialista sobre la industria del sexo y la prostitución”, escrito por Laura Fitzgerald, miembro de su organización fraterna en Irlanda. El artículo declara: “Es muy importante que ninguna prostituta sea criminalizada en modo alguno bajo los ojos de la ley”. Pero el SAV está a favor de una ley que revocaría o al menos modificaría la ley de 2002, escribiendo en el mismo artículo: “Los socialistas, sin embargo, deben oponerse completamente a la legalización total de la prostitución”. Después de dedicar unas cuantas palabras huecas a la brutalidad policiaca como instrumento de los intereses del estado, presentan su solución: “Es esencial que todos los Gardai [policías] sean instados a participar en entrenamientos regulares para saber cómo lidiar compasivamente con las víctimas y los sobrevivientes de la violencia sexual”.
¡Esto es un verdadero escándalo y una burla contra las víctimas de la violencia policiaca cotidiana, particularmente los inmigrantes! El SAV y su organización internacional, el Comité por una Internacional Obrera, son bien conocidos por sus intentos de “reformar” la policía y de crear “mejores condiciones de trabajo” para los policías (ver, por ejemplo, el folleto espartaquista de 1994 “Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State” [La conmovedora fe de Militant Labour en el estado capitalista]). Su profundo reformismo socialdemócrata los lleva a aceptar, en esencia, las normas burguesas y los “valores familiares” impuestos por la policía, cuerpo armado del estado burgués. Con frecuencia hemos denunciado al SAV por esto, por ejemplo cuando una de nuestras camaradas intervino en sus “Días Socialistas 2004”. Como dimos cuenta en “SAV: Prohibidos el sexo, la diversión y los espartaquistas” (Spartakist No. 158, primavera de 2005):
“[Nuestra camarada] atacó el moralismo mojigato del SAV, contraponiéndolo a nuestra postura marxista de oposición a la intervención del estado en las relaciones sexuales y personales consensuadas. Esto incluye también a los denominados pedófilos, que son blanco de la persecución estatal por tener sexo con menores basado en un auténtico acuerdo consensual, es decir, sexo basado en un genuino acuerdo mutuo, lo que es completamente diferente del sexo forzado o bajo presión de hacer algo que la persona no entiende o no desea hacer. Los cuadros del SAV estallaron al oír esto”.
Hay un desasosiego generalizado en torno a la introducción de aún más leyes policiacas. Incluso la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung escribió en el artículo del 19 de noviembre de 2013, “¿Están contentas las trabajadoras sexuales con su trabajo?”:
“¿Hay alguien que considere la prostitución un trabajo como cualquier otro? Sí que lo hay. ¿No se ven lastimadas, a pesar de esto? ¿Acaso la prostitución no causa daños permanentes? Estar sentada frente a una caja registradora, trabajar como empleada de limpieza, vender porquerías que la gente no necesita, como sucede en [la cadena de cosméticos] Douglas y empresas por el estilo, mantener en movimiento a esta sucia e inhumana rueda capitalista; ¿acaso no es también muy dañino mentalmente? ¿Hay alguien que haga esto por voluntad propia?”.
Los marxistas sostenemos que la prostitución es un “crimen sin víctimas”, como lo son el consumo de drogas, los juegos de apuestas, la pornografía o las relaciones sexuales con menores —todas actividades que bajo las leyes capitalistas están prohibidas del todo, o al menos fuertemente reguladas—. En muchos países, las leyes de “mayoría de edad” obligan a vivir sin sexo, particularmente sin sexo homosexual. Estamos contra cualquier tipo de intervención gubernamental en la vida sexual privada de los individuos. Decimos que sólo el consentimiento mutuo y el acuerdo de todas las personas involucradas deberían ser los factores decisivos en todos los actos sexuales. Pero también reconocemos que las relaciones auténticamente libres entre la gente son imposibles bajo este sistema de clases. Sólo una sociedad sin clases podrá liberar a las relaciones sexuales de la “moral” y de la compulsión económica o, como lo puso Engels de manera tan apta, permitirá que no tengan “más causa determinante que la inclinación recíproca”.
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2016.06.05 18:17 ShaunaDorothy ¡Abajo la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales! ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ( 2 - 2 ) (Septiembre de 2013)

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La opresión de la mujer, la tradición y la familia
Como administradores de la miseria capitalista del neo-apartheid, el CNA y otros dirigentes de la Alianza idealizan también las sociedades tribales, conciliando y promoviendo, por ejemplo, a los izangoma (médicos brujos) y a otros charlatanes eufemísticamente denominados “sanadores tradicionales”. El desastroso estado del sistema de salud pública —con hospitales públicos crónicamente atestados, cortos de personal y en un estado decrépito, a los que llegar siquiera es una ventaja— significa que, para muchos, los curanderos tradicionales son el único “servicio de salud” al que tendrán acceso jamás. Algunas mujeres acuden a ellos para abortar porque los abortos legales en los hospitales son inaccesibles. Estamos por el derecho de las mujeres al aborto gratuito y seguro para quien lo solicite. En oposición a la “medicina tradicional” muti y otras formas de la denominada “medicina alternativa”, defendemos la ciencia y la medicina científica, y nos oponemos a que los gobiernos subsidien o promuevan de cualquier otra manera a los curanderos tradicionales.
La promoción del atraso tradicionalista por parte del CNA ha tenido resultados desastrosos, como demuestra horripilantemente la política “negacionista del SIDA” del gobierno de Thabo Mbeki (una política que durante años contó con la complicidad de Zuma, segundo de Mbeki hasta 2005, al igual que de los dirigentes del PCS y el COSATU, hasta que finalmente se distanciaron de ésta). Un estudio de la Harvard School of Public Health demostró que unos 330 mil sudafricanos murieron de SIDA entre 2000 y 2005 porque no fue implementado un programa de tratamiento con antirretrovirales (ARV) a tiempo. La miserable ración de ayuda que destinó el sistema imperialista ávido de ganancias a Sudáfrica fue obstruida adicionalmente cuando Mbeki y otros líderes del CNA rechazaron la ciencia médica y bloquearon activamente la implementación de un programa basado en los ARV, promoviendo en cambio a los curanderos tradicionales y otros mercaderes de la muerte que empujan curas herbales y “naturales”. Como el VIH/SIDA es una enfermedad de transmisión sexual, su expansión ha sido impulsada desde siempre por el papel de subordinación de las mujeres. Siempre nos hemos opuesto a la charlatanería “negacionista” y seguimos exigiendo ARV gratuitos para todos los que los necesiten como parte de una lucha por servicios de salud gratuitos y de calidad para todos.
Además de promover la ignorancia y los prejuicios y supersticiones anticientíficos, los curanderos tradicionales son parte de la represiva estructura política que abarca desde el sangoma [chamán] en la comunidad hasta la Cámara de Líderes Tradicionales, parte del estado burgués. Una función primordial de esta estructura represiva es imponer la subordinación de la mujer frente al hombre, a través de la promoción y legitimación de prácticas patriarcales antimujer. Junto con el lobola y el ukuthwala, éstas incluyen pruebas de virginidad y ceremonias de iniciación como el uMemolo, en donde las mujeres jóvenes son enseñadas a servir a los hombres y entrenadas para transmitir la cultura tradicional a la siguiente generación.
Estas atrasadas prácticas tradicionales, remanentes de una cultura agrícola y esclavista, son un factor importante en la legitimación y promoción de la violencia contra las mujeres, que incluye uno de los más altos índices de violaciones reportadas en el mundo. Las mujeres más vulnerables son las que sufren más estas prácticas. Por ejemplo, los matones que practican el ukuthwala generalmente secuestran mujeres huérfanas o provenientes de familias pobres. Como sucede siempre en la sociedad de clases, las tradiciones y la cultura que son defendidas más aguerridamente son aquéllas que le son aceptables y beneficiosas a los ricos.
Fortalecer los tribunales tradicionales significa fortalecer esta represión de las mujeres. En muchos sistemas legales basados en las costumbres, las mujeres africanas tienen como guardianes a sus padres y, después del matrimonio, a sus maridos. No tienen capacidad de contratar nada sin el consentimiento de su guardián y no pueden presentarse en los tribunales sin la asistencia de éste. Están excluidas de los procesos políticos de las tribus y en ocasiones tampoco pueden acceder a la propiedad de la tierra. Tradicionalmente, las mujeres no son incluidas en las negociaciones del lobola: el consentimiento al sexo y otros derechos sexuales no están en manos de las mujeres mismas, sino de los miembros de su familia.
Comúnmente se piensa, de manera errónea, que la subordinación de la mujer al hombre, al igual que la familia patriarcal actual, existen desde siempre. Otra idea equivocada común, particularmente extendida entre los feministas y otros opositores de la opresión de la mujer desde el marco liberal burgués, es que la fuente de esta opresión son simplemente las ideas patriarcales atrasadas (particularmente las de los hombres). Por otro lado, los nacionalistas, en particular, hacen apología de la poligamia forzada, el lobola y otras prácticas antimujer presentándolas de manera idealizada como formas típicamente africanas de demostrar “respeto” entre las familias. Otra justificación para estas cosas argumenta que, dado que las mujeres con frecuencia tienen papeles importantes en las prácticas africanas tradicionales, éstas últimas no pueden resultar opresivas para las mujeres.
Como marxistas entendemos que la opresión de la mujer es material y que la idea de que las mujeres son inferiores a los hombres no es sino un reflejo de esa realidad material. Engels explicó que la opresión de la mujer tiene sus raíces en el desarrollo de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases, ambas conectadas con el desarrollo de la familia. Las primeras sociedades humanas vivían una forma de “comunismo primitivo”. Esto significaba que los seres humanos cazaban y recolectaban apenas lo mínimo para sobrevivir y lo compartían de manera equitativa. La división del trabajo entre hombres y mujeres estaba basada en la realidad biológica del cuidado de los niños —es decir, las mujeres eran responsables de gestar y amamantar a los pequeños— y no implicaba un papel subordinado para las mujeres. La división del trabajo entre los sexos era igual y ambos producían para satisfacer sus necesidades vitales. Las funciones del hogar eran una responsabilidad común y colectiva.
Esta igualdad social primitiva desapareció cuando avances como el desarrollo de la agricultura le permitieron a los seres humanos producir más del mínimo para sobrevivir. Este excedente social se convirtió en propiedad de una minoría, formada por hombres, creando las primeras divisiones de clase en la sociedad. Esto llevó al desarrollo de la institución de la familia como un medio para transmitir la propiedad de una generación a otra. También ocasionó el surgimiento del estado, una organización de dominio utilizada por una clase para suprimir a otra.
La familia patriarcal decretó la monogamia para las mujeres, de modo que los hombres pudieran asegurarse que sus descendientes heredarían su propiedad. Esto dio fin a la familia comunal. De ese modo, las funciones de la familia, la crianza de los niños y el trabajo doméstico se volvieron actividades privadas y perdieron su carácter comunal. Las mujeres, confinadas al hogar individual, fueron aisladas de la producción social, que se volvió una esfera masculina. Como escribió Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884): “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción”.
¿Cuál es, entonces, el papel de la familia para la gente que no tiene propiedad que transmitir? La familia bajo el capitalismo sirve además para criar a la siguiente generación para que trabaje en el campo, las fábricas y las minas, y para que sirva de carne de cañón en el ejército burgués. Sirve para entrenar a los jóvenes a obedecer a la autoridad, inculca el atraso religioso y actúa en general como freno de la conciencia social. De esta forma, la institución de la familia asegura que sea mantenido el dominio de clase de los capitalistas. La familia es la fuente principal de la opresión de la mujer, así como una unidad económica y social, baluarte de la reacción social junto con la religión organizada. Es, además, la fuente de la discriminación, la persecución legal y otras formas de opresión contra los homosexuales. A pesar de sus leyes liberales en el papel, Sudáfrica está plagada por un virulento fanatismo antigay, con frecuentes reportes de ataques asesinos contra gays y lesbianas, particularmente en los townships y las áreas rurales.
A diferencia de los feministas, que ven la liberación de la mujer exclusivamente como tarea de las mujeres, nosotros entendemos que la lucha por la igualdad de la mujer tiene que ser levantada como parte necesaria de la lucha por liberar a la clase obrera en su conjunto. Esto incluye la lucha por integrar a las mujeres a la producción social. Los sindicatos tienen que luchar por cuidado infantil gratuito disponible las 24 horas para todos; por la extensión de los derechos de licencia por maternidad para las trabajadoras; por anticonceptivos gratuitos y abortos seguros y gratuitos para quien los solicite; y por otras demandas para darle a las mujeres un mayor acceso a trabajos decentes y a la independencia financiera.
Luchar por estas demandas requiere de un combate político para remplazar a los actuales dirigentes sindicales procapitalistas —que, en el caso de los líderes del COSATU, subordinan directamente a la clase obrera a los capitalistas a través del frente popular nacionalista de la Alianza Tripartita— con una dirección clasista. El combate contra los falsos dirigentes procapitalistas en los sindicatos es una parte crucial de la lucha indispensable por forjar un partido revolucionario de vanguardia. Queremos abrir el camino para que las mujeres desempeñen un papel activo y dirigente en la clase obrera, que es la única con el poder social y el interés objetivo de derrocar el sistema capitalista.
La lucha por la liberación de la mujer, especialmente en los países de desarrollo capitalista atrasado como Sudáfrica, puede ser una importante fuerza motriz para la revolución socialista. Sudáfrica nunca experimentó una revolución democrático-burguesa. En cambio, la opresión capitalista fue impuesta por los colonizadores imperialistas sobre la estructura de las sociedades precapitalistas, dejando en su lugar y reforzando todo el atraso acumulado en esas sociedades, particularmente la brutal opresión de la mujer. Nos oponemos al “relativismo cultural” de los nacionalistas y otros que buscan justificar en nombre de la tradición prácticas barbáricas antimujer como la mutilación genital femenina y el matrimonio por secuestro, y buscamos poner fin a esas prácticas. No hay nada excepcionalmente africano en esas prácticas: por ejemplo, el lobola es una versión del precio de novia, practicado en sociedades de Asia y Europa en distintos periodos, y aun hoy en países como Afganistán.
Luchamos por la emancipación de la mujer a través de la revolución socialista. Buscamos deshacernos de la institución de la familia, fuente de la opresión de la mujer. Las funciones de la familia —el cuidado de los niños, el trabajo doméstico, etc.— no pueden ser simplemente abolidas, tienen que ser remplazadas por instituciones sociales. En una sociedad socialista, el estado obrero buscaría proporcionar cuidado infantil gratuito 24 horas al día, siete días a la semana, fácilmente accesible en casa o el trabajo, cocinas y lavanderías comunales y otras medidas que liberarían a las mujeres de la esclavitud doméstica y les permitirían participar en todos los niveles de la sociedad. Esto no es posible más que sobre la base de una economía socialista planificada, en la que la producción sea liberada de la anarquía y la irracionalidad, y sea organizada y operada para satisfacer las necesidades humanas y no la sed de ganancias.
“La revolución por etapas”: Traición contra las mujeres y el socialismo
El Partido Comunista de Sudáfrica dice oponerse a la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales. El año pasado, los delegados al XIII Congreso Nacional del Partido votaron por rechazarla categóricamente, tan sólo unos meses después de que el Comité Central del PCS emitiera una comedida declaración que llamaba a “discutirla más” y argumentaba: “Hay aspectos del sistema de Tribunales Tradicionales que son progresistas y deberían ser mantenidos, pero los aspectos que están en conflicto con los objetivos no sexistas, democráticos y de construcción de la nación de la Revolución Democrática Nacional deberían ser rechazados”. No es para sorprenderse, sin embargo, que nada de esto parece haber causado disturbio alguno en la armoniosa relación entre los dirigentes del PCS y el gobierno capitalista que busca aprobar la reaccionaria propuesta de ley —un gobierno del que son una parte prominente—. Por citar sólo un ejemplo, Yunus Carrim, miembro del politburó del PCS, es el asistente del ministro en el Departamento de Administración Corporativa y Asuntos Tradicionales, ¡precisamente el ministerio responsable de la propuesta de ley!
Los dirigentes del PCS tienen una larga historia de traicionar los intereses de la clase obrera en nombre del esquema menchevique/estalinista de la “revolución por etapas”, conocido en Sudáfrica como la “Revolución Democrática Nacional” (RDN). De acuerdo con este esquema, que sirve como justificación ideológica para la alianza histórica y la compenetración con el CNA, las condiciones actuales no están lo suficientemente maduras para el socialismo. Por eso, primero debe venir un bloque político con los nacionalistas burgueses “progresistas”. Después, en un futuro siempre lejano y jamás especificado, esto conducirá al socialismo. A través de la historia, la “segunda etapa” siempre ha sido en realidad el asesinato de los obreros y los comunistas a manos de los nacionalistas burgueses.
En 1964, el líder histórico del PCS Govan Mbeki escribió bonitas palabras denunciando a los líderes tradicionales: “Si los africanos han tenido jefes, es simplemente porque todas las sociedades humanas los han tenido en un punto u otro. Pero cuando un pueblo se ha desarrollado a tal grado que descarta a los jefes tribales, cuando su desarrollo social contradice la necesidad de una institución así, entonces obligarlo a mantenerla no es liberación sino esclavitud” (The Peasants’ Revolt [La revuelta de los campesinos]). Sin embargo, en nombre de la alianza de colaboración de clases con los nacionalistas “progresistas” del CNA, los dirigentes del PCS aceptaron toda clase de conciliaciones grotescas con los jefes tribales y aun ahora se encuentran entre los apologistas más rastreros del gobierno de la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales.
Para avanzar en su lucha, la clase obrera debe romper con la Alianza Tripartita y con la política reformista de colaboración de clases presentada bajo el nombre de Revolución Democrática Nacional. En oposición al esquema de la “revolución por etapas”, Spartacist/South Africa, sección de la Liga Comunista Internacional, está por el programa y la perspectiva de la revolución permanente desarrollados por el dirigente bolchevique León Trotsky. Ésta sostiene que, en los países de desarrollo capitalista atrasado, las tareas democráticas inconclusas, asociadas históricamente con las revoluciones burguesas, sólo pueden ser llevadas a cabo con la llegada al poder de la clase obrera. Una vez en el poder, la clase obrera deberá luchar por extender la revolución a los países capitalistas avanzados para asegurar la construcción exitosa del socialismo.
Sudáfrica es un caso particularmente dramático de la aplicabilidad de la revolución permanente de Trotsky: una sociedad única, en la que la colonización europea creó una fuerte superposición de las cuestiones raciales y de clase a través de la brutal superexplotación y supresión de la mayoría negra. Para enfatizar la conexión intrínseca entre la revolución socialista y la liberación nacional para la mayoría negra, y para combatir el dominio de la ideología nacionalista, lanzamos el llamado por un gobierno obrero centrado en los negros como una concretización de la revolución permanente. Un gobierno obrero centrado en los negros unificaría a los distintos grupos tribales y lingüísticos y le daría un papel activo y completos derechos democráticos a las minorías de color (coloured) e india, al igual que a los blancos que acepten un gobierno basado centralmente en los obreros negros.
Las medidas necesarias para desmantelar el racista sistema de trabajadores migrantes y para liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica subrayan la necesidad vital de una perspectiva internacionalista. El desarrollo de las áreas rurales, los programas para proporcionar vivienda y cuidado infantil para todos, etc., todo ello dependerá para su éxito de la conexión con una economía socialista planificada internacional, lo que implica la extensión de la revolución socialista a los países capitalistas avanzados (imperialistas) en Norteamérica, Europa Occidental y Japón. En la lucha por este objetivo, buscamos construir un partido leninista revolucionario de vanguardia de la clase obrera que defenderá la causa de las masas urbanas ampliamente desempleadas, los sin tierra, los inmigrantes, las mujeres, los trabajadores agrícolas y todos los demás oprimidos bajo el capitalismo del neoapartheid.
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Las mujeres negras desempeñaron un papel heroico en la lucha contra el apartheid, pero como esa lucha estaba dominada políticamente por el nacionalismo burgués, la liberación que ansiaban nunca llegó. Nuestro modelo positivo en la lucha por la liberación de la mujer es el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. La Revolución de Octubre de 1917, dirigida por los bolcheviques, fue una confirmación dramática de la teoría de Trotsky de la revolución permanente. El gobierno revolucionario del joven estado obrero luchó por llevar a cabo el programa marxista para la liberación de la mujer. Inmediatamente removieron todas las trabas a la igualdad legal, otorgando a las mujeres el derecho al voto, rompiendo el control de la iglesia sobre el matrimonio y el divorcio y haciendo de éstos simples asuntos del registro civil. Los bolcheviques legalizaron el aborto, abrieron escuelas para alfabetizar a las niñas, prohibieron la discriminación contra los homosexuales y abolieron el concepto de los niños ilegítimos nacidos fuera del matrimonio.
Pero como explicó Lenin, estos cambios legales son sólo el primer paso en la liberación de la mujer. El segundo paso, más complicado, es sentar las bases materiales necesarias para remplazar en los hechos las funciones sociales de la familia y liberar a las mujeres del arduo trabajo doméstico. Los bolcheviques lucharon, pese a la escasez de recursos, para proporcionar servicios domésticos socializados a gran escala como un primer paso (ver “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”, Spartacist (Edición en español) No. 34, noviembre de 2006, para una presentación más amplia de lo que hicieron los bolcheviques). Sin embargo, Rusia era un país capitalista atrasado y después de la revolución, el joven estado obrero estaba económicamente devastado, aislado y rodeado de potencias imperialistas hostiles. Lenin y Trotsky entendían que la clave para construir el socialismo en Rusia era la extensión internacional de la revolución obrera a los países capitalistas más avanzados, particularmente Alemania.
Esta perspectiva internacionalista revolucionaria fue más tarde pisoteada por una casta burocrática conservadora y nacionalmente estrecha, representada por Stalin, que llegó al poder a través de una contrarrevolución política e impulsó el programa utópico antimarxista del “socialismo en un solo país”. A pesar de la degeneración burocrática subsecuente y del mal gobierno estalinista, las conquistas obtenidas por el estado obrero soviético fueron enormes, especialmente para las mujeres. Los trotskistas defendimos a la Unión Soviética contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista, y luchamos por la revolución política proletaria para derrocar a la burocracia y regresar al estado obrero al camino de Lenin y Trotsky. Ésta es nuestra perspectiva hacia los estados obreros deformados que quedan hoy en día: China, Cuba, Laos, Corea del Norte y Vietnam.
Uno de los lugares en los que la Revolución Rusa tuvo un profundo impacto sobre las condiciones de la mujer fue el Asia Central soviética. En la época de la Revolución de Octubre, esta región era incluso más atrasada que Rusia, teniendo todavía un modo precapitalista de producción y marcada por la opresión de la mujer bajo la ley tradicional islámica. Los bolcheviques emprendieron trabajo sistemático entre estas mujeres, buscando ganarlas como aliadas y demostrar el potencial liberador del programa comunista a los pueblos de Oriente. Esto fue capturado por Trotsky en un discurso dado en abril de 1924, en celebración del tercer aniversario de la fundación de la Universidad Comunista para los Trabajadores de Oriente en Moscú:
“El sentido, la fuerza y la esencia del bolchevismo yacen en que se dirige no a los jefes obreros sino a la plebe, a los de abajo, a los millones y a los más oprimidos de los oprimidos... Esto, además, quiere decir que la mujer oriental, que es la más paralizada en su vida, sus hábitos y su creatividad, la esclava de los esclavos, que ella, habiéndose quitado el manto ante las exigencias de las nuevas relaciones económicas, se sentirá súbitamente libre de cualquier clase de puntal religioso; tendrá una sed apasionada de obtener nuevas ideas y una nueva conciencia para apreciar su nueva posición en la sociedad. Y no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado (aplausos)”.
—“El comunismo y las mujeres de Oriente”, reimpreso en Spartacist (Edición en español) No. 35, agosto de 2008
Nosotros luchamos, en ese espíritu, por construir el partido revolucionario internacionalista necesario para conquistar nuevos Octubres aquí y alrededor del mundo.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/tribunales.html
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2016.06.05 09:16 ShaunaDorothy Autodefensa vs. vigilantismo - Las “policías comunitarias” y la “guerra contra el narco” ¡Por la despenalización de las drogas! (Junio de 2013)

https://archive.is/fCFlX
Espartaco No. 38 Junio de 2013
A lo largo del último año han surgido diversos “grupos de autodefensa” o “policías comunitarias” en áreas rurales de Guerrero y Michoacán principalmente. Estos grupos toman como modelo a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de Guerrero, fundada en 1995, en tanto que fuerza policiaca, por comunidades mayoritariamente indígenas de la zona de la Montaña y la Costa Chica de Guerrero. La adopción, casi universal, de estos esquemas de “seguridad alternativa” por parte de la izquierda tiene raíz en una perspectiva liberal subrreformista que, lejos de luchar por la destrucción del estado burgués mediante la revolución socialista y la erección de un estado obrero, procura darle un maquillaje democrático al estado patronal. Mientras no sea derrocado el capitalismo, todo grupo avocado al “combate al crimen” actuará como auxiliar del estado capitalista y tendrá, a fin de cuentas, un contenido fundamentalmente reaccionario.
Narcoviolencia, miseria y opresión
La propagación de estos grupos en comunidades pobres y principalmente rurales e indígenas es una respuesta desesperada a la violencia de las mafias de los cárteles, la brutalidad policiaco-militar en el contexto de la “guerra contra el narcotráfico” y la criminalidad en general, asociada a la creciente miseria. Esta “guerra contra el narcotráfico” —que para el año pasado había costado ya la vida a unas 60 mil personas— nada tiene que ver con “proteger” a la población; la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles —el núcleo del estado capitalista— existen para mantener la dictadura del capital. Y todo mundo sabe que, desde las secretarías de estado hasta los policías de a pie, el aparato estatal capitalista mexicano está profundamente compenetrado con los cárteles de la droga. El fin principal de la “guerra contra el narco” es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. Aunque la ocasional redada contra algún gran traficante en su mansión podrá acaparar los titulares, la “guerra contra el narcotráfico” significa la siembra de terror en los barrios y pueblos pobres de todo el país, de Baja California a Chiapas y Yucatán.
En Guerrero, la brutalidad cotidiana de las fuerzas represivas del estado capitalista ha estado dirigida contra las comunidades indígenas, los combativos profesores y normalistas y los diversos grupos guerrilleros izquierdistas a lo largo de los últimos 50 años. Dominado históricamente por una mafia particularmente brutal y retrógrada de latifundistas, políticos burgueses corruptos y empresarios, Guerrero epitomiza la naturaleza racista y clasista del atrasado capitalismo mexicano. Los más de medio millón de indígenas del estado —nahuas, mixtecos (ñuu savi), tlapanecos (me’phaa), amuzgos (suljaa’)—, así como la considerable población negra, viven en la más completa miseria. Los vecinos Cochoapa el Grande y Metlatónoc, en la Montaña, tienen el porcentaje más alto del país de población en situación de pobreza extrema: 82.6 y 77 por ciento respectivamente. Según cifras de la década pasada, 46 por ciento de los indígenas del estado mayores de 15 años carecía de ingresos, la mitad de la población indígena era analfabeta y el 97 por ciento de la población de la Montaña carecía de drenaje; menos de la mitad de la población del estado contaba con electricidad y el 96 por ciento de la población indígena no tenía acceso a servicios de salud. Para la burguesía mexicana, los campesinos indígenas, especialmente en la Montaña de Guerrero, son simplemente población excedente. Es pues en este contexto más amplio —no sólo la relativamente nueva “guerra contra el narco”— de ancestral miseria y violencia extremas que han surgido los “grupos de autodefensa”.
¡Abajo el vigilantismo!
Es entendible la desesperación de estas comunidades ante la renovada oleada de violencia. Los comunistas no somos liberales sentimentales que predican una “cristiana preocupación” por los criminales lúmpenes brutalizados que van por las calles y caminos matando, mutilando, violando y robando a ciudadanos desafortunados. Sin embargo, rondar el territorio en busca de presuntos criminales no es autodefensa, sino vigilantismo. Al tiempo que sostenemos el derecho de los individuos a defenderse de manera eficaz, nos oponemos tajantemente a cualquier forma de vigilantismo: no llamamos a las masas trabajadoras a implementar “la ley y el orden” racistas de la patronal y los latifundistas.
A fin de cuentas, la solución a las galopantes tasas de criminalidad es el derrocamiento del sistema capitalista que engendra miseria y crimen. Mientras tanto, es una reacción elemental el que la población entera (no sólo los ricos, policías y criminales) tenga acceso a las armas de fuego para procurar protegerse de esta odiosa irracionalidad social. E igual de elemental es el llamado por la despenalización de las drogas. Al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, la despenalización reduciría también el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste.
Es precisamente la criminalización de todo lo relacionado con las drogas lo que ha dado pie a la formación de brutales mafias. Todo mundo sabe que miles de campesinos pobres, a lo largo y ancho del país, siembran marihuana y amapola, que después venden a los capos. Sin embargo, para la CRAC-PC no sólo el sembrar y vender, sino incluso el consumir marihuana es “un delito fuertemente sancionado” (María Teresa Sierra, “Construyendo seguridad y justicia en los márgenes del Estado: La experiencia de la policía comunitaria de Guerrero, México”, agosto de 2010, en policiacomunitaria.org, sitio de la CRAC-PC), e impone también penas a la simple posesión de drogas y la drogadicción.
Autonomía y “seguridad”
Al tiempo que ha procurado cooptarla, el estado burgués ve con recelo a la CRAC que, aunque colabora con él, no necesariamente funciona bajo su autoridad, y no deja de ser un grupo armado de campesinos pobres indígenas. Los comunitarios han arrestado a policías comunes y corrientes que incursionan en su territorio, y se han movilizado contra los planes del gobierno y empresas mineras para despojarlos de sus magras tierras. Más recientemente, un sector de la CRAC se movilizó con el magisterio guerrerense en la lucha de éste contra la “reforma” educativa.
La CRAC-PC es ampliamente percibida como una fuerza garante de autonomía regional contra la opresión racista y los constantes abusos del estado, y parece gozar de apoyo significativo entre las comunidades de la región. Nos oponemos a cualquier ataque o usurpación contra estas comunidades indígenas por parte del estado burgués para reafirmar su control de la zona. Pero una fuerza policiaca regional autónoma —sea formal o de facto— sigue siendo una fuerza policiaca subordinada al dominio del capital.
Si bien exigimos que el estado burgués respete los pactos y disposiciones que otorgan autonomía a algunas comunidades, no hacemos nuestro el llamado por la autonomía, dado que es, a fin de cuentas, utópica bajo el capitalismo. Las regiones autónomas, con derechos limitados a la tierra, entran frecuentemente en conflicto con terratenientes y posibles empresas industriales, como es el caso en Guerrero. Sólo un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado, donde obreros y campesinos dirigirán los destinos de la sociedad mediante los soviets o consejos— podría otorgar y garantizar una verdadera autonomía para las comunidades indígenas, como parte de un esfuerzo consciente y planificado por eliminar la ancestral miseria rural y la contradicción entre la ciudad y el campo.
Entendemos, de manera más fundamental, que el campesinado es incapaz de presentar por sí mismo una alternativa al sistema de explotación capitalista. El campesinado es una capa heterogénea pequeñoburguesa; el interés objetivo del campesinado como estrato social está en la propiedad privada de la tierra. Debido a estas características, el campesinado —y la pequeña burguesía entera— es incapaz de plantear un programa revolucionario propio: siempre sigue a una de las dos clases fundamentales del capitalismo —el proletariado o la burguesía—.
La izquierda y el embuste reaccionario de la “seguridad ciudadana”
La CRAC-PC encarna el programa del teólogo católico Javier Sicilia, cuyo movimiento liberal burgués de hace unos años se centraba en proporcionar al estado capitalista una “nueva estrategia de seguridad ciudadana” para “enfrentar de raíz al crimen organizado” (ver Espartaco No. 34, otoño de 2011). Y a la cola de la burguesía liberal va la totalidad de la izquierda. Así como entonces la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) saludó al de Sicilia como “un gran movimiento democrático”, hoy se ilusiona con los nuevos “grupos de autodefensa”, en los que ve “formas populares de organización de la seguridad” que, según ella, “cuestiona[n] directamente al Estado” (“Sobre las policías comunitarias y los ‘grupos de autodefensa’”, Estrategia Obrera, 4 de abril). La LTS se queja, por otro lado, de que las policías comunitarias “tienen la limitación de restringirse a los marcos de la ley”.
El problema fundamental de la CRAC y demás grupos por el estilo no es que se limiten “a los marcos de la ley”, sino que su razón de existir misma es implementar “la ley y el orden” del estado burgués. Es falso que las policías comunitarias “cuestionen directamente al Estado”; lo único que cuestionan es su eficacia en el “combate al crimen”. Aunque ha tenido una relación de “estira y afloja” con el estado y ha denunciado a “grupos de autodefensa” competidores por aceptar pagos del gobierno, el hecho es que a lo largo de su existencia la CRAC-PC ha tratado una y otra vez de obtener patrocinio estatal como policía autónoma —y a menudo lo ha logrado—. Desde finales de los 90, el entonces gobernador interino Aguirre Rivero entregó a la CRAC armas y un vehículo (Verónica Oikión Solano, et al., Movimientos armados en México, siglo XX [México DF: El Colegio de Michoacán, CIESAS, 2008]). Hace un año, Aguirre (ahora ya como gobernador perredista elegido) se deshizo en elogios a la CRAC y prometió la entrega de más de 200 fusiles AR-15 (los cuales parece que nunca entregó), radios y uniformes (Milenio, 29 de mayo de 2012). Este año le dio a los comunitarios millón y medio de pesos, mil 200 uniformes y cuatro camionetas (La Jornada Guerrero, 22 de enero de 2013).
En abril pasado el magisterio local formó una alianza con la CRAC de Tixtla que dio origen al Movimiento Popular Guerrerense (MPG). Nos oponemos a este tipo de bloque: la CRAC, aunque tiene sus contradicciones —de hecho, hay un traslape entre la CRAC y el magisterio—, es una fuerza policiaco-vigilantista enteramente ajena al movimiento obrero, y debería ser un reflejo elemental el deslindarse de organizaciones cuyo fin expreso es el “combate al crimen”. Sin embargo, ante el nuevo conflicto entre la CRAC y el estado que esta alianza propició, fue la CRAC quien rompió el bloque: unas semanas más tarde, tres de las cuatro “Casas de Justicia” de la CRAC se deslindaron del MPG y el magisterio “hasta tomar nuevos acuerdos” (La Jornada Guerrero, 1° de mayo).
Poco después, Aguirre Rivero se reunió con autoridades de la CRAC para limar asperezas; el gobernador sentenció, en referencia a la fallida alianza, que “los que quieran hacer política, que se vayan a un partido político, pero que no contaminen a la CRAC, (que) nació con propósitos nobles”. Acto seguido, entregó tres ambulancias, anunció la construcción de cuatro casas de justicia para la CRAC —cada una con un costo, según él, de 5.7 millones de pesos— y prometió: “les voy a incrementar el subsidio de 500 mil a un millón de pesos”. Un coordinador de la CRAC se limitó a exigir “un plan de seguridad con su gobierno, conjuntamente con la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de la Novena Región Militar” (La Jornada, 17 de mayo). ¡He ahí su “cuestionamiento directo al estado” —y su “negativa” a aceptar dinero del gobierno—!
No deja de ser llamativo el entusiasmo de la LTS ante el surgimiento de “nuevos grupos de autodefensa con métodos más radicales que la CRAC, que llegaron a ocasionar la muerte de personas en sus retenes”. La LTS aclara que “la CRAC se ha deslindado de ellas [sic] planteando que obedecen a la política de Aguirre Rivero y que incluso que [sic] pueden estar ligados a grupos criminales” y concluye: “Sin negar la posibilidad de que estos u otros sectores pudieran ser eventualmente cooptados, lo que hoy se ve es que son sectores más decididos a repeler los ataques del narco en sus comunidades”. La LTS no se molesta en explicar a qué grupos se refiere ni a quién mataron, pero en cualquier caso su posición es el colmo de la estupidez reformista, un ejemplo de sed de sangre vicaria —algo fácil de escribir desde alguna oficina en la Ciudad de México— y un llamado velado por linchamientos.
He aquí un ejemplo de ese tipo de “radicalismo”: en enero pasado un “Movimiento Ciudadano” de Atliaca, Guerrero, mató a un joven chofer, Benito García Hernández —a quien ni siquiera se le comprobó delito alguno—. García Hernández fue detenido en un retén y, según estos mismos autonombrados “policías comunitarios”, lo mataron —de tres disparos, uno de ellos a la sien— porque “trató de huir” (La Jornada Guerrero, 25 de enero). “Radical” combate al “crimen”, sin duda. En su celo vigilantista, la LTS por supuesto omite en su artículo cualquier mención de su posición formal por la “legalización de las drogas”.
La opresión de la mujer y los “usos y costumbres”
Al centro de los escritos favorables a la CRAC está el concepto de “usos y costumbres” que sirve de base para las decisiones de ésta. Según estos informes, la CRAC ha implementado un sistema judicial basado en la “reeducación” que contrastaría con el “ojo por ojo” de la “justicia” burguesa. Quizá, pero ello no elimina la arbitrariedad de sus decisiones ni el carácter reaccionario del atraso campesino. El concepto de “usos y costumbres” incluye, entre otros componentes retrógrados, un endoso tácito de la opresión de la mujer, en esencia como propiedad de los maridos, padres o hermanos. Si la condición de la mujer en los países capitalistas más avanzados muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo, en los países de desarrollo capitalista tardío, como México, la aguda opresión y degradación de la mujer está profundamente arraigada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso. Esta opresión alcanza niveles simplemente grotescos en el campo. En Cochoapa el Grande, 90 por ciento de las mujeres son vendidas en matrimonio; en Metlatónoc la cifra alcanza el 40 por ciento. Según el presidente municipal perredista de Cochoapa, “la venta de niñas en esa localidad...[se da] por costumbres y consentimiento social” (La Jornada, 3 de diciembre de 2011). Y la venta de esposas no es, para nada, algo peculiar de Guerrero.
Hace ya unos años, una asamblea de mujeres exigió que la CRAC prohibiera la venta de esposas. No sabemos si la CRAC como tal ha aceptado esa propuesta. Lo que sí sabemos es que entre las “faltas” que castiga con “reeducación” se encuentra la “falta de respeto a los padres” (Jesús Antonio de la Torre Rangel, “Sistema comunitario de justicia de la Montaña de Guerrero. Una historia actual de derecho antiguo”, 2006, en policiacomunitaria.org). ¿Qué hará la CRAC cuando una mujer se niegue a ser vendida, “faltándole” así “al respeto” a sus padres? ¿Qué hará la CRAC cuando una mujer le “falte al respeto” a su marido? ¿Adulterio, prostitución, aborto? No tenemos respuesta a estas preguntas, pero tenemos tan pocas ilusiones en la “justicia” campesina como en la burguesa. Según incluso una de los pocos apologistas de la CRAC que presta atención al tema, “la justicia comunitaria sigue siendo una justicia que no contempla en la práctica los derechos de las mujeres” (María Teresa Sierra, “Las mujeres indígenas ante la justicia comunitaria. Perspectivas desde la interculturalidad y los derechos”, Desacatos No. 31, septiembre-diciembre de 2009).
Los comunistas nos oponemos decididamente a este concepto de “usos y costumbres” que idealiza el atraso campesino. Los revolucionarios son los campeones más consistentes de los derechos democráticos elementales de la mujer, como el aborto legal y gratuito y el “pago igual por trabajo igual”. Al mismo tiempo, entendemos que la opresión de la mujer está arraigada en el sistema capitalista y se propaga a través de la familia, la iglesia y el estado. Por ende, luchamos por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
La eliminación de la miseria rural y de la ancestral opresión especial de los indígenas requiere una revolución socialista que destruya al estado burgués y erija un estado dedicado a defender a la clase obrera como nueva clase dominante; requiere la expropiación de los expropiadores para encauzar la economía no ya a la producción de ganancias para unos cuantos, sino a la satisfacción de las demandas de la población. La clase obrera, debido a su relación con los medios de producción, es la única con el interés histórico y el poder social para acaudillar a las masas oprimidas en la lucha por la revolución socialista. Los espartaquistas luchamos por introducir esta conciencia en la clase obrera y forjar un partido obrero leninista-trotskista, capaz de dirigir una alianza entre el proletariado industrial urbano y el campesinado pobre. Pero, tanto para la supervivencia misma de la revolución proletaria ante los imperialistas como para efectivamente empezar a eliminar la pobreza en el campo así como en la ciudad, se requiere la extensión internacional de la revolución, especialmente al coloso del norte. Sólo en el contexto de una economía planificada internacional podrá alcanzarse un desarrollo industrial comparable al de los países avanzados; sólo así podrá ponerse fin al aislamiento del campo y hacer disponibles todos los avances tecnológicos, culturales y de toda índole para las masas trabajadoras urbanas y rurales.
En un momento de auge revolucionario —una situación de poder dual— milicias obreras y de campesinos pobres étnicamente integradas, con autoridad reconocida entre las masas de los barrios y los pueblos indígenas, ciertamente lidiarían de manera firme y justa con la violencia lumpen. Mientras tanto, los esquemas de “seguridad ciudadana” bajo el capitalismo son un embuste liberal que sólo sirve para alejar a las masas obreras y oprimidas de la perspectiva de tomar su destino en sus propias manos mediante la revolución proletaria.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/38/vigilantismo.html
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2016.06.04 20:58 ShaunaDorothy Egipto: Los militares en el poder otorgan la presidencia a la Hermandad Musulmana - Los “Socialistas Revolucionarios” en la cama con la reacción islámica (Septiembre de 2012)

https://archive.is/Gl1hg
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1005 (6 de julio de 2012), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
En las primeras semanas de 2011 el mundo fue testigo de las extraordinarias escenas de millones de egipcios, de prácticamente todas las clases sociales, protestando a lo largo del país, desafiando las balas y los ataques de la policía. Bajo la consigna “El pueblo exige la caída del régimen”, lograron derrocar al odiado dictador Hosni Mubarak, aunque el resultado fue que el ejército asumió el poder en su propio nombre. En el año y medio desde entonces, la euforia en torno a la “Revolución Egipcia” ha dado paso a la dura realidad del sangriento gobierno militar, el declive aún mayor de las condiciones económicas y el ascenso de la reacción islámica: la Hermandad Musulmana y los incluso más derechistas salafistas.
A mediados de junio, los egipcios se encontraron ante una elección cuyas “alternativas” eran dos candidatos presidenciales que encarnan a las fuerzas más poderosas y mejor organizadas del país: Ahmed Shafik, antiguo comandante de la Fuerza Aérea y último primer ministro de Mubarak, en representación del ejército, y Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana. Aunque muchos liberales y supuestos izquierdistas denunciaron la elección como un golpe contra la “democracia” establecida por la “Revolución Egipcia”, el resultado deriva directamente de la política de unidad nacional contra Mubarak que dominó las protestas, en las que la clase obrera no fue nunca un factor por sí misma y, en cambio, quedó subordinada a las fuerzas políticas burguesas.
El 24 de junio Morsi fue declarado ganador. Shafik, ante la amenaza de enfrentar cargos de corrupción, abandonó el país junto con la mayor parte de su familia. En esencia, el ejército permitió que la Hermandad asumiera la presidencia como una fachada para preservar el dominio del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA). Anticipando una victoria de la Hermandad, el CSFA se movilizó en el periodo preelectoral para afianzar su sangriento control sobre la sociedad. Disolvió el parlamento elegido seis meses atrás, que estaba en manos de los islamistas y en esencia carecía de poder, después de que una corte encontrara “irregularidades electorales”. Otorgó a la policía militar el poder de arrestar civiles, incluidos los obreros en huelga. Aunque una corte revocó esa medida y otras tantas, la verdad es que el ejército estaba tratando de formalizar lo que ya es una realidad: más de 10 mil civiles han sido juzgados por tribunales militares desde febrero de 2011.
Los comentaristas burgueses y los izquierdistas “socialistas” en Egipto y el extranjero utilizan con descaro el término “revolución” para describir el levantamiento del año pasado. Grupos como los Socialistas Revolucionarios (SR) egipcios llaman a derrotar la “contrarrevolución” apoyando a la reaccionaria Hermandad. En las calles de El Cairo, anuncios colocados por las diversas fuerzas políticas, incluido el ejército, cantan loas a la “Revolución del 25 de Enero”. Pintas en los muros celebran a los “mártires de la revolución”, las casi mil personas que murieron durante el levantamiento y los muchos más que el ejército ha masacrado desde entonces.
Pero hay que decir la verdad: ésta no fue una revolución. Miles y miles tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades más pequeñas impulsados por la pobreza y el deseo intenso de deshacerse del gobierno militar y la opresión multilateral endémica al capitalismo egipcio. Pero todo lo que ofrecieron las fuerzas políticas al mando del levantamiento fue otra forma de dictadura de la clase capitalista. Aunque los trabajadores han protagonizado huelgas y paros durante la última década, alcanzando su clímax en 2011, la clase obrera no ha entrado en la escena política bajo su propia bandera, luchando por sus propios intereses de clase.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Hamdin Sabahi recibió gran parte del voto obrero, quedando en tercer lugar con casi 21 por ciento de la votación. Sabahi obtuvo mucho apoyo haciendo referencia al Coronel Gamal Abdel Nasser, un líder nacionalista de izquierda con un programa de nacionalizaciones, las cuales su régimen combinó con la represión brutal. Aunque estos votos son una expresión del deseo de muchos trabajadores de rechazar tanto al ejército como a los islamistas, también son una demostración de la subordinación política del proletariado a su enemigo de clase capitalista. Durante muchos años, el ejército ha aprovechado las grandes reservas de nacionalismo —representado en las protestas del año pasado por la omnipresente bandera egipcia y la idea de que el ejército era “uno con el pueblo”— para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa de capitalistas asquerosamente ricos en la cima y los obreros y campesinos brutalmente explotados en el fondo.
Egipto es el país árabe con mayor población. Su clase obrera es una de las más numerosas, más combativas y potencialmente más poderosas de la región. No obstante el dominio militar, Egipto sigue siendo una sociedad profundamente inestable. A pesar de las semanas de interminables campañas electorales y de la presión para votar, más de la mitad del electorado no se tomó siquiera la molestia de participar en la farsa electoral del CSFA. Las condiciones materiales de vida para la abrumadora mayoría de la población de hecho han decaído, en tanto que los precios de los alimentos y el desempleo han aumentado drásticamente. Las odiadas fuerzas policiacas, incluidas las Fuerzas Centrales de Seguridad, permanecen intactas y pronto volverán a las calles a mantener “la ley y el orden”. Tanto el ejército como la Hermandad han dejado clara su intención de recuperar la “estabilidad”, lo que incluirá reprimir las huelgas.
La situación exige la construcción de un partido obrero internacionalista. Como escribimos después de la caída de Mubarak (“Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista”, Espartaco No. 33, primavera de 2011):
“Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un ‘tribuno del pueblo’, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas”.
Postrándose ante la Hermandad
Los grupos que reclaman la bandera del socialismo en Egipto son un obstáculo en la lucha por el poder obrero, al disolver los intereses de clase propios del proletariado en la supuesta necesidad de unir al “pueblo” para “continuar la revolución”. El más importante es el grupo Socialistas Revolucionarios, una tendencia asociada con el fallecido Tony Cliff, y vinculada con la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) estadounidense y con el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) británico. Particularmente desde el levantamiento del año pasado, los SR se han convertido en el grupo más influyente de la “extrema izquierda” en Egipto. Sus declaraciones y artículos son traducidos y leídos por organizaciones izquierdistas alrededor del mundo.
Los SR causaron algo de descontento entre sus filas cuando anunciaron formalmente su apoyo a Morsi, candidato de la Hermandad Musulmana, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los orígenes de esta capitulación a los enemigos mortales de las mujeres, los obreros y las minorías religiosas pueden trazarse hasta la fundación misma de los SR en los 90, cuando se opusieron a la hostilidad de otros izquierdistas hacia el Islam político. Los SR afirman que la Hermandad, debido a su base de masas, tiene contradicciones que los socialistas pueden explotar (ver “Pandering to Reactionary Muslim Brotherhood” [Capitulando a la reaccionaria Hermandad Musulmana], WV No. 974, 18 de febrero de 2011). El 28 de mayo, los SR emitieron una declaración llamando por “un frente nacional que se oponga al candidato de la contrarrevolución”, Shafik.
Más tarde, el 4 de junio, vino una declaración con el título “A los camaradas”, que admitía que la declaración del 28 de mayo había “provocado una respuesta negativa entre cierto número de miembros de los SR”. A pesar de ello, los SR continuaron defendiendo su apoyo a la Hermandad alegando la necesidad de derrotar la “contrarrevolución”. Y aun así, el 4 de junio los SR publicaron una declaración distinta (reimpresa en el número del 8 de junio de su periódico, El Socialista) que llamaba a boicotear las elecciones si la “Ley de exclusión política” —que fue aprobada por el parlamento a principios de año para impedir que los altos mandos del gobierno de Mubarak participen en las elecciones— no era implementada. Dado que el principal candidato asociado con Mubarak era Shafik, esta línea no era sino una forma de apoyo encubierto a la Hermandad. (La ley no se aplicó.)
En su declaración “A los camaradas”, los SR describen a la Hermandad como “una organización llena de contradicciones de clase encubiertas por consignas religiosas vagas”. ¡No! Se trata de una organización burguesa basada en la religión. Y su programa religioso no tiene nada de “vago”. Durante mucho tiempo, Egipto ha sufrido la influencia del sofocante hedor de la Hermandad. Las mujeres no están obligadas por ley a usar la mascada y, sin embargo, la gran mayoría la usa por la presión social ejercida por la Hermandad Musulmana y por los salafistas, aún más fundamentalistas que ésta. Los cristianos coptos de Egipto están aterrados justificadamente tras la victoria de la Hermandad. Las mujeres, por su parte, enfrentan un futuro aún más obscuro. Para darse una idea de lo que preparan los islamistas, basta con echar un vistazo a dos propuestas de ley que presentaron en el parlamento ahora disuelto. Una, que introdujo un salafista, planteaba legalizar una vez más la horrenda práctica de la mutilación genital femenina, que de cualquier modo es ampliamente ejercida. Otra buscaba reducir la edad mínima para que una mujer contraiga matrimonio a los 14 años.
Los SR tratan de justificar su escandaloso apoyo a la Hermandad con la línea de que los “feloul” —es decir, los “remanentes” del régimen de Mubarak— deben ser derrotados a toda costa. Pero aunque los SR actualmente braman sobre los peligros del gobierno militar, cuando se desplegó al ejército en las calles de El Cairo justo antes de la renuncia de Mubarak, los SR se unieron a la celebración nacionalista. En medio de las ilusiones dominantes en el ejército, los SR se quejaban, en una declaración del 1º de febrero de 2011, de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak nunca fue “el ejército del pueblo”. Los SR incluso promovieron ilusiones en la policía, celebrando en una declaración del 13 de febrero de 2011 que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”.
Como marxistas rechazamos el marco de los SR, que plantea sólo dos opciones: capitular a las fuerzas “seculares” respaldadas por el ejército, como Shafik, o a los islamistas como la Hermandad. De hecho, ambas son formas alternativas de apuntalar el dominio capitalista. En contraste con el apoyo que dieron los SR a la Hermandad, nuestros camaradas del Grupo Trotskista de Grecia dieron apoyo crítico al Partido Comunista Griego (KKE) en las recientes elecciones griegas (ver “¡Votar por el KKE! ¡Ni un voto a Syriza!”, suplemento de Espartaco, julio de 2012). En breve, el KKE, un partido obrero, trazó, a pesar de su colaboracionismo de clases estalinista, una cruda línea de clase contra la Unión Europea imperialista en estas elecciones y afirma odiar el capitalismo. La reaccionaria Hermandad, como admiten incluso los propios cliffistas, ¡adora el capitalismo!
La incoherencia de la incoherencia
¿Qué fue lo que hicieron realmente los miembros de los SR el día de la elección? No queda más que adivinar. Sin embargo, sus correligionarios en el SWP británico apoyaron completamente su llamado a votar por Morsi. Anne Alexander escribió en un artículo de Socialist Worker del 16 de junio: “Votar por Morsi contra Shafik es un paso importante para construir un movimiento revolucionario más allá de las elecciones”. Para darse una idea del apoyo que uno puede esperar de las fuerzas islámicas basta con ver a Túnez, cuna de la “Primavera Árabe” y la sociedad históricamente más secular del norte de África. Bajo el gobierno islamista “moderado” del Ennahda, los salafistas incendian oficinas de la federación sindical UGTT y presiden un régimen de terror contra las mujeres en las universidades. En Egipto, los salafistas ya han provocado alborotos, quemando casinos, bares, tiendas de licores y supuestos burdeles, así como presionando intensamente a las mujeres para que adopten el niqab (velo) de pies a cabeza.
Los cliffistas estadounidenses de la ISO encontraron “sorprendente” la línea del voto para Morsi de los SR, añadiendo que su declaración del 28 de mayo “plantea muchas preguntas problemáticas”. Sus diferencias, sin embargo, son puramente tácticas. En “Egypt’s Election Dead End” [El callejón sin salida de las elecciones en Egipto], Alan Maass, de la ISO, se queja de que la Hermandad “vaciló durante la rebelión de 2011” y “una y otra vez se ha demostrado incapaz de defender la revolución” (socialistworker.org, 31 de mayo). Aunque Maass añade que la Hermandad es un “partidario entusiasta de las políticas de libre mercado” y “es, en general, conservadora en varios temas sociales”, la “alternativa” de la ISO y su colaboracionismo de clase fue ir a la cola del político nasserista Sabahi.
Las siempre tibias críticas de Maass no fueron bien recibidas por Mustafá Ali, de los SR, y otros, a juzgar por los comentarios en el sitio de la ISO. En un comentario del 3 de junio, Ali criticó a Maass por usar, “de manera unilateral”, “el compromiso de la Hermandad con el capitalismo como barómetro para tomar decisiones sobre si votar por ellos o no”. Ali asegura a los lectores que desde la primera vuelta de las elecciones “podemos contar ahora con millones [de personas] para presionar a la Hermandad Musulmana a cada paso”. Al día siguiente, Bill Crane, de la ISO, declaró en respuesta a Maass: “Los líderes de la Hermandad, a pesar de su política reaccionaria, tienen un interés directo en preservar las conquistas de la revolución como la democracia política y el fin de la represión estatal”.
Esta línea hace eco del apoyo por parte de diversas organizaciones oportunistas de izquierda, en Irán e internacionalmente, a la llegada al poder del Ayatollah Jomeini en la “revolución islámica” de 1978-79, que dio fin al odiado régimen del Shá, respaldado por Estados Unidos. Subrayando el poder del proletariado iraní nosotros levantamos las consignas: ¡Abajo el Shá! ¡No a los mullahs! ¡Obreros al poder! Por su parte, la ISO y el SWP se contaban entre los más entusiastas porristas de la reacción islámica. La ISO incluso tituló un artículo: “La forma: religiosa; el espíritu: la revolución” (Socialist Worker, enero de 1979). Cuando los islamistas llegaron al poder implementaron una oleada asesina de represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías religiosas, étnicas y nacionales, además de masacrar a los propios izquierdistas que los habían estado promoviendo como una fuerza “antiimperialista”.
El apoyo de los SR a la Hermandad Musulmana egipcia puede dar resultados igualmente suicidas. A finales del año pasado, los islamistas iniciaron una salvaje campaña contra los SR, a la que se sumaron las fuerzas de seguridad y que fue propagada en gran parte de los medios burgueses. El periódico de la Hermandad Musulmana imprimió un artículo de portada que acusaba a los SR de violentos, mientras que el partido Al-Nour salafista acusa a la organización de “anarquía” y de ser financiada por la CIA —un llamado abierto a encarcelarlos o hacerles incluso cosas peores—. Y, aun así, los SR continúan con su peculiar fascinación con los islamistas. Y no sólo los de la Hermandad: Hossam el-Hamalawy, dirigente de los SR, describió emocionado en un blog, hablando de la participación de su grupo en protestas organizadas por los salafistas, cómo los SR “están llegando al ala más revolucionaria del movimiento salafista y ganándose su respeto”.
Una “carta abierta” del 5 de junio escrita por la Tendencia Marxista Internacional (TMI) de Alan Woods y dirigida a los SR, plantea la preocupación de que el apoyo a la Hermandad “dañe la reputación y la influencia de los Socialistas Revolucionarios entre los obreros y, más ampliamente, las masas”. Como la ISO, la TMI promovió al candidato nasserista Sabahi quien, según un artículo de Woods del 1º de junio, “muestra un enorme potencial para la futura victoria de la izquierda en Egipto”. El apoyo a esa clase de fuerzas burguesas está en la naturaleza de la TMI, algunas de cuyas secciones han existido durante años al interior de partidos burgueses como el Partido Popular de Pakistán.
El apoyo al nacionalismo árabe ha conducido a sangrientas derrotas para el movimiento obrero a lo largo del Medio Oriente. Egipto no es la excepción: Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas sólo para suprimirlos brutalmente una vez ahí. En Egipto y a lo largo del Medio Oriente, el crecimiento del Islam político, que se alimenta de la miseria y la pobreza de las masas, se debe a la bancarrota absoluta del nacionalismo burgués y a la política estalinista de subordinación a esas fuerzas.
En su literatura para justificar el voto a Morsi, los SR esencialmente presentan a la Hermandad como si hubiera estado siempre en conflicto con los gobernantes de Egipto. Bajo Nasser, Anwar Sadat y Mubarak, los islamistas fueron reprimidos en algunas ocasiones, pero tolerados e incluso fomentados en otras. A principios de la década de 1970, Sadat desató a la Hermandad, cuchillos en mano, para aplastar a los comunistas en las universidades. Mubarak, por su parte, encontró útil tolerar a la Hermandad para presentar su régimen como el único obstáculo en el camino hacia un régimen islámico.
En el fondo, hay dos alternativas para las masas trabajadoras en Egipto: ya sea la pobreza y la intensa opresión social bajo una forma u otra de dominio burgués, o el dominio obrero y la extensión de la revolución socialista a lo largo del Norte de África y el Medio Oriente y a los centros imperialistas. Como explicó León Trotsky al desarrollar su teoría de la revolución permanente, en los países de desarrollo capitalista atrasado la burguesía es muy débil, atrasada y dependiente del imperialismo para lograr la modernización y el desarrollo general de esas sociedades. Como escribimos en “Egypt: Military and Islamists Target Women, Copts, Workers” (Egipto: Mujeres, coptos y obreros en la mira del ejército y los islamistas, WV No. 994, 20 de enero):
“La liberación de las masas egipcias requiere del derrocamiento no sólo de los militares, sino también de los capitalistas, los terratenientes, el clero islámico y de los imperialistas que lucran con la aplastante opresión de la población. El poder para lograrlo está en manos de la clase obrera, cuya conciencia debe ser transformada de la de una clase en sí, que lucha para mejorar sus condiciones en el marco del capitalismo, a la de una clase para sí, realizando su potencial histórico de dirigir a todos los oprimidos en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista”.
La crisis económica capitalista que ha devastado el nivel de vida y las vidas mismas de los trabajadores desde el Norte de África hasta Europa, Norteamérica y Japón subraya aún más la necesidad de una perspectiva que sea al mismo tiempo revolucionaria, proletaria e internacionalista. Para llevar a cabo esta perspectiva, el factor crucial necesario es la dirección proletaria. La tarea es construir partidos obreros revolucionarios basados en la independencia respecto a todas las fuerzas burguesas y comprometidos con la lucha por un orden socialista mundial.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/egipto.html
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2016.06.04 12:32 ShaunaDorothy PRI, PAN, PRD, PANAL: ¡Ninguna opción para explotados y oprimidos! ¡Ni un voto a los partidos burgueses! AMLO: Caudillo populista del capital - ¡Forjar un partido obrero! (Junio de 2012)

https://archive.is/fAX2u
Espartaco No. 35 junio de 2012
Un mes antes de las elecciones presidenciales, parece que el Partido Acción Nacional (PAN) será un partido de “oposición” una vez más, y que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México por siete décadas, podrá regresar a Los Pinos. Para la clase obrera, no hay candidato por el cual votar. Todos los candidatos —desde Josefina Vázquez Mota del gobernante PAN y Enrique Peña Nieto del PRI, hasta Andrés Manuel López Obrador del PRD populista burgués y Gabriel Quadri de la reaccionaria y algo bizarra Nueva Alianza— son igualmente enemigos de los intereses de los obreros y oprimidos. Todos los candidatos defienden la explotación capitalista y, por ende, no harán nada para combatir los males que son consecuencia de esa explotación. No importa quién gane en julio el puesto de presidente de México, seguirá el hambre, la represión, el desempleo, la opresión de la mujer y la miserable pobreza en el campo, la cual golpea principalmente a la población indígena.
Apoyamos la participación de la clase obrera en la política, pero eso no significa escoger entre las candidaturas que presenta la burguesía. Estamos por la participación independiente de los obreros. En este momento, no existe en México un partido obrero, ni un candidato que trace siquiera una tenue línea de clases. Bajo estas circunstancias no podemos más que hacer propaganda marxista en la lucha por quitar los obstáculos ideológicos en el camino al futuro partido independiente del proletariado.
Revolución obrera vs. reforma del estado burgués
Los marxistas revolucionarios nos oponemos por principio a postular candidatos para puestos ejecutivos del estado capitalista —por ejemplo el de presidente, alcalde o gobernador estatal—, sin excluir por adelantado darle apoyo crítico a otras organizaciones obreras en situaciones apropiadas. Esta posición fluye de nuestro entendimiento de que el estado capitalista existe para defender los intereses de la clase dominante. En su núcleo, el estado consiste en destacamentos de hombres armados —el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles— que sirven para proteger el dominio de clase de la burguesía y su sistema de producción. Lejos de administrar el estado capitalista, los comunistas luchamos por destruirlo y remplazarlo con un estado obrero mediante la revolución socialista. Los diputados comunistas pueden participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos burgueses, actuando como tribunos revolucionarios de la clase obrera; pero asumir un puesto ejecutivo u obtener el control de una legislatura burguesa o un ayuntamiento municipal burgués exige tomar responsabilidad de la maquinaria del estado capitalista (ver: “Los principios marxistas y las tácticas electorales”, Spartacist [Edición en español] No. 36, noviembre de 2009).
En contraste, algunos falsos trotskistas aspiran a postularse para comandante en jefe del estado capitalista. La Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) lamenta no poder participar: “Como en 2006, estas elecciones son profundamente antidemocráticas ya que los trabajadores y la izquierda estamos impedidos, por las leyes electorales, de participar con nuestros candidatos/as, algo que ni siquiera la oposición perredista denuncia” (Estrategia Obrera No. 94, abril de 2012). Ciertamente, no somos indiferentes a los derechos electorales —como notamos al oponernos al desafuero de López Obrador en 2005—, y nos oponemos a la legislación que limita la participación electoral a los partidos (burgueses) establecidos. Sin embargo, postularse para un puesto ejecutivo de cualquier nivel o asumirlo no es un escalón hacia la movilización revolucionaria de las masas obreras, sino que sirve para fortalecer las ilusiones prevalecientes en la posibilidad de poner el estado capitalista al servicio de los explotados y oprimidos y, con ello, para fortalecer las cadenas que atan al proletariado a su enemigo de clase.
El centrista Grupo Internacionalista (GI) se opone a nuestra línea principista e incluso no rechaza la posibilidad de asumir puestos ejecutivos “en caso de ser elegidos”, al menos en una situación revolucionaria. Al contrario de las afirmaciones de estos “cretinos ejecutivos”, si algo hay que aprender de la larga historia de derrotas y oportunidades desperdiciadas es que es precisamente en las situaciones revolucionarias cuando las ilusiones en el estado capitalista tienen un impacto más nocivo, al desviar la lucha de la clase obrera por la toma del poder hacia la mera presión a los administradores de la explotación capitalista (ver: “El GI y los puestos ejecutivos: El centrismo de las cloacas”, Espartaco No. 29, primavera de 2008).
Austeridad y represión capitalistas
Estas elecciones se dan en el contexto de una crisis económica mundial que ha golpeado con saña a la población y ha sido un factor clave en el declive de la popularidad del PAN. En América, sólo México y Honduras tienen tasas de pobreza que se incrementaron de 2009 a 2010. Incluso el gobierno, a través del CONEVAL, admite que 52 millones de mexicanos viven en la pobreza, y casi la mitad de ellos no tiene siquiera suficiente para comer. Josefina Vázquez Mota, en una propuesta obscena que hace recordar a María Antonieta (“¡Que coman pastel!”), les dice a las masas hambrientas que se las arreglen con...crédito.
Además, la creciente vigilancia en la frontera y las medidas antiinmigrantes en EE.UU. han minimizado la válvula de escape de la migración al vecino del norte, haciendo esta opción cada vez menos viable. El hecho de que tanta gente siga poniendo su vida en riesgo al cruzar el desierto para llegar a EE.UU. es simplemente una medida de la desesperación de las masas mexicanas.
Otro factor crucial en el desahucio del PAN ha sido la brutal “guerra contra el narco”, la cual ha cobrado, según cifras del gobierno, unas 47 mil 500 vidas. Esta “guerra” no tiene nada que ver con proteger a la población; es una justificación para fortalecer al estado y limitar aún más los derechos de la población. Y aunque los demás candidatos tratan de aprovecharse del extendido hartazgo con la brutalidad estatal/criminal, todos concuerdan en lo mismo: fortalecer, de una u otra forma, al estado burgués.
El PAN parece haber pensado que una mujer, por el solo hecho de serlo, podría ampliar su base sobre todo entre el electorado del centro del país. Pero como señala la historiadora Jocelyn H. Olcott, Vázquez Mota “hace campaña explícitamente como alguien que confirma los estereotipos convencionales de género en vez de desafiarlos”. En lo que concierne a la “guerra contra el narco”, Vázquez Mota promete no sólo continuar la política calderonista sino fortalecerla mediante la creación de una “Policía Nacional Militarizada” (Proceso, 20 de mayo de 2012).
Peña Nieto es bien conocido como un tecnócrata neoliberal y un represor brutal, el ejecutor principal de la sangrienta represión contra los campesinos de Atenco en 2006. Por su parte, López Obrador pugna por fortalecer “el trabajo de inteligencia y la profesionalización de la investigación”, es decir, reforzar a la policía secreta y los servicios de espionaje. En calidad de jefe de gobierno del DF, fue AMLO el primero en desatar la represión estatal contra los campesinos de Atenco, al dar rienda suelta a los granaderos contra una manifestación de los atenquenses en noviembre de 2001. Entre las principales comparsas de campaña de AMLO se encuentra nada menos que Manuel Bartlett, antiguo priísta —como AMLO mismo— y secretario de gobernación —es decir, policía en jefe al nivel federal— bajo Miguel de la Madrid en los años 80, y artífice del fraude electoral que dio la presidencia a Carlos Salinas de Gortari en 1988. Ahora, AMLO propone para secretario de educación a Juan Ramón de la Fuente, quien solicitó la movilización masiva de la PFP en febrero de 2000 para romper la combativa huelga estudiantil de la UNAM y encarcelar a cientos de estudiantes.
Para ser justos, en lo que concierne a medidas de austeridad y represión, los demás candidatos se han visto superados por el grotesco y peligroso Gabriel Quadri del PANAL, títere de “La Maestra” Elba Esther. Consciente de que no tiene nada que perder, Quadri dice sin tapujos que está simplemente por privatizarlo todo —desde Pemex y la CFE hasta el metro— y multiplicar las fuerzas policiacas por diez. Quadri se queja de que Fox y Calderón supuestamente desmantelaron el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) al reorganizarlo y fingir hacerlo “transparente”. El bonapartista rabioso Quadri quisiera reforzar aún más estos cuerpos de “inteligencia” del estado, es decir, los que se encargan del espionaje contra la ciudadanía y deciden quiénes deben ser “desaparecidos”.
De 2006 a 2012
En el año electoral de 2006, la burguesía mexicana enfrentó una verdadera crisis política: el descontento social encontró cauce en luchas de clase y sociales masivas y combativas. Ya en 2005 más de 1.2 millones de personas se habían manifestado contra el intento por parte del PAN de descalificar a su principal oponente, López Obrador, a través del desafuero. El éxito de Fox en esta empresa habría significado un golpe contra el sufragio efectivo, la finísima capa de democracia que cubre a un México volátil y el derecho de la clase obrera a organizarse. A fin de cuentas, Fox y cía. recularon y recurrieron al medio más tradicional del fraude para meter a su hombre a Los Pinos.
Poco después de la combativa huelga de obreros siderúrgicos de Sicartsa en Michoacán —durante la cual los mineros-metalúrgicos resistieron exitosamente a las fuerzas del gobierno federal panista y el estatal perredista al costo de dos obreros muertos—, luego que los campesinos de Atenco eran abatidos a sangre y fuego, y mientras todavía estaba ocupado el centro de Oaxaca por maestros en huelga, el fraude electoral de julio de 2006 tocó un nervio. Más de dos millones de personas se manifestaron contra el fraude el 30 de julio. Luego AMLO armó un plantón en Reforma, que interfería con el tránsito en una sección importante de la ciudad. La ocupación de Oaxaca continuó hasta que fue aplastada por las fuerzas del estado en noviembre. En diciembre, Calderón hizo de su toma de protesta un apresurado evento (de cinco minutos) totalmente militarizado a causa de la enorme protesta que rodeaba San Lázaro. En enero de 2007, un alza de 40 por ciento en el precio de la tortilla, que pasó a ser conocida como el Tortillazo, hizo que la gente —encabezada por poderosos sindicatos obreros— saliera de nuevo en masa a las calles.
López Obrador desempeñó el papel más importante en la desactivación de esa situación potencialmente explosiva; valiéndose de su amplio apoyo entre las masas, se aseguró tempranamente de que las movilizaciones quedaran circunscritas en el marco de la política electoral burguesa. AMLO presenta los plantones como una postura racional para controlar a sus seguidores:
“Lo del plantón de Reforma y el Zócalo se hizo para evitar la violencia. Nos costó mucho, fuimos cuestionados mucho por eso, pero hay que decirles que si no hubiésemos tomado esa decisión hubiera habido muertos... Ayudamos para que podamos salvar a México” (Proceso, 19 de diciembre de 2011).
Aunque sus oponentes burgueses no se le muestren muy agradecidos, en esa ocasión el PRD desempeñó su papel histórico al disipar la furia de las masas, logrando regresar al México capitalista a una situación de relativa estabilidad.
Ahora, ya terminando el sexenio de Calderón, las luchas obreras han sido mucho más escasas y aisladas. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), históricamente uno de los sindicatos más combativos de México, ya no existe como un sindicato con fuerza social derivada de su conexión con los medios de producción y la industria, sino sólo como una organización de ex obreros que luchan por regresar a sus viejos trabajos. Están en esta posición de debilidad, tras la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, porque fueron dejados morir solos por los demás sindicatos que podrían haber mostrado su poderío a través de acción huelguística en defensa del SME. Las burocracias sindicales procapitalistas, incluida la del propio SME, se limitaron en vano a ejercer presión sobre el gobierno mediante marchas y canalizaron el descontento hacia las ilusiones parlamentaristas, lo cual condujo a una derrota histórica para la clase obrera de México.
En la víspera de las elecciones presidenciales de 2006, AMLO —montado en la lucha social combativa— presentaba una cara un poco más de izquierda, y su lema de campaña era “Por el bien de todos, primero los pobres” (que de por sí recordaba a la teología de la liberación que los curas jesuitas impulsaban para arrear de vuelta a las ovejas que se apartaban del camino del señor y contemplaban peligrosas ideas radicales). Ahora, AMLO recurre a la cursilería risible de la “república amorosa”. No es que haya cambiado su naturaleza o siquiera su política en alguna forma fundamental (era un político burgués y lo sigue siendo), sino que considera que le conviene tener una imagen más “respetable”. Ahora trata ostentosamente de extender su mano hacia los hombres de negocios, no sea que alguien piense que es algún tipo de radical.
2012: Reacción clerical a la alza
El PAN —partido histórico de la reacción clerical— hace todo lo posible por impulsar sus prioridades religiosas oscurantistas. Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, expresó esencialmente la posición del PAN al despotricar contra los derechos democráticos elementales del matrimonio gay y el aborto, reclamando que los perredistas “han creado leyes destructivas de la familia, que hacen un daño peor que el narcotráfico. Marcelo Ebrard y su partido el PRD, se han empeñado en destruirnos” (El Universal, 17 de agosto de 2010). En esta cruzada, el PAN no podía contar con mejor aliado que el mismísimo papa, quien fungió como orador principal en lo que fue, de hecho, el mitin de lanzamiento de la campaña panista en Guanajuato en marzo pasado.
Como parte de esta ofensiva clerical, la visita del papa a la cuna de la rebelión cristera sirvió también de contexto para el lanzamiento de la película Cristiada, protagonizada nada menos que por el gusano Andy García. Casi cada iglesia católica ostenta aún un cartel promoviendo esta bazofia en celuloide que celebra a los fundamentalistas católicos que se rebelaron, a las órdenes de la iglesia, contra las políticas jacobinas burguesas del gobierno de Plutarco Elías Calles en los años 20. Entre otras piadosas aficiones, los cristeros —declarados oficialmente santos por el Vaticano— gustaban de cortar orejas, especialmente de las maestras rurales que se identificaban con la ideología del gobierno federal.
La iglesia católica y el gobierno panista han estado trabajando juntos para ir minando la separación histórica entre la iglesia y el estado —ganada mediante la guerra civil de Reforma juarista— y para aumentar el papel de la iglesia en la vida pública. Las disputas coincidieron con la visita del papa, y en marzo se aprobó una enmienda al artículo 24 de la constitución que elimina algunas de las restricciones sobre las actividades de las instituciones religiosas (la enmienda ahora va a los estados para ratificación). Mientras la derecha clerical dice no querer cambiar el artículo 3° constitucional que establece que la “educación [impartida por el estado] será laica”, el senador del PAN Santiago Creel Miranda lo dejó muy claro: “la reforma [del artículo 24] es para que los padres de familia tengamos el derecho de determinar si nuestros hijos van a tener o no educación de carácter religiosa”.
Como escribimos en 2005 en respuesta al cambio de nombre de la avenida Benito Juárez García a Juan Pablo II, entonces recién fallecido:
“Juárez estableció la separación entre la iglesia y el estado y la educación laica y forzó la venta de los latifundios de la iglesia. El papa Pío IX declaró ‘nulas y sin valor’ las leyes juaristas y excomulgó al propio Juárez. Nosotros, como comunistas y ateos combativos, somos acérrimos defensores de este legado de Juárez y decimos: ¡Ni una lágrima, ni una calle para el papa de la contrarrevolución!”
—“¡Viva Juárez! ¡Abajo Wojtyla! ¡Por la separación de la iglesia y el estado!”, Espartaco No. 24, verano de 2005
Ninguno de los candidatos, ni sus partidos, es capaz de ofrecer una verdadera oposición al involucramiento de la iglesia en la vida política del país. Vázquez Mota, López Obrador y Peña Nieto asistieron a la misa que ofició el papa Ratzinger el 25 de marzo —por cierto, al pie del Cerro del Cubilete, el principal santuario cristero—, y luego los cuatro candidatos se reunieron individualmente con el pleno de los obispos mexicanos para definir sus posturas acerca de varias cuestiones sociales —y obtener su bendición—. Aunque AMLO procura no oponerse abiertamente a las leyes promulgadas por su partido en el DF que permiten el matrimonio gay y el aborto (el último sólo durante los primeros tres meses de embarazo), y que gozan de gran popularidad entre un sector importante de la población local, durante su audiencia en el episcopado, AMLO prometió a los obispos que, como presidente, sometería las leyes en torno al aborto y el matrimonio gay a plebiscito.
Como marxistas revolucionarios, defendemos las reformas sobre el aborto y el matrimonio (y divorcio) gay como derechos democráticos elementales. Al mismo tiempo, nos oponemos a las restricciones al aborto y a las penas de hasta seis meses de prisión a las mujeres que reciban un aborto después de los tres meses de embarazo, y de hasta tres años a quienes lo practiquen. ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales! ¡Aborto libre y gratuito en todo México! ¡Abajo el límite de doce semanas! ¡Abajo todas las penas!
Populistas y neoliberales
El burdo conservadurismo clerical y las políticas represivas y en general derechistas del PAN permiten al PRD —y hoy, en cierta medida, incluso al odiado PRI con Peña Nieto al frente— presentarse como una alternativa más amigable a las masas y como un vehículo para obtener ansiadas conquistas democráticas. La popularidad de AMLO deriva principalmente de su retórica antineoliberal, dirigida contra el fantasma de Salinas de Gortari, al tiempo que trata de mantener su asociación con Carlos Slim, el hombre más rico del mundo y el principal beneficiario de las privatizaciones salinistas, quien hoy propone aumentar la edad de jubilación (La Jornada, 18 de mayo). AMLO se declara contra la privatización del sector energético y en el DF llevó a cabo medidas como subsidios a los ancianos y las madres solteras.
Es necesario que la clase obrera rompa con AMLO, el PRD burgués y las diversas organizaciones asociadas con él. AMLO es la versión mexicana del populismo nacionalista que ha caracterizado a varios regímenes latinoamericanos en épocas recientes (prominentemente Hugo Chávez en Venezuela). Debido a la debilidad intrínseca de las burguesías de los países de desarrollo capitalista atrasado, en la medida en que la clase dominante nacional (o un sector de ella) intenta ofrecer alguna medida de resistencia al imperialismo, se tiene que apoyar en el proletariado, es decir, utilizarlo. Históricamente —como en los casos de Lázaro Cárdenas en México, Perón en Argentina o Nasser en Egipto—, las burguesías tercermundistas han recurrido al populismo nacionalista para ganar el apoyo de la poderosa clase obrera y colocarse en una mejor posición para renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas. En este sentido, es revelador el hecho de que el PRD ni siquiera esté por echar abajo el TLCAN, principal vehículo actual de la subordinación económica de México a EE.UU. y también una de las principales causas de la devastación económica, especialmente en el campo. El PRD está simplemente por “renegociar” este tratado de rapiña imperialista.
El populismo nacionalista y el neoliberalismo son simplemente políticas alternativas del régimen capitalista, a menudo seguidas por el mismo individuo según lo dicten las exigencias del momento. Un ejemplo de esto lo da la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien en los años 90 apoyó la privatización de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). En 2010, Argentina tuvo que importar petróleo por primera vez desde la privatización, y parece que la burguesía decidió usar otra táctica para asegurar su riqueza proveniente de la explotación de la clase obrera. Así, en mayo el gobierno de Fernández expropió (sólo) 51 por ciento de la petrolera YPF, enfureciendo a España y a la petrolera Repsol, que había comprado YPF. Defendemos esta expropiación como una medida de autodefensa llevada a cabo por un país dependiente, aunque, al contrario de las afirmaciones de toda una gama de nacionalistas e “izquierdistas”, no plantea un reto contra la propiedad privada capitalista y no tiene nada que ver con el socialismo —ni siquiera es particularmente izquierdista para estándares burgueses—.
He aquí el dilema de México, el cual señalamos al escribir en contra de la privatización de Pemex:
“Independientemente de lo que hagan con Pemex, de quién gobierne y bajo qué programa, el México capitalista seguirá siendo un productor de petróleo atrasado y subyugado por el imperialismo, sujeto a las crisis del mercado y las fluctuaciones enloquecidas de los precios del crudo. No se puede romper el yugo imperialista ni satisfacer las necesidades de la población bajo el capitalismo, menos cuando se basa principalmente en una industria extractiva en un país semicolonial”.
—“¡Abajo la reforma privatizadora de Pemex!”, Espartaco No. 30, invierno de 2008-2009
La solución estriba en desechar el marco de escoger “el mal menor” bajo el capitalismo y luchar por una revolución socialista. Nos guiamos por el entendimiento que estuvo detrás de la Revolución Rusa de 1917:
“La experiencia desde la Segunda Guerra Mundial ha validado totalmente la teoría trotskista de la revolución permanente que declara que en la época imperialista la revolución democrático-burguesa sólo puede ser completada por la dictadura del proletariado, apoyada por el campesinado. Los países coloniales y semicoloniales sólo pueden obtener su genuina emancipación nacional bajo la dirección del proletariado revolucionario. Para abrir el camino al socialismo, se requiere la extensión de la revolución a los países capitalistas avanzados”.
—“Declaración de principios y algunos elementos de programa” de la LCI, Spartacist (Edición en español) No. 29, agosto de 1998
“Izquierdistas” a la cola de AMLO y el PRD
Un argumento de los falsos marxistas que votan por AMLO es que hay que luchar contra el neoliberalismo. Esto tiene variantes, pero a fin de cuentas lo que significa es apoyar al ala supuestamente progresista de la burguesía como el mal menor. Según los que piensan así, esto es un paso en dirección de una revolución obrera, pero en realidad es un gran paso atrás. Una alianza de colaboración de clases es una derrota ideológica para el proletariado. El propósito histórico de formaciones burguesas de “izquierda” es apaciguar a la clase obrera y los oprimidos con migajas para que la explotación pueda continuar. Es suavizar los bordes ásperos del capitalismo para que parezca mejor a la vista de los explotados y que éstos no se levanten en su contra. Es la zanahoria en vez del garrote, aunque en una sociedad poco estable como México, hay bastante garrote también.
Varios grupos que se hacen llamar “trotskistas”, incluyendo al Partido Revolucionario de los Trabajadores y ambos bandos de la escisión de los seguidores del difunto laborista Ted Grant (Tendencia Marxista Militante e Izquierda Socialista), llaman a votar por López Obrador. El PRT, trata de dar a esta colaboración de clases una absurda cubierta “obrera” a través de la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), que no es más que un nuevo vehículo de campaña de AMLO (también está el Morena), para cuando quiere fingir que es algo diferente, más a la izquierda que el PRD. Los grantistas de la TMM y de la IS, que han estado dentro del PRD por 22 años, justifican su colaboración de clases diciendo que es trabajo entre las masas. Trabajo tal vez, pero ciertamente no revolucionario, ya que fortalecen las ilusiones de que con presión AMLO y/o el PRD pueden representar los intereses de los obreros y oprimidos.
Aunque nos pueda causar beneplácito el bochorno que ha tenido que enfrentar Peña Nieto ante las manifestaciones en su contra en el DF y los abucheos multitudinarios que recibió en la Ibero en mayo, no ayuda a los obreros y oprimidos oponerse al PRI para apoyar al PRD. En estas elecciones no hay opción para los obreros. Gane quien gane —Peña Nieto, López Obrador o Vázquez Mota—, la clase obrera enfrentará un fortalecimiento de la ofensiva capitalista contra sus conquistas y sus intereses. Los obreros estarán mejor preparados para las futuras batallas si no se dejan engañar por el PRD, si se niegan a votar por ese partido burgués (y sus satélites). Sobre todo, la clase obrera necesita una nueva dirección, una dirección revolucionaria. Luchamos para forjar el partido leninista que algún día dirigirá a los obreros en el derrocamiento victorioso del capitalismo. ¡Reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista! ¡Por la revolución socialista en toda América!
Luchando por el comunismo en el periodo postsoviético
La realidad es que la revolución proletaria y su extensión internacional son el único medio para dar solución a los problemas candentes de la clase obrera y los oprimidos. La revolución socialista internacional abriría el camino para el desarrollo de las fuerzas productivas para la satisfacción de las necesidades de la población —no ya para el grotesco enriquecimiento de unos cuantos—. Sentaría las bases para el advenimiento de una nueva sociedad sin clases, en la cual la explotación y la opresión serían cosa del pasado. En tal sociedad, se habrá vencido la escasez económica, lo cual llevará a la eliminación del trabajo asalariado (“de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”). El trabajo enajenado habrá sido remplazado por el trabajo creativo, científico y cultural. El estado se habrá extinguido, de manera que el gobierno sobre los hombres será sustituido por la administración de las cosas. Y la familia habrá sido remplazada por instituciones colectivas para el trabajo doméstico y la crianza de los niños.
Hoy día, esta perspectiva comunista es ampliamente descartada como una mera utopía, en el mejor de los casos. Para entender mejor esta época, tenemos que ubicarla en el contexto de la contrarrevolución capitalista en la URSS, una derrota histórica para la clase obrera y los oprimidos. Ésta ha cambiado la relación de fuerzas a favor del imperialismo y también ha resultado en un retroceso en la conciencia. La adopción de la idea de la “muerte del comunismo” impulsada por los imperialistas significa no creer que sea posible una civilización comunista mundial en el sentido marxista.
Como señaló un camarada durante discusiones acerca de las condiciones ideológicas de nuestra época, nuestros oponentes en la izquierda no comparten nuestra perspectiva y objetivos históricos:
“La gran mayoría de quienes se consideran izquierdistas mayores a, digamos, 40 o 50 años consideran que es utópico pensar que pueda existir en el futuro una sociedad como la que se describe arriba. La abrumadora mayoría de los izquierdistas más jóvenes, representados, por ejemplo, en el medio de los ‘foros sociales’ [hoy los movimientos ‘ocupa’], en efecto ignoran el concepto marxista de una civilización comunista global y les resulta indiferente. Sus preocupaciones son defensivas y minimalistas —el apoyo a los derechos democráticos de los pueblos oprimidos (por ejemplo, los palestinos), el detener el desmantelamiento del ‘estado benefactor’ en Europa Occidental, el evitar que se degrade aún más el medio ambiente (calentamiento global)—”.
—“Critical Notes on the ‘Death of Communism’ and the Ideological Conditions of the Post-Soviet World”, [Notas críticas acerca de la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético] Workers Vanguard No. 949, 1° de enero de 2010
Es necesario pues nadar contra la corriente, interviniendo en las luchas de clases y sociales con un programa marxista revolucionario —es decir, trotskista—, para ganar a la vanguardia del proletariado y a una nueva capa de la juventud a la lucha por la revolución obrera. ¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo! ¡Por un futuro comunista, la única solución a la miseria de este mundo!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/elections.html
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2016.06.04 04:48 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez (Otoño de 2011)

https://archive.is/wVJfu
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/esclareciendo.html
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2016.06.04 03:15 ShaunaDorothy Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez - ¡Ninguna ilusión en el estado burgués! ¡Por un partido obrero tribuno del pueblo! (Primavera de 2011)

https://archive.is/Fsjfk
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
Mujer y Revolución
Marisela Escobedo inició su activismo tras el asesinato de su hija Rubí Frayre Escobedo, de 16 años de edad, en agosto de 2008. En busca de justicia, llevó a cabo una serie de protestas que resonaron internacionalmente, en especial tras la liberación en mayo pasado de quien confesó haber asesinado a su hija (La Jornada, 6 de julio de 2010). Instalada en protesta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, Marisela fue asesinada a quemarropa el 16 de diciembre.
Susana Chávez, activista autora de la consigna “Ni una muerta más” que creó en lucha por los derechos de las mujeres y contra los asesinatos en esa ciudad fronteriza, fue violada y después asesinada en enero pasado. La fiscalía estatal insistió en que los culpables de su muerte fueron tres varones menores de edad con quienes bebía, sosteniendo así que su asesinato no tenía nada que ver con su activismo.
No sabemos quién las mató. El hecho es que Susana Chávez y Marisela Escobedo se han sumado a las más de mil víctimas de los horrendos feminicidios que han hecho a Ciudad Juárez tristemente célebre desde los años 90. Desgraciadamente, como escribimos en “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino” (Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), “El simple hecho de buscar algo de justicia le puede convertir a uno en blanco de ataque”.
Militarización y terror estatal
En el contexto de desempleo y desesperación con el TLC y la crisis económica, el narcotráfico ha cobrado una relevancia económica crucial en el país. La horrenda realidad de la narcoviolencia —que se ha sumado a los infames feminicidios— ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre y la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. La narcoviolencia junto con la “guerra contra el narcotráfico” de Calderón han devorado a miles en el último trienio: en 2008 fueron contados más de mil 500 homicidios, en 2009 fueron más de 2 mil y en 2010 el número se elevó a más de 3 mil personas asesinadas tan sólo en Ciudad Juárez, lo que la ha convertido en una de las ciudades más violentas del planeta.
En la creciente militarización del país y la ola de terror estatal, el derechista PAN ha contado con el firme apoyo de los demás partidos burgueses, prominentemente el PRI y el PRD. Éste último, que a menudo se presenta como “amigo” de explotados y oprimidos, se ha sumado a la campaña de “No más sangre” mientras militariza los estados que gobierna —como Guerrero, donde las fuerzas estatales aterrorizan cotidianamente a la población principalmente campesina y en gran parte indígena—.
¡Ninguna ilusión en el estado burgués!
Nos solidarizamos plenamente con el anhelo de justicia de los familiares de las muertas de Juárez. Pero su desesperación e impotencia es a menudo canalizada hacia una de las más mortales ilusiones: la idea de que con la depuración de las fuerzas estatales y más presencia policiaca los crímenes antimujer terminarán. Así, las protestas contra los feminicidios han estado permeadas por llamados contra la impunidad y por el castigo a los culpables. Pero la solución no es presionar al estado capitalista —una maquinaria de represión sistemática contra los obreros y oprimidos para mantener a la burguesía como clase dominante—. Es necesario entender que el reforzamiento del aparato represivo estatal sólo significará más golpizas y asesinatos de sindicalistas y huelguistas, más feminicidios y mayor narcoviolencia.
Estas ilusiones en el estado son prominentemente impulsadas por la agrupación feminista Pan y Rosas, ligada a la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Pan y Rosas publica acríticamente en su blog un recuento de La Jornada de la marcha del 15 de enero —convocada por ellos mismos y la LTS, entre otros— en el que se dice que en la protesta se insistió en la exigencia de “remover a las autoridades incompetentes”. Escribe también que “los altos niveles de impunidad son la base de los feminicidios” y lanza el llamado por “¡Destitución, juicio y castigo a los jueces y autoridades implicados en negligencias en casos de feminicidios!” Pero no hace falta ser marxista para saber que, tanto en lo referente al terror misógino como a la narcoviolencia, la intersección entre autoridades estatales y criminales es enorme.
De manera más fundamental, los marxistas genuinos sabemos que el papel del estado burgués —en cuyo núcleo se encuentran el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles— es asegurar el dominio de la burguesía, y una parte clave de este dominio es la subyugación de la mujer. ¡No hay justicia en los tribunales capitalistas!
Reflejando nuestra perspectiva marxista de poner nuestra fe en la fuerza de la clase obrera y de combatir la ideología retrógrada entre los obreros, escribimos en nuestro artículo de 2003:
“Los militantes sindicales más conscientes deben luchar por movilizar el poder social de la clase obrera para combatir la opresión de la mujer, por organizarla en los sindicatos con salarios y derechos iguales a los de los hombres. Deben luchar por servicios médicos gratuitos y de calidad, por el derecho al aborto libre y gratuito, y por organizar destacamentos obreros para defender a las mujeres contra estos ataques. Pero las dirigencias sindicales actuales ni siquiera están interesadas en exigir camiones de transporte de personal —una prestación básica— mientras muchas obreras en Juárez son asesinadas andando por parajes solitarios camino al trabajo o de regreso a su casa. La situación de la mujer obrera es, por sí sola, una muestra de la total bancarrota, del rastrerismo y del machismo de la burocracia sindical”.
¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El marxismo difiere del feminismo centralmente sobre la cuestión de cuál es la división fundamental de la sociedad. Los feministas sostienen que es hombres vs. mujeres, mientras los marxistas entienden que es de clase, es decir, explotadores vs. explotados. Una mujer obrera tiene más en común con sus colegas hombres que con una patrona, y la emancipación de la mujer es la tarea de la clase obrera en su conjunto. El ingreso de las mujeres al proletariado les abre el camino a la liberación: su ubicación en el centro de producción les da el poder social, junto a sus compañeros hombres, para derrotar el sistema capitalista y sentar las bases para la liberación de la mujer.
La opresión especial de la mujer se origina en la sociedad de clases misma y sólo puede ser arrancada de raíz mediante la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción. Una de las ironías de la historia es que la opresión de la mujer está vinculada con uno de los primeros avances sociales: el desarrollo de la tecnología —la agricultura, el trabajo del metal y otros avances revolucionarios— creó la posibilidad de que existiera un excedente social, y una clase dominante ociosa se pudo desarrollar basándose en la apropiación privada de ese excedente, sacando así a la humanidad del igualitarismo primitivo de la Edad de Piedra. La centralidad de la familia se derivó de su papel en la sucesión de la propiedad, que exigía la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels llamó a esto “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La familia, la principal fuente para la opresión de la mujer en la sociedad de clases, no puede ser abolida, debe ser remplazada por la socialización del cuidado de los niños y el trabajo doméstico. La abundancia material necesaria para desarraigar la sociedad de clases y liberar a la mujer y la juventud de los embrutecedores confines de la institución de la familia requiere los más altos niveles tecnológicos y científicos sobre la base de una sociedad socialista planificada al nivel internacional.
La situación de la mujer en los países capitalistas avanzados, donde ha alcanzado cierta medida de igualdad formal, muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo. En los países de desarrollo capitalista atrasado como México, donde la aguda opresión de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso, condiciones que son reforzadas por la subyugación imperialista, esta lucha es una fuerza motriz particularmente poderosa para la revolución social. Para desatar el potencial revolucionario de la lucha por la emancipación de la mujer es necesaria la dirección de un partido de vanguardia proletario armado con una visión amplia y nueva de un orden social de igualdad y libertad.
¡Por un partido leninista-trotskista tribuno del pueblo! ¡Romper con el PRD burgués!
Un partido obrero de vanguardia que actúe como tribuno de todos los explotados y oprimidos deberá inscribir muy alto en sus banderas el llamado a la lucha contra la opresión de la mujer —una cuestión estratégica para la revolución socialista—. Los espartaquistas luchamos por la igualdad plena para las mujeres y su total integración a la fuerza de trabajo, por pago igual por trabajo igual. Defendemos las reformas aprobadas en años recientes en la capital que, aunque limitadas, legalizan el aborto durante los primeros tres meses del embarazo, al tiempo que luchamos destacadamente por el derecho democrático elemental al aborto libre —es decir, sin ninguna restricción— y gratuito; defendemos también las reformas que otorgan a los homosexuales el derecho al matrimonio y la adopción y luchamos por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
Quienes luchan por los derechos de la mujer y los oprimidos no deben tener ninguna ilusión en el PRD burgués. En el D.F. —una ciudad un tanto más cosmopolita y con cierta tradición laica— el PRD ha impulsado dichas reformas, en tanto que varios de sus diputados en los estados se han sumado a la oleada reaccionaria contra el aborto que ha endurecido las penas contra las mujeres y los médicos que se los practiquen en 18 de los 32 estados del país (ver Espartaco No. 32, otoño de 2010). Lo fundamental es entender que, siendo un partido del capital, el PRD es un enemigo de la genuina emancipación de la mujer, no menos que el PRI y el PAN.
Es necesario que la clase obrera en su conjunto haga suya la lucha por la emancipación de la mujer. Los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero revolucionario e internacionalista para poner alto a la explotación del hombre por el hombre, única manera de acabar con la brutal opresión de la mujer.
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/juarez.html
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2016.06.03 14:43 ShaunaDorothy Oleada reaccionaria contra legislación del DF ¡Aborto libre y gratuito! ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales! (Otoño de 2010)

https://archive.is/yY7mQ
Espartaco No. 32 Otoño de 2010
Oleada reaccionaria contra legislación del DF
¡Aborto libre y gratuito! ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales!
¡Romper con el PRD burgués! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
(Mujer y Revolución)
La reforma legal en la Ciudad de México de la primavera de 2007 que descriminalizó el aborto hasta las doce semanas de embarazo fue una conquista importante para las mujeres, a pesar de sus limitaciones. Miles y miles de mujeres, incluyendo de muchas otras partes del país, han hecho fila desde el amanecer en los quince hospitales que proporcionan este servicio médico gratis, y muchas más se han realizado el procedimiento en el consultorio de su médico o en clínicas. Como señalamos en el verano de 2007: “La reforma del aborto es una conquista importante para todas las mujeres, pero tendrá un impacto particular en la vida de las obreras, las pobres y las jóvenes que no tenían los medios para obtener abortos seguros viajando a otros países o pagando un elevado precio para obtener uno ilegalmente en instalaciones decentes”.
Un par de años después, en diciembre de 2009 la Asamblea del DF legalizó el matrimonio homosexual, lo cual implicó conceder a las parejas gay el derecho a adoptar niños. La Ciudad de México se encuentra ahora entre los lugares con la legislación sobre derechos de aborto y de los homosexuales más liberales del mundo. De manera significativa, todas estas nuevas leyes fueron reafirmadas por la Suprema Corte ante la oposición en particular de la derecha religiosa. Todos los que luchan por los derechos democráticos y combaten la opresión deberían apoyar estas conquistas, limitadas pero reales, adoptadas bajo el gobierno perredista de la Ciudad de México —el cual a veces posa como amigo de los oprimidos—.
Mientras tanto, las fuerzas históricamente más oscurantistas dominadas por la iglesia católica —los enemigos declarados de los derechos elementales de las mujeres y los homosexuales— se han alineado para combatir estas medidas y asegurar que estos derechos no se extiendan a toda la población del país. Para diciembre de 2009 se habían enmendado las constituciones de 18 estados —de los 32 existentes— para “proteger la vida” desde la concepción, es decir, para presentar obstáculos legales a la descriminalización del aborto, eliminando así el derecho de toda mujer a decidir si tiene o no hijos en favor de los “derechos” de un óvulo y un espermatozoide que acaban de encontrarse para ocupar el útero de una mujer por unos nueve meses. Obscenamente, en Guanajuato al menos seis mujeres fueron encarceladas con sentencias de hasta 25 años por no llevar el embarazo a término, ¡y en algunos casos por abortos espontáneos! En respuesta a las protestas sucitadas cuando estos casos recibieron amplia atención, estas mujeres han sido liberadas. Pero hay muchas atrocidades siendo perpetradas a lo largo y ancho de México todo el tiempo. ¡Nadie debería ir a la cárcel por tener un aborto o practicarlo! De hecho, incluso la legislación de la Ciudad de México incluye penas de tres a seis meses de prisión para las mujeres que se practiquen un aborto después de las primeras doce semanas, y de uno a tres años de prisión a quienes lo practiquen. En abril pasado, El Universal informó de un caso que trae a la memoria el tristemente célebre caso de Paulina, en el que un tribunal de Baja California le negó a esta víctima de una violación el derecho que la ley le daba a abortar. Este año, a una niña de diez años en Yucatán, que fue violada presuntamente por su padrastro, se le negó el aborto que solicitó porque los doctores dijeron que tenía casi cuatro meses de embarazo, es decir, porque había pasado el límite arbitrario de las doce semanas, que en cualquier caso es casi imposible de medir de manera precisa. Nosotros decimos: ¡Abajo todas las penas! ¡Abajo el límite de doce semanas! ¡Aborto libre y gratuito en el DF y en todo México!
La mexicana es una sociedad profundamente misógina y homófoba —y no sólo ella—. La opresión de la mujer y de los homosexuales es inherente al capitalismo, y por ello no es algo que se pueda eliminar sin una revolución socialista. Bajo el capitalismo, en el que la sociedad no proporciona los medios necesarios para criar a los niños, alimentar a la población o cuidar de los enfermos, la familia es una unidad económica necesaria de la sociedad que asume estas responsabilidades. Así, la oposición a cualquier cosa que se desvíe del modelo establecido —como las familias de parejas homosexuales, o las mujeres que no están interesadas en tener (más) hijos— es parte del apoyo ideológico a los restrictivos confines de la unidad familiar. Por todo ello, se presenta a la familia tradicional como el arreglo más natural para la organización social. Y, en efecto, a la burguesía —la cual sólo proporciona servicios sociales a la población en la medida en que se restringen a ella u obtiene beneficios de ellos— le parece perfectamente natural que haya niños de la calle, hambruna y enfermedades entre los obreros, los campesinos y todos los sectores marginados de la sociedad. Nuestra perspectiva se contrapone a este brutal estado de cosas. Luchamos por guarderías gratuitas las 24 horas, por atención médica gratuita y de calidad para todos como parte de nuestra lucha por una sociedad socialista. El remplazo de las funciones de la familia —y, por ende, de la carga económica que ella significa— permitirá a la gente escoger libremente cómo y con quién quiere vivir. La opresión de la mujer, la desigualdad social más vieja de la historia humana, se remonta al inicio de la propiedad privada y no podrá ser abolida más que con la abolición de la sociedad dividida en clases. La lucha por la liberación de la mujer es pues un componente estratégico de la lucha por la revolución socialista.
Al tiempo que luchamos por plenos derechos democráticos para los homosexuales, a diferencia de los liberales y feministas burgueses combatimos la idealización de la familia —sea ésta tradicional o “alternativa”—. Como explicaron nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.:
“Por qué alguien que no se encuentra bajo presión social o bajo la dificultad económica se pondría voluntariamente las cadenas del matrimonio es, por supuesto, uno de los misterios de la vida... “Sin ninguna duda, [los homosexuales] deberían tener el derecho a casarse. Y, con la misma certeza, los socialistas luchamos por una sociedad en la que nadie necesite que se le ponga una camisa de fuerza para poder obtener prestaciones médicas, derechos de visita, custodia de niños, derechos de inmigración o cualquiera de los privilegios que esta sociedad capitalista otorga a quienes están enterrados en el molde legal tradicional de ‘marido y mujer hasta que la muerte los separe’”.
—“¡Por el derecho al matrimonio gay...y al divorcio!” (Workers Vanguard No. 824, 16 de abril de 2004)
El contexto de las reformas sobre el aborto y el matrimonio homosexual en la Ciudad de México es el de una burguesía altamente polarizada tanto en cuestiones económicas como sociales, aunque las divisiones no necesariamente siguen líneas partidistas. El PRD nacionalista burgués procura cooptar el descontento entre los obreros y otros sectores de la sociedad que están hartos del derechista gobierno federal panista, y con ello en mente a menudo ofrece migajas y concesiones. En la Ciudad de México, más cosmopolita y donde la influencia de la iglesia católica no es omnipresente, el PRD ha impulsado reformas que los marxistas pueden y deben apoyar. Al mismo tiempo, es axiomático que quienes administran el sistema de explotación capitalista deben perpetuar la opresión de la mujer. De hecho, ¡legisladores perredistas de los gobiernos estatales votaron por las contrarreformas que procuran bloquear los derechos de aborto! Al apoyar las reformas en la Ciudad de México, no le damos absolutamente ningún apoyo o confianza al PRD burgués, que como partido capitalista es, a fin de cuentas, fundamentalmente hostil a los derechos de las mujeres.
Además, las reformas bajo el capitalismo no sólo son parciales sino también reversibles. La cifra de 50 mil abortos que se han proporcionado en la Ciudad de México en un número muy limitado de hospitales ni siquiera se acerca a lo que se necesita, incluso sólo en la propia ciudad. En EE.UU., este derecho ha estado bajo constante ataque desde que fue legalizado en 1973. Apenas cuatro años después de la legalización del aborto se puso fin a los fondos federales para costear el procedimiento a mujeres pobres. A lo largo de las siguientes décadas, varios estados establecieron periodos de espera o la obligatoriedad del consentimiento de los padres, colocando así un obstáculo para las mujeres que simplemente no querían tener un hijo. En los años 90, las manifestaciones antiaborto, que acosaban a las mujeres afuera de las clínicas, cedieron el paso a los ataques asesinos contra doctores y otros que ayudaban a proporcionar este servicio médico básico. El 31 de mayo de 2009, el Dr. George Tiller, uno de los extremadamente pocos doctores en EE.UU. que practicaban abortos en etapas avanzadas del embarazo, fue asesinado. La realidad hoy en día es que hay muchos condados a lo largo y ancho de EE.UU. en los que simplemente no hay donde practicarse un aborto.
Los comunistas luchamos vigorosamente por la igualdad de derechos para las mujeres bajo el capitalismo. Pero la promesa de derechos iguales bajo este sistema para las trabajadoras no significa más que el derecho a ser igualmente explotadas en lugar de súper explotadas, ser simplemente una esclava asalariada en lugar de la esclava del esclavo.
En tanto exista el capitalismo, habrá fuerzas que busquen activamente mantener la opresión de la mujer. Un estado obrero en México, además de heredar un país pobre y económicamente subdesarrollado, enfrentaría la hostilidad del imperialismo estadounidense. La extensión de la revolución sería necesaria no sólo para la defensa de un estado obrero mexicano sino también para proporcionar la base material para la liberación de la mujer y de todos los oprimidos. Los bolcheviques reconocían que sin desarrollo económico cualitativo, la liberación de la mujer era una fantasía utópica incluso después de la Revolución de Octubre de 1917. Así, además del establecimiento de la igualdad legal entre hombres y mujeres, el estado obrero soviético proporcionó —hasta donde sus recursos le permitieron— cocinas comunitarias y guarderías gratuitas como algunos de los pasos tomados en la dirección de liberar a la mujer de la esclavitud doméstica y hacia el establecimiento de la igualdad genuina. Una sociedad sin clases, con la resultante liberación humana de la explotación y la opresión, sólo se puede construir sobre la base de la abundancia material. La derrota de oportunidades revolucionarias en Europa Occidental y la catastrófica devastación económica tras la Guerra Civil, así como la devastación del propio proletariado que había llevado a cabo la Revolución de Octubre, fueron el contexto de una contrarrevolución política en 1923-24, lo que Trotsky llamó el “termidor soviético”. Aunque los fundamentos económicos del estado obrero establecido en 1917 permanecieron intactos, para 1924 el poder político pasó de las manos de la vanguardia revolucionaria a las de la casta burocrática conservadora encabezada por I.V. Stalin. Bajo el falso dogma del “socialismo en un solo país”, la burocracia estalinista se acomodó al imperialismo y traicionó las perspectivas proletarias, revolucionarias e internacionalistas de la Revolución Bolchevique. A pesar de esta contrarrevolución política, los espartaquistas defendimos militar e incondicionalmente al estado obrero degenerado soviético contra el imperialismo y la contrarrevolución interna, como hoy defendemos a los estados obreros deformados de China, Cuba, Corea del Norte y Vietnam, al tiempo que luchamos por la genuina democracia obrera mediante la revolución política proletaria para echar a las burocracias estalinistas.
La agrupación Pan y Rosas y el mito del “feminismo socialista”
Rechazando el entendimiento de que la opresión de la mujer es inherente al capitalismo, el feminismo —una ideología burguesa— iguala la lucha por la liberación de la mujer con la lucha por sus derechos democráticos, es decir, por la igualdad con los hombres bajo el capitalismo. El ver la diferencia entre hombres y mujeres como la principal división social y el hacer caso omiso de las condiciones materiales económicas que son la base para la opresión de la mujer conducen a la noción idealista de que las mujeres son oprimidas simplemente debido a las ideas estereotípicas y retrógradas en las cabezas de la gente (léase, de los hombres). En realidad, la ideología sexista y misógina sólo se desvanecerá tras el derrocamiento del capitalismo. Al confinar su perspectiva contra la opresión de la mujer a una política de reformas y presión a los gobernantes capitalistas, el feminismo desvía la lucha por la genuina liberación de la mujer y, en el último análisis, ayuda a perpetuar la opresión.
La falsa izquierda mexicana, permeada por la ideología machista existente, presta poca atención a la opresión de la mujer. Y cuando finalmente dice algo, en general lo hace desde una perspectiva netamente feminista. Éste es el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), que patrocinó la formación del grupo Pan y Rosas. Este último se asume como parte del movimiento feminista y adopta la perspectiva liberal del sectoralismo: la falsa y atrasada noción de que sólo el sector víctima de opresión especial particular del que se trate puede liberarse a sí mismo. El sectoralismo niega la posibilidad de que la conciencia trascienda la experiencia personal de la opresión, evade la lucha contra la ideología atrasada en la clase obrera y está en contradicción directa con el papel del partido de vanguardia de representar los intereses históricos del proletariado y, por lo tanto, de defender a todos los oprimidos.
Pan y Rosas define que está “por la construcción en todo el continente de un movimiento de mujeres que en defensa de nuestros derechos, pueda ofrecer una alternativa de organización independiente, antiimperialista y revolucionaria para las miles de mujeres que sufrimos la explotación diaria” (Estrategia Obrera No. 79, 27 de agosto de 2010). Lo que esta palabrería significa en la realidad es un movimiento de crasa colaboración de clases, justificada con la trillada cantaleta de “combatir a la derecha”. Pan y Rosas se jacta de ser parte del “Pacto por la Vida, la Libertad y los Derechos de las Mujeres” establecido a finales del año pasado para combatir la reacción contra las reformas en la Ciudad de México. Este “pacto” es un conglomerado burgués de decenas de organizaciones enfocado en presionar a los legisladores de la “izquierda”, léase el PRD burgués. Así, el texto del “pacto” omite cuidadosamente mencionar el hecho de que las contrarreformas antiaborto en los estados contaron con el apoyo de diversos legisladores perredistas (de hecho, ¡a duras penas se encontrará una sola referencia al PRD burgués en los muchos artículos publicados en el blog del propio Pan y Rosas!). Según el blog de tan “antiimperialista” pacto, “un aspecto central [del mismo] es solicitar que se sancione a México por violar la Carta Universal de los Derechos Humanos y, por lo tanto, sea juzgado ante el Tribunal Internacional de Viena” (http://pactovidamujeres.blogspot.com/p/historia-del-pacto.html); la misma fuente señala también que “se hará la petición para que el PRI sea expulsado de la Internacional Socialista, por contravenir todos sus principios” —¡los “principios” de los remanentes escleróticos de la socialdemocracia, lacaya de sus propios gobernantes imperialistas!—. ¡Conmovedor “antiimperialismo”! Pan y Rosas, su “pacto” y el feminismo burgués entero no tienen nada que ofrecer a las mujeres salvo una vida de esfuerzos fútiles a la cola de políticos burgueses.
El marxismo es una perspectiva mundial y un programa de lucha para la emancipación de todos los explotados y oprimidos mediante la revolución proletaria y el ascenso de la clase obrera como nueva clase dominante —el único camino para la eventual eliminación de la explotación del hombre por el hombre—. Contrario a los mitos propagados por la LTS, el marxismo genuino proporciona la guía para luchar por la liberación de la mujer, y no requiere tomar prestado nada del feminismo —una ideología de clase ajena al proletariado—. Tenemos un largo camino por delante. Como V.I. Lenin escribió en la lucha por forjar el partido que dirigiría la Revolución Rusa de 1917:
“El ideal del socialdemócrata no debe ser el secretario de trade-union [sindicato], sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte”.
El reconocimiento de la opresión en esta sociedad y la lucha contra ella son necesarios pero no suficientes para ponerle fin. Nos guiamos por el ejemplo de Lenin y los bolcheviques, y estamos comprometidos a forjar un partido que pueda dirigir la revolución proletaria y empezar a construir una nueva sociedad libre de la explotación y la opresión que plagan a ésta. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/32/aborto.html
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2016.06.02 00:42 ShaunaDorothy Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista - El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/OZWPQ
Espartaco No. 30 Invierno de 2008-2009
Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista
El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido adaptado de Spartacist Canada No. 156 (primavera de 2008).
El 10 de diciembre de 2007, Aqsa Parvez, una joven de 16 años de ascendencia paquistaní de un suburbio de Toronto, fue estrangulada por su padre tras negarse a usar el hijab (la mascada que cubre el pelo y el cuello) islámico. Murió en el hospital al día siguiente. Su padre fue acusado de asesinato y su hermano mayor de obstruir a la policía.
Aqsa acababa de abandonar su casa intentando escapar de las restricciones que le imponía su religiosa familia. Su muerte suscitó grandes muestras de dolor por parte de sus muchos amigos, entre los que había jóvenes mujeres negras, adolescentes del sureste asiático y blancos, entre otros. Sus compañeros de clase declararon al Toronto Star (11 de diciembre de 2007) que Aqsa llevaba meses discutiendo con sus padres respecto a usar el hijab. “No quería ir a su casa…a tal grado que prefería ir a los albergues”, dijo uno. “Su padre y su hermano la habían amenazado”, comentó otro; “él le dijo que si se iba, la mataba.”
El asesinato de Aqsa Parvez ocurrió después de una serie de homicidios de mujeres sij en British Columbia (B.C.) por parte de sus esposos y otros parientes. Mujeres originarias del sureste asiático organizaron en la Lower Mainland de B.C. protestas contra estos asesinatos e intentos de asesinato en el otoño de 2006 y de nuevo en la primavera de 2007. La violencia contra la mujer cruza las líneas étnicas y de clase con una indiferencia brutal. Pero los asesinatos de Aqsa Parvez y las mujeres sij en B.C. son algo diferente. Como los asesinatos de mujeres turcas y kurdas por parte de sus parientes varones en Alemania, Gran Bretaña, Suecia y otros países imperialistas en años recientes —y los incontables asesinatos de este tipo que tienen lugar en el Medio Oriente, el centro y sur de Asia— éstos fueron esencialmente asesinatos de “honor”. Estos brutales asesinatos surgen del choque entre el deseo de las mujeres de independizarse de su cultura “tradicional” y el legado de las normas sociales y económicas precapitalistas que sobreviven en grandes franjas del mundo.
Los asesinatos de “honor” reflejan el trato que reciben las mujeres como propiedad de sus padres o maridos. Como la mayoría de las adolescentes, Aqsa Parvez quería tomar sus propias decisiones respecto a cómo vestirse, qué amigos frecuentar y qué futuro tener. Pero para su padre, esto representaba una afrenta al control que ejercía sobre su hija como está prescrito por el Islam. Un patrón que compartían las mujeres sij asesinadas en B.C. era su relativa independencia económica, con empleos como maestras, enfermeras, ingenieras de software, etc. Esta independencia choca con la sociedad tradicional sij, en la que los matrimonios arreglados y la dote son la norma. También ha habido un aumento en los abortos selectivos de fetos femeninos entre la población originaria del sureste asiático en el área de Vancouver.
Los asesinatos subrayan la explosiva combinación de la opresión de la mujer y el racismo antiinmigrante en el Canadá actual. Sectores de la prensa burguesa han tratado de utilizarlos para azuzar la intolerancia antiinmigrante. Denunciamos todos los intentos de explotar estos horribles crímenes para atizar la reacción contra los inmigrantes y las minorías étnicas. Llamamos por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, denunciamos el que se use como chivos expiatorios a los musulmanes bajo la “guerra contra el terrorismo” de la burguesía y defendemos el derecho de las minorías étnicas a practicar sus religiones. En particular, nos oponemos a las prohibiciones estatales del velo y otros emblemas y vestimentas religiosos. Esto sólo lograría aumentar el aislamiento de las mujeres musulmanas en sus hogares, al reforzar el atraso social, incluyendo la sujeción religiosa y familiar, y profundizar su opresión.
Al mismo tiempo, nos solidarizamos con las muchas mujeres que han luchado por sacudirse las crueles constricciones del tradicionalismo religioso —incluyendo al velo, símbolo e instrumento de la subordinación de la mujer bajo el Islam—. Los ataques racistas contra los musulmanes y los sijs en el Canadá actual no mitigan de ninguna manera los horribles crímenes como los asesinatos de “honor”.
Asesinatos de “honor”, la opresión de la mujer y la familia
La subyugación de la mujer en países subdesarrollados como Pakistán o India, así como en las comunidades inmigrantes dentro de Canadá, no tiene sus raíces en ninguna cualidad distintivamente reaccionaria del Islam o el sijismo, como argumentan algunos ideólogos derechistas. La institución de la familia —principal vehículo de transmisión de la propiedad privada y de regimentación de la sociedad— es la principal fuente de opresión de la mujer. Esto se aplica tanto a países imperialistas como a países subdesarrollados. El cristianismo también tiene una historia larga y horripilante de brutalidad antimujer, que continúa hasta la fecha, como las barbáricas cruzadas de “valores familiares” de los fundamentalistas cristianos contra el aborto, el control de la natalidad y los derechos homosexuales.
Sin embargo, el ascenso de la propiedad capitalista y de la Ilustración minaron profundamente las atrasadas relaciones sociales feudales, enraizadas en la agricultura, que en gran medida fueron barridas conforme Europa Occidental y América del Norte se desarrollaban como sociedades industriales avanzadas. El poder de la iglesia se restringió, y la condición de la mujer fue mejorando a través de luchas sociales. En el Medio Oriente y el sur de Asia, sin embargo, el capitalismo llegó tardíamente —y llegó con el colonialismo europeo, que se alió con las potencias feudales locales—. La penetración imperialista bloqueó el camino del desarrollo social y económico. Así, las religiones de Oriente no se adaptaron del mismo modo que el cristianismo (o el judaísmo), y la barbarie antimujer sigue siendo, correspondientemente, más profunda y abierta.
El cercano colaborador de Karl Marx, Friedrich Engels, explicó las bases materiales de la opresión de la mujer en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Bajo el “comunismo primitivo” de la Edad de Piedra, donde prevalecía una igualdad primitiva, la división de trabajo entre el hombre y la mujer derivaba de la biología (las mujeres tenían que parir y criar a los jóvenes) y no implicaba un estatus social subordinado. Los avances tecnológicos, particularmente el desarrollo de la agricultura, crearon por vez primera un excedente social. Una minoría se apropió de este excedente, lo que produjo la división de la sociedad en clases.
Con las clases vino el desarrollo de la institución de la familia, que Engels llamó “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”. El hecho biológico de parir y criar a los niños quedó atado en adelante a la opresión social de la mujer. Como medio para consolidar la riqueza en las manos de una pequeña minoría, la familia patriarcal decretó la monogamia de la mujer para determinar la herencia de la propiedad. El concepto de “honor familiar”, es decir, el control sobre la sexualidad de la mujer por el padre o el esposo, lejos de ser exclusivamente islámico o sij, está conectado con el modo de producción en el que un clan —serie de familias extendidas emparentadas— posee y trabaja la tierra en común. Como señaló Engels:
“Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquélla es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho.”
La barbarie imperialista y la subyugación de la mujer
Hasta el día de hoy, los gobernantes imperialistas del mundo, unidos a los de las naciones capitalistas, refuerzan todo lo que es retrógrado para afianzar su dominio. Esto puede verse con toda claridad en el caso de Afganistán. Los imperialistas estadounidenses y canadienses y sus apologistas han usado la brutal opresión de la mujer afgana bajo el anterior régimen talibán para justificar la ocupación colonial de ese país. Pero los degolladores islámicos antimujer llegaron al poder en Afganistán a principios de los años 90 con el apoyo del imperialismo estadounidense y canadiense, así como de los socialdemócratas del NDP [New Democracy Party]. Y hoy el régimen títere de Estados Unidos en Kabul continúa y defiende la misma horrenda opresión de la mujer.
Por más de una década, empezando en 1979-80, la CIA organizó y armó a los “guerreros santos” muyajedín contra la Unión Soviética y sus aliados en el gobierno afgano. Ésta fue la primera guerra de la historia moderna en la que los derechos de la mujer fueron una cuestión central. Mientras el gobierno apoyado por los soviéticos procuraba instituir reformas progresistas, como reducir el precio de novia a una suma nominal y darle educación a las niñas y mujeres, los degolladores afganos de la CIA eran conocidos por arrojar ácido a la cara de las mujeres sin velo y fusilar a los maestros que educaban niñas.
Cuando, cumpliendo la petición urgente del gobierno, los soviéticos enviaron tropas en diciembre de 1979, nosotros dijimos: “¡Viva el Ejército Rojo!” y “¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” Enviar al ejército a barrer con la insurgencia reaccionaria abrió el camino a la liberación social de los pueblos afganos. Eso subrayó nuestro entendimiento trotskista de que la Unión Soviética era un estado obrero, producto de la revolución socialista proletaria de Octubre de 1917, pese a su degeneración bajo la nacionalista burocracia estalinista.
Los efectos liberadores de la intervención soviética se reflejaron en hechos indiscutibles. En 1988, las mujeres representaban el 40 por ciento de los médicos y el 60 por ciento de los maestros de la Universidad de Kabul; 440 mil estudiantes mujeres se inscribieron en instituciones educativas y 80 mil más en programas de alfabetización. La vestimenta occidental era común en las ciudades, y las mujeres disfrutaban de una medida verdadera de libertad frente al velo y la subyugación, por primera vez en la historia afgana. Pero en lugar de luchar por derrotar a la insurgencia musulmana de la CIA, los estalinistas del Kremlin bajo Mijaíl Gorbachov retiraron criminalmente las tropas soviéticas en 1989. Ésta fue una enorme traición a las mujeres, los obreros y los izquierdistas de Afganistán; pavimentó el camino al triunfo de los degolladores rabiosamente antimujer de Washington, y para entregar a la Unión Soviética misma a la contrarrevolución dos años después: una derrota colosal para los obreros del mundo.
El vergonzoso silencio de los feministas y la izquierda
Comprometidos con sus “propios” gobernantes capitalistas, durante los años 80 la mayoría de los grupos izquierdistas y feministas de Canadá apoyaron a los fanáticos islámicos antimujer en Afganistán contra la Unión Soviética y los derechos de la mujer. Dos décadas después, la mayor parte de los feministas y la izquierda reformista ha respondido al escándalo de los asesinatos de “honor” dentro de Canadá con un silencio deshonroso.
En un artículo de Internet del 14 de diciembre de 2007 bajo el título “¿Quién hablará por Aqsa Parvez?”, Natasha Fatah, productora del programa de radio de CBC “As it happens” (Mientras sucede), señaló enojada que “los grupos de apoyo a la mujer han estado mudos respecto a esta cuestión. Cuando se le pregunta a los feministas canadienses sobre su reacción al asesinato de Aqsa, se rehúsan a responder y en lugar de ello sugieren que sería más apropiado acudir a grupos de mujeres musulmanas para que reaccionen... Hasta ahora, los únicos que han hablado honestamente son las muchachas que asisten a la secundaria Applewood Heights de Mississauga [el suburbio donde Aqsa vivía].”
Varios grupos han llamado por que el gobierno tome una “postura firme”. Pero estos llamados llevan fácilmente a apoyar las reaccionarias demandas de prohibiciones estatales al hijab. Ésta es la posición, por ejemplo, de la Campaña Internacional Contra el Tribunal Shari’a en Canadá, cuyos activistas fundadores están asociados con el Partido Obrero-Comunista de Irán. Su petición en línea afirma que “vestir o portar cualquier símbolo religioso, como el hijab islámico, debería estar prohibido en las escuelas.” Prohibir la mascada en las escuelas o cualquier otra área de la vida pública alentaría a los racistas antiinmigrantes y sólo profundizaría el aislamiento y la opresión de las mujeres y niñas musulmanas.
¡Por lucha de clases contra el capitalismo canadiense!
El extendido racismo de la sociedad capitalista canadiense refuerza la reaccionaria sujeción de la religión y la familia sobre las mujeres inmigrantes, y no sólo es una cuestión de los prejuicios descarados de los derechistas en los programas de opinión en la radio y la franja extrema del partido Tory. El programa supuestamente liberal del multiculturalismo sirve para aumentar la segregación racial y cultural de las comunidades minoritarias y el control de los “líderes comunitarios” con sus vínculos con la iglesia, la mezquita o el templo.
Para la clase dominante capitalista canadiense no hay contradicción alguna entre difamar a los musulmanes como “terroristas” y simultáneamente promover a los elementos reaccionarios entre el clero musulmán. Ambas medidas refuerzan el grillete del capitalismo, usando a las minorías como chivos expiatorios por un lado y regimentándolas por el otro. Uno de los propósitos centrales del multiculturalismo es oscurecer el hecho de que las comunidades minoritarias étnicas e inmigrantes, al igual que el resto de la sociedad, están divididas en clases. La lucha de los obreros inmigrantes y de otras minorías por empleos, sindicatos e igualdad requiere romper el grillete de los religiosos y otros supuestos “líderes comunitarios”. La lucha por los derechos de la mujer es explosiva precisamente porque representa un desafío frontal a esos líderes.
Las ideas reaccionarias se sostienen y crecen en periodos reaccionarios. Especialmente desde la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, preparada por décadas de mal gobierno burocrático estalinista, ha tenido lugar un ascenso de toda clase de fundamentalismos: el fundamentalismo protestante en Norteamérica (los que ponen bombas en las clínicas de aborto, el gobierno de Bush que trata de ocultar el hecho científico de la evolución para enseñar “creacionismo” en las escuelas públicas); el fundamentalismo judío ortodoxo en Israel; un alcance cada vez mayor de la iglesia católica dentro de la sociedad civil en Europa; el fundamentalismo islámico en los países musulmanes y en países imperialistas con grandes poblaciones musulmanas. Todas las variantes del “opio del pueblo”, como Marx llamó a la religión, se diseminan libremente. El crecimiento de esta falsa conciencia tiene sus raíces en la desesperación y en la mentira de que la lucha de clases y el comunismo auténtico ya no son posibles.
Nuestra perspectiva marxista para la liberación de la mujer tiene sus raíces en el entendimiento de que la lucha clasista del proletariado contra el capitalismo no sólo es posible, sino que es desesperadamente necesaria. Lejos de ser simples víctimas irremediables de un sistema opresivo y patriarcal, cientos de miles de trabajadoras inmigrantes en este país tienen un verdadero poder social potencial en el punto de producción, junto con sus compañeros de trabajo hombres y nativos. Las trabajadoras inmigrantes han desempeñado un papel dirigente en las luchas contra los ataques de la clase dominante y sus gobiernos. En el curso de estas luchas, las divisiones y prejuicios que los capitalistas impulsan para dividir a los trabajadores pueden trascenderse.
La liberación de la mujer empieza con la lucha de clases y se conseguirá finalmente cuando la clase obrera tome el poder, sentando las bases para liberar a la mujer de la servidumbre familiar ancestral, y reorganice la sociedad en el interés de todos los oprimidos. La familia no puede simplemente abolirse; más bien, sus funciones sociales, como el trabajo doméstico, el cuidado de los niños, la cocina, etc., deben ser remplazadas con instituciones sociales bajo un estado obrero. Esta perspectiva requiere un tremendo salto en el desarrollo social, que sólo puede conseguirse si se barre el dominio capitalista a escala global y se remplaza con una economía racional y democráticamente planificada.
Los trotskistas luchamos por construir un partido de vanguardia multiétnico como el que construyeron los líderes bolcheviques Lenin y Trotsky para dirigir la primera revolución socialista en el mundo en octubre de 1917. Un partido así se forjará mediante una dura lucha política contra los burócratas sindicales y el NDP procapitalistas, que trabajan para atar a los obreros a sus “propios” capitalistas nacionales. Mediante sus luchas cotidianas contra el racismo y la opresión de la mujer, un partido revolucionario construirá la autoridad entre la clase obrera que le permita movilizarla contra todas las formas de atraso social, incluyendo el cruel abuso de las mujeres. En el futuro comunista, las mujeres estarán integradas a la sociedad plena y equitativamente, y el fanatismo y la violencia contra la mujer, las restricciones reaccionarias de la familia y la religión, y el papel represivo del estado capitalista no serán más que recuerdos barbáricos del pasado.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/aqsa.html
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2016.05.28 13:14 ShaunaDorothy Programa de la Juventud Espartaquista - Joven Espartaco (Verano de 2007)

https://archive.is/yJkky
Espartaco No. 28 Verano de 2007
Programa de la Juventud Espartaquista
Joven Espartaco
La Juventud Espartaquista (JE) interviene en las luchas sociales armada con el programa revolucionario internacionalista de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. La JE es una arena de entrenamiento y educación para futuros cuadros bolcheviques. Lado a lado con nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México (GEM) y como su auxiliar juvenil-estudiantil, luchamos por construir el partido leninista de vanguardia que dirigirá a la clase obrera en una revolución socialista, sentando las bases para un mundo libre de la explotación y la barbarie capitalistas. La JE es organizativamente independiente y está políticamente subordinada al GEM, sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista).
¡Por nuevas revoluciones de Octubre! ¡Por la revolución socialista! ¡Por un estado obrero! ¡Por la expropiación de la burguesía bajo el dominio del proletariado! ¡Por una economía socialista planificada internacionalmente! ¡La Revolución Rusa de 1917 es el ejemplo a seguir! De manera única en la izquierda defendimos a aquellos países donde el dominio capitalista fue derrocado. Luchamos en la RDA y la URSS por su defensa militar incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución y por una revolución política proletaria que barriera a la burocracia estalinista e instaurara un régimen revolucionario de consejos de obreros y soldados democráticamente electos basados en la defensa de las formas de propiedad colectivas. Ésta era nuestra perspectiva respecto a todos los estados obreros deformados de Europa Oriental y el estado obrero degenerado de la URSS y lo es hoy para China, Corea del Norte, Cuba y Vietnam. ¡Apoyamos que China y Corea del Norte posean y prueben armas nucleares como parte de nuestra defensa militar incondicional en contra de un ataque imperialista!
¡Por la revolución permanente! No existe un ala “progresista”, “antiimperialista” de la burguesía. Sólo la clase obrera tiene el poder y el interés de clase para derrocar el capitalismo y satisfacer las sentidas demandas democráticas de la población —emancipación nacional, revolución agraria, democracia política— mediante su dictadura de clase, a la cabeza de todos los oprimidos. ¡Por un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyado por las masas campesinas pobres—! La pequeña burguesía —campesinos, estudiantes, etc.— no es capaz de ofrecer una alternativa revolucionaria propia. ¡La clase obrera debe acaudillar a los pobres de la ciudad y el campo en la lucha por el socialismo! El hambre y la pobreza no pueden ser resueltos en los marcos de un solo país. ¡Por la revolución socialista mundial! ¡Abajo el nacionalismo burgués! ¡Por la unidad revolucionaria entre los obreros mexicanos y estadounidenses! ¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Romper con el populismo nacionalista burgués que encadena al proletariado a sus explotadores! ¡Abajo los partidos capitalistas PRI, PAN y PRD! ¡Ninguna ilusión en el populista burgués PRD que se muestra como amigo de obreros y oprimidos! ¡Romper con el populismo de Hugo Chávez, Evo Morales y AMLO! ¡Romper con la perspectiva populista del EZLN y la APPO! ¡Estado burgués, manos fuera de los sindicatos! ¡Por la independencia completa e incondicional de los sindicatos respecto a los partidos burgueses y el estado capitalista! Los policías no son trabajadores, ¡fuera de los sindicatos! ¡Sindicalizar a los no sindicalizados! ¡Por una dirección clasista de los sindicatos!
El estado burgués es un instrumento de violencia organizada para mantener el capitalismo. El estado burgués está compuesto por destacamentos de hombres armados cuyo núcleo son la policía, el ejército y los tribunales. Su trabajo es preservar el dominio de la clase capitalista. El estado burgués no puede ser reformado para servir a los intereses de los oprimidos. ¡Abajo la draconiana Ley de Seguridad Nacional! ¡Libertad a todos los prisioneros de la guerra de clases! ¡Libertad a todos los miembros de la APPO encarcelados! ¡Fuera ejército de Chiapas y Oaxaca! ¡Libertad inmediata a Mumia Abu-Jamal!
¡Aplastar el imperialismo mediante la revolución socialista mundial! Las guerras imperialistas son inherentes al sistema capitalista. En guerras de depredación imperialista en contra de países coloniales y semicoloniales tomamos el lado de estos países en contra del imperialismo. ¡EE.UU. y aliados fuera de Irak y Afganistán ya! ¡Abajo la ocupación colonial de Irak! ¡Imperialistas, manos fuera de Irán! ¡Ninguna ilusión en la ONU! ¡Abajo el TLCAN, tratado de rapiña imperialista contra México!
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ¡Aborto gratuito para quien lo solicite! ¡Por guarderías gratuitas las 24 horas! ¡Por servicios médicos gratuitos y de calidad para todos! ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Por plenos derechos democráticos —incluyendo matrimonio y adopción— para homosexuales! ¡Abajo las reaccionarias leyes de edad de consentimiento! ¡Abajo las leyes contra actividades consensuales —“crímenes sin víctimas”—, como la pornografía, el consumo de drogas y la prostitución!
¡El proletariado debe luchar por todos los oprimidos! ¡Luchar contra toda manifestación de opresión y atraso social! ¡Abajo los prejuicios racistas antiindígenas! ¡Ningún privilegio para ningún idioma! ¡Por el derecho a recibir educación en el idioma que se prefiera y por programas educativos bilingües! ¡Por trabajos bien remunerados y proyectos de obras públicas para proveer servicios básicos y médicos en las regiones indígenas! ¡Abajo los prejuicios racistas antinegros y antichinos y el enraizado antisemitismo! ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡No a las deportaciones! Estado burgués mexicano: guardias fronterizos del racista imperialismo estadounidense. ¡Abajo las medidas antiinmigrantes del estado mexicano! ¡Defender la separación de la iglesia y el estado! ¡Defender la ciencia, abajo el espiritismo/misticismo!
¡Educación gratuita y de calidad para todos! ¡Admisiones abiertas! ¡Estipendios para los estudiantes! ¡No a la enseñanza de religión en las escuelas! ¡Nacionalizar las universidades privadas! ¡Abolir las rectorías! ¡Por un control de las universidades de trabajadores, estudiantes y académicos! ¡Porros fuera de las universidades!
¡Por un partido proletario, revolucionario, internacionalista, tribuno de todos los oprimidos! ¡Por un partido leninista-trotskista, arma indispensable para llevar la conciencia revolucionaria a la clase obrera y dirigirla en la revolución socialista! ¡Reforjar la IV Internacional de Trotsky!
¡Únete a la Juventud Espartaquista!
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2016.05.28 12:09 ShaunaDorothy Contra la ofensiva oscurantista de la iglesia y el PAN: ¡Aborto libre y gratuito! (Verano de 2007)

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Espartaco No. 28 Verano de 2007
¡Ninguna ilusión en AMLO y el PRD burgués! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El 24 de abril, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, dominada por el PRD, aprobó cambiar los códigos legales de la ciudad para permitir el aborto a quien lo solicite, un derecho democrático elemental, durante las primeras doce semanas del embarazo. Esto da al Distrito Federal no sólo las leyes sobre el aborto más liberales de América Latina fuera de Cuba y Puerto Rico, sino que, al proporcionarlo gratuitamente a los residentes de la ciudad en los hospitales públicos, hace al aborto mucho más accesible que en EE.UU. y la mayor parte de Europa. Algunos investigadores estiman que las complicaciones en abortos ilegales, que han matado a unas mil 500 mexicanas cada año, representan la principal causa de muerte para mujeres entre 15 y 39 años de edad en América Latina y el Caribe. La reforma del aborto es una conquista importante para todas las mujeres, pero tendrá un impacto particular en la vida de las obreras, las pobres y las jóvenes que no tenían los medios para obtener abortos seguros viajando a otros países o pagando un elevado precio para obtener uno ilegalmente en instalaciones decentes. Sin embargo, la ley incluye penas de tres a seis meses de prisión para las mujeres que reciban un aborto después de las primeras doce semanas, y de uno a tres años de prisión a quienes lo practiquen. Nosotros decimos: ¡Abajo todas las penas! ¡Aborto libre y gratuito en todo México! ¡Abajo el límite de doce semanas!
Como comunistas revolucionarios, el Grupo Espartaquista de México, sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), apoya esta reforma y toda conquista obtenida para las mujeres, sin importar cuán parcial sea. El 19 de abril, la Juventud Espartaquista llevó a cabo un mitin en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM llamando por “¡Aborto libre y gratuito! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!”, uno de los muy pocos eventos izquierdistas en favor de los derechos de aborto llevados a cabo en la universidad esta primavera. Nuestros camaradas explicaron la perspectiva marxista para acabar con la opresión de la mujer, llamaron a los estudiantes y obreros a movilizarse en apoyo de la reforma del aborto y advirtieron contra las ilusiones en el PRD.
La destrucción de la URSS, el primero y más poderoso estado obrero del mundo, ha traído una ofensiva global contra los estándares de vida y los derechos democráticos elementales de la clase obrera y los oprimidos, así como un clima ideológico dominado por la creencia generalizada en la “muerte del comunismo” y un resurgimiento del fanatismo religioso. Donde existen los derechos de aborto, como en EE.UU. —gobernado por la pandilla de fanáticos religiosos de Bush—, han estado bajo ataque constante tanto por parte de los republicanos como de los demócratas; cada vez es más difícil obtener un aborto, especialmente para las mujeres pobres.
México no ha sido, por supuesto, una excepción a esta ofensiva burguesa, con dos décadas de políticas antiobreras neoliberales que han devastado el nivel de vida de la clase obrera. Además, durante los últimos siete años, el gobierno del PAN ha combinado sus políticas privatizadoras y abiertamente a favor de los imperialistas estadounidenses con la ideología derechista religiosa. Recientemente, el país ha sido sacudido por huelgas poderosas y combativas, así como por movilizaciones masivas de la clase obrera, los pobres y los oprimidos por la satisfacción de sus necesidades más apremiantes y en defensa de conquistas ganadas a través de fuertes luchas. La burguesía misma está altamente polarizada, y la diferenciación se da respecto a cuestiones sociales tanto como económicas. El PRD nacionalista burgués de López Obrador trata de cooptar y desactivar el descontento obrero mediante concesiones. Es en este contexto que se ha dado la reforma del aborto, originalmente redactada por el PRI y aprobada gracias al apoyo del PRD.
El aborto, que da a las mujeres cierto control sobre la decisión de tener hijos o no, es una cuestión política explosiva. En México, con la segunda población católica más grande del mundo después de Brasil, la medieval Iglesia Católica ha desempeñado un papel político cada vez mayor, especialmente desde que Vicente Fox del PAN asumió la presidencia en el año 2000. Desde el momento en que fue propuesta, la reforma ha ocasionado un indignado tumulto entre las fuerzas oscurantistas y derechistas que alientan a las capas más violentamente atrasadas de la población y representan una amenaza mortal a las mujeres, los izquierdistas, los obreros, los homosexuales y los indígenas. El gobierno del PAN y la Iglesia Católica unieron fuerzas en una campaña reaccionaria y antimujer contra la propuesta. Despotricaron desde los púlpitos de la televisión nacional, curas y monjas se manifestaron por las calles de la Ciudad de México y el mismísimo Vaticano lanzó risibles amenazas de excomunión. Después de que la Asamblea Legislativa aprobó la reforma, hubo un ataque renovado, ahora con la grotescamente mal llamada Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Procuraduría General de la República (PGR) como punta de lanza para desafiar la nueva ley como anticonstitucional, ¡con la PGR argumentando que un embrión es sujeto de derecho! Nosotros decimos: ¡Por la separación de la iglesia y el estado!
Al apoyar esta reforma, no otorgamos ninguna confianza en absoluto al PRD ni al PRI, partidos del capital tanto como el PAN. Las reformas bajo el capitalismo no sólo son parciales sino también reversibles. La opresión de la mujer es un componente necesario del capitalismo, y no puede ser desenraizado mediante reformas sino sólo a través del derrocamiento revolucionario del sistema de explotación basado en la propiedad privada. Luchamos por construir un partido proletario leninista-trotskista para dirigir la lucha por una revolución socialista que comenzaría a sentar la base para la genuina emancipación de la mujer junto con la emancipación de la clase obrera y de todos los oprimidos.
La base material de la opresión de la mujer
Los marxistas consideramos que la institución de la familia, un componente necesario del régimen de la propiedad privada, es la principal fuente de la opresión especial de la mujer. La familia no es una institución inmutable y sempiterna, sino una relación social sujeta al cambio histórico. En la antigua sociedad de cazadores-recolectores existía la igualdad entre hombres y mujeres, donde la necesaria división del trabajo, basada en el papel de la mujer de procrear hijos, no involucraba subordinación alguna con base en el sexo, y el linaje se trazaba por la línea materna. En su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), Friedrich Engels (usando información disponible en aquel entonces) trazó el origen de la institución de la familia y del estado a la división de la sociedad en clases. El desarrollo de la tecnología —la agricultura, la metalurgia, la domesticación de los animales y otros avances revolucionarios— permitieron la existencia de un excedente allende lo necesario para la subsistencia mínima que caracterizaba a las sociedades de cazadores-recolectores, haciendo posible la existencia de una clase dominante ociosa. El estado surgió para asegurar el dominio de esa clase por la fuerza. La centralidad de la familia fluyó de su papel en la herencia de la propiedad sobre la línea paterna, que requirió la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels describe la victoria de la propiedad privada sobre la propiedad comunal natural primitiva como “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La sociedad capitalista está dividida en dos clases principales: la burguesía, que posee los medios de producción, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo para crear la riqueza y mantener a la sociedad funcionando. Para las masas obreras y los pobres, que no tienen riqueza alguna que legar a las nuevas generaciones, la familia sirve para alimentar y vestir a los obreros y criar a la siguiente generación. Engels señala: “La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.” Aún hoy la institución de la familia desempeña un papel económico y social, y ésa es la base de la opresión de la mujer. Así, la lucha por la liberación de la mujer es una parte estratégica de la lucha por el socialismo y sólo puede llevarse a cabo mediante la revolución socialista.
Nuestra perspectiva no es la redivisión de las tareas domésticas dentro de la familia, sino la transferencia del trabajo doméstico entero a la esfera pública. Para liberar a la mujer, la institución de la familia como unidad económica de la sociedad no puede ser abolida, sino que ha de ser remplazada, con cocinas, guarderías y lavanderías comunales. La dictadura del proletariado, en la medida en que tenga suficientes recursos a su disposición, inmediatamente cambiará la condición concreta de la mujer en particular, más allá de los efectos liberadores generales de la revolución, y mucho más allá de hacer a la mujer y el hombre iguales ante la ley.
La opresión de la mujer no se reduce a una cuestión de ideología atrasada y la negación de derechos democráticos. La ideología machista es propagada para justificar la opresión económica y la subyugación concretas de la mujer. El aborto es restringido para afianzar la institución de la familia, cuyo papel social, junto con otras instituciones como la iglesia, es enseñar el respeto a la autoridad, actuar como una fuerza conservadora, controlar a la población (especialmente a la juventud) e imponer una moralidad que proscribe cualquier cosa que se desvíe del ideal de la familia —desde las relaciones sexuales premaritales hasta las homosexuales—. La sexualidad juvenil, aunque algunos no quieran admitirlo, es un hecho biológico. Las adolescentes se embarazarán y necesitarán abortos. ¡Por anticonceptivos y aborto libres y gratuitos! ¡Abajo los requisitos de consentimiento paterno! ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales! Nos oponemos a las leyes sobre la edad de consentimiento a través de las cuales el estado capitalista dicta a qué edad uno (típicamente la mujer) puede o no decidir tener relaciones sexuales. Estamos contra las leyes contra “crímenes sin víctimas”, como las relaciones sexuales consensuales, la pornografía y el uso de drogas.
En México, donde la mitad de la población vive en la pobreza incluso según cifras oficiales, la influencia embrutecedora de la familia adquiere una importancia aun mayor como un medio de supervivencia económica, especialmente para jóvenes adultos que no pueden conseguir un empleo decente, para los ancianos que tratan de sobrevivir con una pensión miserable —si es que la tienen— y para las mujeres que se ven forzadas a permanecer en matrimonios pese a su voluntad por la simple razón de que no podrían sobrevivir por sí solas, especialmente si tienen hijos. ¡Por guarderías gratuitas las 24 horas!
La mujer y la revolución permanente en México
En toda sociedad, el grado de la emancipación de la mujer es un indicador preciso de la emancipación general. Muchos aspectos de la naturaleza antimujer de la sociedad mexicana son conocidos en todo el mundo. Ciudad Juárez es tristemente célebre por los cientos de asesinatos de obreras; las víctimas son generalmente jóvenes y a menudo mutiladas sexualmente. En marzo, Ernestina Ascencio, una indígena de 73 años de edad, fue violada y matada por elementos del Ejército Mexicano en Veracruz, ¡y Calderón tuvo el descaro de declarar que había muerto de gastritis! La policía abusó sexualmente y violó a mujeres arrestadas durante la brutal ocupación del pueblo de Atenco en mayo de 2006.
Pero gran parte de las espantosas condiciones de la mujer en México no llegan a los encabezados porque son simplemente cosa de todos los días. La violencia contra la mujer ocurre en el 60 por ciento de los hogares. La discriminación abierta en las contrataciones es la norma. Las mujeres usualmente son relegadas a los trabajos más repetitivos y peligrosos de la industria, especialmente en las maquiladoras, son sometidas a procedimientos degradantes como pruebas de embarazo regulares y ganan menos que los hombres por el mismo trabajo. Al mismo tiempo, al integrarse a la industria, las mujeres obtienen cierta independencia económica y se han convertido en un componente poderoso y vibrante del proletariado. Nosotros decimos: ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Sindicalizar a los no sindicalizados!
Las condiciones de la mujer indígena son particularmente brutales y degradantes, con la intersección de mayor pobreza y tradiciones atrasadas. En algunas regiones, ¡todavía se vende a las jóvenes en matrimonio! En algunos casos las mujeres no hablan a hombres que no pertenecen a la familia. Las mujeres indígenas típicamente viven en hogares campesinos pobres o en asentamientos urbanos miserables. El 34.5 por ciento de los hogares en municipios indígenas no tiene agua entubada y el 21.1 por ciento no tiene electricidad. La tasa de analfabetismo para las mujeres a partir de los quince años de edad que viven en hogares indígenas es un asombroso 32.2 por ciento, mientras que para los hombres es el 19.4 por ciento, y en hogares no indígenas es de 6.7 por ciento, con una mínima diferenciación entre sexos.
Especialmente en el Distrito Federal y otros grandes centros urbanos, un sector importante de la población, que viene principalmente de la pequeña burguesía, no hace suya la ideología fundamentalista católica del PAN. Encuestas recientes muestran que, a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, son más los que apoyan la reforma que los que se oponen (aunque por un margen pequeño). En manifestaciones sindicales y del PRD, si bien algunos rechazan nuestro periódico cuando señalamos nuestra posición sobre el aborto, otros —especialmente estudiantes y jóvenes obreras— lo adquieren precisamente por esa posición. Encontramos una receptividad particularmente buena entre las enfermeras, probablemente bien enteradas de las consecuencias de los abortos ilegales, quienes se movilizaron contra el desmantelamiento del seguro social. En mayo, en una refrescante muestra de irreverencia, una gran parte de las 20 mil personas desnudas que posaban para la fotografía de Spencer Tunick en el Zócalo —justo enfrente de la Catedral Metropolitana en una mañana de domingo— corearon “¡Norberto Rivera, el pueblo se te encuera!”
Este sector socialmente más liberal representa una base importante de apoyo al PRD, y es a él que este partido apela a través de la reforma del aborto, las sociedades de convivencia (generalmente entendidas como matrimonios homosexuales) y las propuestas de legalizar la prostitución. Pero las ilusiones en el PRD como amigo de los trabajadores y de los oprimidos son suicidas. La clase capitalista en su conjunto, independientemente de sus posturas coyunturales, se opone al acceso gratuito y libre al aborto sin restricciones porque les da a las mujeres cierta libertad respecto a la subordinación total a la estructura familiar. Está en el interés de la clase obrera retomar la lucha contra la opresión de la mujer en contraposición a la burguesía.
El México neocolonial es un país de desarrollo desigual y combinado, donde los métodos más modernos de producción capitalista coexisten con los métodos agrícolas más arcaicos y la ausencia casi total de infraestructura, particular pero no exclusivamente en el campo. Un obstáculo fundamental para hacer realidad el aborto libre y gratuito, no sólo en la Ciudad de México sino a lo largo y ancho del país, es la escasez de instalaciones de atención médica de calidad y personal capacitado, ahora agravada por los ataques del gobierno federal del PAN al seguro social. Nosotros decimos: ¡Abajo la “reforma” al seguro social! ¡Atención médica gratuita y de calidad para todos!
Los recursos materiales para la plena integración de la mujer en el proceso productivo, para empezar a sentar la base de la emancipación de la mujer, para liberar a los campesinos y los indígenas de sus ancestrales miseria, aislamiento e ignorancia, simplemente no existen y no pueden obtenerse sino a través de una revolución socialista que se extienda internacionalmente. En nuestra lucha por la revolución socialista, nos guiamos por la perspectiva de la revolución permanente formulada por León Trotsky. En la época imperialista, las tareas asociadas con las revoluciones democrático-burguesas (como la Revolución Francesa de 1789), tales como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política, sólo pueden ser llevadas a cabo mediante la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado y los pobres urbanos. Así, las aspiraciones democráticas de las masas —desde el derecho al voto (que fue pisoteado por el intento de desafuero contra López Obrador y el fraude electoral) hasta la igualdad legal de la mujer— son fuerzas motrices de la revolución socialista. Para México, el derrocamiento de la brutal burguesía imperialista estadounidense por parte de la poderosa clase obrera multirracial al norte del Río Bravo será una cuestión urgente de vida o muerte. ¡Por lucha de clases conjunta en EE.UU. y México!
El PRD procura conducir estas justas aspiraciones al callejón sin salida de la política capitalista, apenas velada con los harapos de la democracia burguesa. A través de la ideología nacionalista burguesa, también procura borrar la división de la sociedad en clases, impulsando la mentira de que todos los mexicanos deben “mantenerse unidos” por el bien del país. Esto es un vil engaño. No sólo son los intereses del proletariado y de la burguesía irreconciliables, sino que, además, las débiles burguesías tercermundistas están inextricablemente atadas a sus amos imperialistas y son totalmente incapaces de romper con ellos para desempeñar cualquier papel revolucionario. En el mejor de los casos, procuran renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas y, en el proceso, desactivar las luchas del poderoso proletariado. Cuando la ideología nacionalista no basta, el PRD no duda en desatar la fuerza represiva entera del estado capitalista, como lo ha hecho tantas veces en el pasado.
La Revolución Rusa señaló el camino a la liberación de la mujer
La revolución permanente de Trotsky fue vindicada en la práctica por la Revolución Rusa. En octubre de 1917, los bolcheviques de Lenin y Trotsky dirigieron a la clase obrera al poder mediante una revolución socialista en el atrasado y abrumadoramente campesino imperio zarista, derrocando el capitalismo y estableciendo la dictadura del proletariado sobre la base de la propiedad colectiva. La economía —ya no centrada en la producción de ganancias— se administraba bajo la democracia obrera a través de los soviets, o consejos, de diputados obreros, soldados y campesinos. La Revolución Rusa dio pasos importantes hacia los objetivos liberadores del comunismo. Representó enormes conquistas para todos los oprimidos y especialmente para la mujer. La Rusia soviética legalizó el aborto y decretó leyes que hacían del matrimonio y el divorcio simples procedimientos civiles, aboliendo la categoría de “ilegitimidad” de los hijos y toda discriminación contra los homosexuales.
El estado dio pasos hacia el remplazo de la esclavitud doméstica de la mujer mediante el establecimiento de comedores, lavanderías y guarderías para permitir a todas las mujeres ingresar al empleo productivo. Estas medidas minaron la institución de la familia y señalaron el camino hacia la liberación de la mujer. Tras la revolución, la ya de por sí atrasada economía fue aún más devastada brutalmente por la Guerra Civil —incluyendo la invasión por parte de catorce potencias capitalistas—. La joven república soviética simplemente carecía de los recursos materiales para remplazar el papel económico de la familia y alcanzar la liberación de la mujer.
Las condiciones de pobreza extrema y aislamiento de la Rusia soviética, debidas a la derrota de oportunidades revolucionarias para extender el poder obrero a Europa Occidental, especialmente a Alemania en 1918 y de nuevo en 1923, dieron pie al ascenso de la casta burocrática dirigida por Stalin, que usurpó el poder político de la clase obrera en 1923-24 y traicionó el propósito revolucionario del Partido Bolchevique y la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky. La burocracia estalinista convirtió el aislamiento de la Unión Soviética de una profunda derrota a una “victoria” retórica con la doctrina nacionalista y antimarxista del “socialismo en un solo país”. Similarmente, la nueva casta gobernante, en lugar de reconocer la incapacidad material del país de establecer relaciones socialistas, recogió los pedazos de la familia burguesa y la declaró el fundamento sagrado del “socialismo triunfante”, justificando así el revocamiento de muchas conquistas para las mujeres.
La usurpación estalinista del poder constituyó una contrarrevolución política y no social, y transformó a la URSS en un estado obrero burocráticamente degenerado. Mediante su economía colectivizada y planificada, la URSS mantuvo las conquistas fundamentales de la Revolución de Octubre que, a pesar de la mala administración burocrática, condujeron a la transformación de la Unión Soviética en una potencia económica y militar capaz de hacer un contrapeso al imperialismo estadounidense. Hace dos décadas, la URSS tenía guarderías financiadas por el estado, las mujeres tenían plenos derechos de aborto, acceso a una amplia gama de oficios y profesiones y un alto grado de igualdad económica con sus compañeros hombres. En suma, la mujer tenía un estatus que en muchos aspectos era mucho más avanzado que en las sociedades capitalistas actuales. Luchamos hasta en las últimas barricadas por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y los estados obreros burocráticamente deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna, y llamábamos por revoluciones políticas proletarias para echar a las burocracias estalinistas y regresar al camino de Lenin y Trotsky.
La Unión Soviética, rodeada y golpeada por los imperialistas durante siete décadas, minada y finalmente vendida por los herederos de Stalin, fue destruida por la contrarrevolución capitalista en 1991-92, devastando la economía, lanzando a grandes masas a la calle en busca de medios de subsistencia —con las mujeres y los niños como las primeras víctimas de la contrarrevolución— y estimulando sangrientas guerras fratricidas entre los antiguos pueblos soviéticos. La destrucción final de la Unión Soviética condicionó un profundo retroceso en la conciencia del proletariado. El nuestro es el primer periodo desde la Comuna de París de 1871 en el que el grueso de los obreros en lucha no identifica sus sentidas necesidades inmediatas con los ideales y el programa de la revolución socialista.
¡Por un partido de vanguardia leninista-trotskista, el tribuno del pueblo!
Al carecer el proletariado de interés alguno en la preservación del orden burgués, su misión histórica es la emancipación universal. Sin embargo, en toda sociedad la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. En los países de desarrollo capitalista atrasado, la aguda degradación de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso. El grueso del proletariado mexicano hoy día está imbuido en la ideología machista, el racismo antiindígena y antinegro y el antisemitismo, que los capitalistas usan para mantener a la clase obrera dividida e inconsciente de su poder social e intereses históricos.
Un partido leninista-trotskista de vanguardia —el instrumento fundamental para dirigir a la clase obrera en una revolución socialista— sólo puede forjarse en la lucha contra la influencia de la ideología burguesa. Luchamos por que la clase obrera retome la lucha por los derechos de la mujer y se erija como el caudillo de todos los oprimidos como una parte esencial de la batalla contra el capitalismo. No tenemos ilusiones en que esta tarea será fácil, pero es la única manera de liberar a la humanidad de las cadenas de la explotación y la opresión. La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría la base para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, la abolición del significado social de raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, liberando el potencial humano a un nivel nunca antes imaginado e impulsando una ola monumental de avance de la civilización.
Como los bolcheviques antes que nosotros, rechazamos el concepto degradante, abrazado por gran parte de la seudoizquierda mexicana, de que la liberación de la mujer es “trabajo de mujeres”; es una parte integral de nuestro programa, por la que lucha nuestra organización internacional entera. En tajante contraste, la izquierda se adapta a la sociedad machista y a menudo se regodea en repugnantes muestras de ideología burguesa atrasada. En nuestro mitin del 19 de abril polemizamos en contra de la práctica común de activistas de usar epítetos misóginos y homófobos como insultos contra funcionarios de gobierno o reaccionarios derechistas. Nuestra denuncia pública de esta práctica por parte del colectivo estudiantil de la UNAM, Rebeldía, entre otros, le puso furioso. En una reacción más violenta, un miembro de la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo-Contracorriente (LTS-CC) atacó físicamente a uno de nuestros camaradas que denunció su uso de un vil epíteto homófobo en la manifestación en Tlatelolco conmemorando el 2 de Octubre en 2001 (ver volante de la Juventud Espartaquista “La LTS conmemora la masacre de Tlatelolco con epítetos antihomosexuales y puñetazos para los comunistas”, octubre de 2001).
El populismo radical del EZLN: Ninguna respuesta para los oprimidos
Muchos jóvenes que sienten indignación ante la horrible opresión de los indígenas miran hacia los zapatistas en busca de dirección, pero no obtendrán de ellos la liberación de la mujer ni cualquier cosa que se parezca a una revolución. Cuando surgió el EZ en 1994, explícitamente rechazó la lucha por la revolución proletaria y Marcos regularmente rechaza el legado de Lenin. Su “Ley Revolucionaria de Mujeres” de 1993 afirma una serie de derechos democráticos elementales para las mujeres, pero según la propia opinión de los zapatistas durante su encuentro en Oventik en diciembre de 2006, publicada en su sitio de internet oficial, “no hay una política sobre el aborto en el territorio zapatista”. No es pues de sorprender que Marcos haya mantenido un conspicuo silencio en el calor de la presente polarización. El programa del EZLN está enteramente circunscrito en los marcos del capitalismo y la democracia burguesa; está por reformas, como una nueva constitución, sin tocar el régimen de la propiedad privada, que es la base de la opresión de la mujer. Los zapatistas son simplemente otra manifestación del nacionalismo populista tradicional latinoamericano con una cierta base entre el campesinado; necesariamente y a pesar de sus críticas coyunturales al PRD, se mantiene en la órbita de este partido.
La idealización de la cultura y la economía campesinas tradicionales, como en el caso de los “Caracoles” zapatistas, significa idealizar la miseria y el atraso y retener la estructura familiar. Para el campesinado, la familia es la unidad económica de la agricultura a pequeña escala. Los intereses de clase de los campesinos se basan en la propiedad privada de la tierra y el campesinado es incapaz de reorganizar la economía sobre una base colectivista. Su influencia conservadora sólo puede ser vencida mediante la dirección de los obreros que participan en la producción socializada en la industria.
Lo que se necesita para poner fin a la miseria de los indígenas y el campesinado en general es la introducción de tecnología moderna en el campo: tractores, fertilizantes e irrigación junto con escuelas, hospitales, caminos y transportes. Este objetivo sólo puede alcanzarse mediante la revolución socialista y la implementación de una economía colectivizada y planificada internacionalmente.
El feminismo y el seudomarxismo: Obstáculos para la liberación de la mujer
Cualquier lucha que no presente un reto a la base material de la opresión de la mujer no liberará a las mujeres. El feminismo es una ideología burguesa que plantea que la fuente de la opresión de la mujer está en las ideas, igualando la lucha por su liberación con la lucha por sus derechos democráticos, es decir, por la igualdad con los hombres bajo el capitalismo. Así, el feminismo se opone a la posibilidad de liberar a las masas de obreras en la realidad mediante el derrocamiento del sistema económico que es la base de su opresión, y en cambio presenta la división entre hombres y mujeres como la principal división en la sociedad. El objetivo del feminismo burgués es permitir a las mujeres burguesas y pequeñoburguesas ingresar al club masculino del poder y el privilegio, como un enemigo del proletariado.
Rechazando el aborto como un derecho democrático elemental, la popular feminista burguesa Marta Lamas escribe que “Todas las personas estamos a favor de que se acaben los abortos, el problema es que para que eso suceda hay quienes piensan que se tienen que penalizar y otras personas pensamos que se tiene [sic] que despenalizar” (citado en La Jornada, 12 de abril). Ante la ofensiva reaccionaria antiaborto, el PRD y los feministas burgueses abrazan moralista y defensivamente la idea diseñada para inducir miedo y sentimientos de culpa de que el aborto es peligroso y traumático. Llevado a cabo bajo condiciones sanitarias apropiadas y por personal capacitado, el aborto es, de hecho, un procedimiento médico muy sencillo y seguro. Gran parte de la susceptibilidad respecto al aborto viene de la idea, inventada por la Iglesia Católica, de que el feto es un ser humano dotado de alma, y por lo tanto el aborto está mal. Como materialistas, rechazamos la idea del alma.
La LTS-CC escribió un artículo significativamente titulado “Anticonceptivos para no abortar y aborto libre, seguro y gratuito para no morir” (Estrategia Obrera No. 59, 25 de abril de 2007). Escribe, de manera similar a Marta Lamas, que “el fondo del debate no es abortar por abortar, decisión a la que ninguna mujer quiere llegar...” La posición de la LTS-CC comparte la perspectiva política liberal entera del feminismo. Su artículo ni siquiera menciona la revolución socialista, implicando que la opresión de la mujer puede ser combatida exitosamente dentro de los marcos del capitalismo. Tampoco dice una sola palabra de crítica al PRD burgués. Su posición es fundamentalmente sectoralista, negando la posibilidad de que la conciencia trascienda la experiencia personal de la opresión, y renunciando a la lucha leninista-trotskista de unir a todas las capas oprimidas de la sociedad tras el poder de la clase obrera. Así, sus argumentos están dirigidos sólo a las mujeres, denunciando a la iglesia por impedir que “la mujer [sin mención alguna de los hombres] rompa con la ideología machista y opresora” y termina con un llamado por un Encuentro Nacional de Mujeres para discutir demandas de género y clase. Si bien sería absurdo pensar que las mujeres son inmunes a los efectos de la ideología burguesa en cualquiera de sus formas, incluyendo la ideología misógina, la tarea de una dirección revolucionaria es combatir la ideología racista, sexista, homófoba y antiinmigrante entre la clase obrera y la sociedad en general.
Ahora que los derechos de aborto se han convertido en una causa popular entre los intelectuales pro-PRD, el Grupo Internacionalista (GI), otra organización supuestamente trotskista, finalmente ha publicado un artículo sobre el tema en El Internacionalista, tras más de una década de existencia en México (“¡Por el aborto libre y gratuito!”, El Internacionalista No. 6, mayo de 2007). A través de su artículo —que pretende ser una exposición ortodoxa del marxismo sobre la cuestión de la mujer— ¡no hay una sola mención ni mucho menos una advertencia contra las ilusiones masivas en el PRD, ahora fortalecidas por el hecho de que este partido ha sido el principal responsable de la reforma del aborto en la Ciudad de México!
El GI se acomoda al populismo radical pequeñoburgués y, lógicamente, sus pretensiones de guiarse por la revolución permanente se reducen a una oración abstracta y carente de significado en el último párrafo de su escrito, totalmente divorciada del resto del artículo. En la práctica rechaza la aplicación concreta de esta teoría. La contradicción entre su adherencia formal al trotskismo y su práctica de ir a la cola del populismo lo lleva a zigzaguear. Así, durante el “tortillazo” de enero pasado rechazó la lucha por subsidios para poner las tortillas al alcance de todos, renunciando a la lucha por reformas parciales bajo el capitalismo y dando la espalda a las necesidades más elementales de las masas obreras y pobres. Ahora que sí apoya la reforma perredista del aborto, ¡virtualmente omite cualquier crítica de los populistas burgueses que están detrás de ella!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Lenin forjó el Partido Bolchevique con el entendimiento de que “El ideal del socialdemócrata no debe ser el secretario de trade-union [sindicato], sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte.” Los espartaquistas estamos comprometidos con el forjamiento de tales partidos internacionalmente, las palancas fundamentales para hacer realidad un futuro comunista mediante revoluciones socialistas alrededor del mundo. En la lucha por nuevas revoluciones de Octubre, las palabras de Trotsky de 1924, dirigidas a las mujeres de Oriente, son perfectamente aplicables a México y todo el mundo semicolonial: “No habrá mejor comunista en el Oriente, ni mejor luchador por las ideas de la revolución y por las ideas del comunismo, que una mujer obrera despertada.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/aborto.html
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2016.05.24 12:56 ShaunaDorothy Programa de la Juventud Espartaquista ¡Únete a la Juventud Espartaquista! (12 de mayo de 2007)

Programa de la Juventud Espartaquista
¡Únete a la Juventud Espartaquista!
La Juventud Espartaquista (JE) interviene en las luchas sociales armada con el programa revolucionario internacionalista de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. La JE es una arena de entrenamiento y educación para futuros cuadros bolcheviques. Lado a lado con nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México (GEM) y como su auxiliar juvenil-estudiantil, luchamos por construir el partido leninista de vanguardia que dirigirá a la clase obrera en una revolución socialista, sentando las bases para un mundo libre de la explotación y la barbarie capitalistas. La JE es organizativamente independiente y está políticamente subordinada al GEM, sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista).
¡Por nuevas revoluciones de Octubre! ¡Por la revolución socialista! ¡Por un estado obrero! ¡Por la expropiación de la burguesía bajo el dominio del proletariado! ¡Por una economía socialista planificada internacionalmente! ¡La Revolución Rusa de 1917 es el ejemplo a seguir! De manera única en la izquierda defendimos a aquellos países donde el dominio capitalista fue derrocado. Luchamos en la RDA y la URSS por su defensa militar incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución y por una revolución política proletaria que barriera a la burocracia estalinista e instaurara un régimen revolucionario de consejos de obreros y soldados democráticamente electos basados en la defensa de las formas de propiedad colectivas. Ésta era nuestra perspectiva respecto a todos los estados obreros deformados de Europa Oriental y el estado obrero degenerado de la URSS y lo es hoy para China, Corea del Norte, Cuba y Vietnam. ¡Apoyamos que China y Corea del Norte posean y prueben armas nucleares como parte de nuestra defensa militar incondicional en contra de un ataque imperialista!
¡Por la revolución permanente! No existe una ala “progresista”, “antiimperialista” de la burguesía. Sólo la clase obrera tiene el poder y el interés de clase para derrocar el capitalismo y satisfacer las sentidas demandas democráticas de la población —emancipación nacional, revolución agraria, democracia política— mediante su dictadura de clase, a la cabeza de todos los oprimidos. ¡Por un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyado por las masas campesinas pobres! La pequeña burguesía —campesinos, estudiantes, etc.— no es capaz de ofrecer una alternativa revolucionaria propia. ¡La clase obrera debe acaudillar a los pobres de la ciudad y el campo en la lucha por el socialismo! El hambre y la pobreza no pueden ser resueltos en los marcos de un solo país. ¡Por la revolución socialista mundial! ¡Abajo el nacionalismo burgués! ¡Por la unidad revolucionaria entre los obreros mexicanos y estadounidenses! ¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Romper con el populismo nacionalista burgués que encadena al proletariado a sus explotadores! ¡Abajo los partidos capitalistas PRI, PAN y PRD! ¡Ninguna ilusión en el populista burgués PRD que se muestra como amigo de obreros y oprimidos! ¡Romper con el populismo de Hugo Chávez, Evo Morales y AMLO! ¡Romper con la perspectiva populista del EZLN y la APPO! ¡Estado burgués, manos fuera de los sindicatos! ¡Por la independencia completa e incondicional de los sindicatos respecto a los partidos burgueses y el estado capitalista! Los policías no son trabajadores —¡fuera de los sindicatos! ¡Sindicalizar a los no sindicalizados! ¡Por una dirección clasista de los sindicatos!
El estado burgués es un instrumento de violencia organizada para mantener el capitalismo. El estado burgués está compuesto por destacamentos de hombres armados cuyo núcleo son la policía, el ejército y los tribunales. Su trabajo es preservar el dominio de la clase capitalista. El estado burgués no puede ser reformado para servir a los intereses de los oprimidos. ¡Abajo la draconiana Ley de Seguridad Nacional! ¡Libertad a todos los prisioneros de la guerra de clases! ¡Libertad a todos los miembros de la APPO encarcelados! ¡Fuera ejército de Chiapas y Oaxaca! ¡Libertad inmediata a Mumia Abu-Jamal!
¡Aplastar el imperialismo mediante la revolución socialista mundial! Las guerras imperialistas son inherentes al sistema capitalista. En guerras de depredación imperialista en contra de países coloniales y semicoloniales tomamos el lado de estos países en contra del imperialismo. ¡EE.UU. y aliados fuera de Irak y Afganistán ya! ¡Abajo la ocupación colonial de Irak! ¡Imperialistas, manos fuera de Irán! ¡Ninguna ilusión en la ONU! ¡Abajo el TLCAN, tratado de rapiña imperialista contra México!
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ¡Aborto gratuito para quien lo solicite! ¡Por guarderías gratuitas las 24 horas! ¡Por servicios médicos gratuitos y de calidad para todos! ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Por plenos derechos democráticos—incluyendo matrimonio y adopción— para homosexuales! ¡Abajo las reaccionarias leyes de edad de consentimiento! ¡Abajo las leyes contra actividades consensuales —crímenes sin víctimas—, como la pornografía, el consumo de drogas y la prostitución!
¡El proletariado debe luchar por todos los oprimidos! ¡Luchar contra toda manifestación de opresión y atraso social! ¡Abajo los prejuicios racistas antiindígenas! ¡Ningún privilegio para ningún idioma! ¡Por el derecho a recibir educación en el idioma que se prefiera y por programas educativos bilingües! ¡Por trabajos bien remunerados y proyectos de obras públicas para proveer servicios básicos y médicos en las regiones indígenas! ¡Abajo los prejuicios racistas antinegros y antichinos y el enraizado antisemitismo! ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡No a las deportaciones! Estado burgués mexicano: guardias fronterizos del racista imperialismo estadounidense—¡abajo con las medidas antiinmigrantes del estado mexicano! ¡Defender la separación de la iglesia y el estado! ¡Defender la ciencia, abajo el espiritismo/misticismo!
¡Educación gratuita y de calidad para todos! ¡Admisiones abiertas! ¡Estipendios para los estudiantes! ¡No a la enseñanza de religión en las escuelas! ¡Nacionalizar las universidades privadas! ¡Abolir las rectorías! ¡Por un control de las universidades de trabajadores, estudiantes y académicos! ¡Porros fuera de las universidades!
¡Por un partido proletario, revolucionario, internacionalista, tribuno de todos los oprimidos! ¡Por un partido leninista-trotskista, arma indispensable para llevar la conciencia revolucionaria a la clase obrera y dirigirla en la revolución socialista! ¡Reforjar la IV Internacional de Trotsky! https://archive.is/Q8P7v
12 de mayo de 2007, Juventud Espartaquista
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/je.html
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2016.05.21 19:18 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez

https://archive.is/ny8po
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/juarez.htm
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2015.02.21 09:06 qryq LOS DESTERRADOS DEL BIENESTAR (Y 4)

GITANOS E INMIGRANTES
Pero si ha habido una población particularmente golpeada ha sido la inmigrante. Mientras que entre los españoles la tasa de riesgo de pobreza fue en 2013 del 16,5%, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida, entre los extranjeros de países de la Unión Europea, alcanzaba el 35,1% y entre los extracomunitarios, el 47,8% (un año antes, con la antigua metodología, estos porcentajes eran del 18,5%, 31,2% y 46%, respectivamente). Ni siquiera los 15 años que lleva en España le han librado a Patricia Armendáriz, una ecuatoriana de 41 años, de recibir de lleno el impacto de la crisis. Durante sus primeros años en el país, en Valencia, se ganaba la vida bien limpiando casas. Se casó con un boliviano con quien tuvo tres hijas españolas e incluso con su sueldo y el de su marido de albañil se metieron en una hipoteca.
Pero hace seis años su esposo perdió su trabajo y le tocó a ella cargar con todo el peso de la familia. Además, la mensualidades de la hipoteca pasaron de 600 a 1.000 euros, luego a 1.100. Hasta que no pudieron pagar más. El banco les quitó el piso y les dejó con una deuda de 170.000 euros que no para de crecer con los intereses. <>, relata Patricia. <>. Ella sigue limpiando, pero cada vez hay menos trabajo y las tarifas del sector han caído de 10 a 5,5 euros la hora. Subsisten en parte con la ayuda que les proporciona Cáritas de la Parroquia de San Leandro, en el barrio de Mestalla.
La calle en la que está la agencia de la organización humanitaria <>, indica Ángel, el tesorero. <>. Antes atendían casi exclusivamente a inmigrantes. <>, comenta Ángel. <>.
EN CASA DE LOS ABUELOS
En efecto, como cada jueves, los voluntarios de Cáritas reciben a la gente que acude al centro para solicitar ayuda. De dos en dos, van escuchando los problemas de cada uno en un salón en el que se han dispuesto varias mesas con sillas para realizar las entrevistas. Antes, los solicitantes deben esperar en un cuarto con sillas a modo de recepción. La mayoría son extranjeros, pero entre ellos se ve a algún español con gesto de incomodidad. <>, comenta Ángel. <>, le secunda Pilar, la directora del centro. <>. La mujer explica que hay muchos matrimonios con hijos que han tenido que abandonar su hogar e irse a vivir con los padres de alguno de los dos. Según una encuesta llevada a cabo por la organización humanitaria, en todo el país hay 314.000 hogares en esta situación.
Guillermo Fernández alerta de que la cohesión social de nuestro país se está resquebrajando debido a que está desapareciendo la movilidad social entre los grupos en situación de exclusión. <>. El especialista considera que <>, pero es escéptico respecto a las perspectivas de recuperación que ofrecen los analistas económicos y, por supuesto, el Gobierno. <>, advierte. Por ello, asegura, para afrontar la pobreza no va a ser suficiente con la vía del empleo, sino que es perentorio aumentar el volumen de gasto en políticas sociales. 
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